José Antonio del Moral

FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA

 

TARDE PLOMIZA EN LA DESPEDIDA DE JESULÍN DE UBRIQUE

 

Solamente El Cid podría haber cortado una oreja de no haber pinchado su buena faena al quinto, el único que se movió relativamente bien de la mala corrida del Marqués de Domecq que, por fofa y sin raza, no dio opción al gaditano en la última corrida de su vida ni a Cesar Jiménez pese al largo esfuerzo que llevó a cabo con el sexto.

 

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 12 de octubre de 2007. Octava de feria. Tarde calurosa con lleno total. Siete toros del Marqués de Domecq incluido el sobrero que reemplazó al segundo, devuelto por renquear. Bien aunque desigualmente presentados aunque algunos con exceso de kilos como el primero y el sobrero. Salvo el manso quinto que resultó manejable aunque sin clase, todos se vinieron abajo en distintos grados. Casi ninguno humilló y aunque nobles en general llegaron a la muleta sin ningún brío ni transmisión. Jesulín de Ubrique (blanco y oro): Pinchazo hondo y descabello, aviso y silencio. Media trasera, aviso y petición insuficiente seguida de gran ovación de despedida. El Cid (turquesa y oro): Estocada algo atravesada y descabello, aviso y ovación. Pinchazo, estocada muy trasera caída y dos descabellos, ovación. Cesar Jiménez (grana y oro): Estocada atravesada y descabello, silencio. Pinchazo y casi entera, aviso y palmas. Tras el paseíllo le fue entregada a Jesulín una plaza conmemorativa de su retirada en esta plaza. Jesulín brindó su primer toro a su apoderado, José Luís Segura y El Cid el segundo a Jesulín. También se retiró en esta corrida el peón de confianza de Jesulín, Carmelo. Bien en pares sueltos El Boni. Poli, Alcalareño, Jesús Arruga y Víctor Hugo Saugar.

 

Habría que recurrir a la extensa y en parte espectacular biografía profesional de Jesulín de Ubrique – batió todos los records habidos y por haber en número de corridas toreadas tres temporadas seguidas - para rellenar esta crónica que nos hubiera gustado hubiera podido reflejar el triunfo del famoso torero en la última corrida de su vida. Pero, lamentablemente, no pudo ser porque no tuvo toros propicios para conseguirlo con facilidad ni Jesús Janeiro anda ya para coles ni heroicidades. La mayoría del público respetó al torero y al final se le ovacionó cariñosamente hasta provocarle lágrimas, imagino que pasando lo suyo al repasar rápidamente la película de lo mucho que ha tenido que vivir entre lo bueno, lo malo y lo peor como fue el terrible cornalón que sufrió en esta misma plaza siendo muy tierno matador de toros. Hay que ver como pasa el tiempo para todos.

 

Nada para el recuerdo dejó Jesulín en su última corrida y poco faltó para que tampoco sus dos colegas consiguieran algo reseñable. Y es que, salvo la faena de El Cid en el quinto toro, la corrida fue un plomizo tostón. Bien como siempre con el capote en sus dos toros, muy valiente anduvo el de Salteras con este quinto que, aún siendo manso, llegó con movilidad a la muleta aunque sin ninguna clase. Y la verdad fue que El Cid anduvo muy solvente, decidido y por encima de las condiciones del toro. Fue una lástima que lo pinchara porque podría haber cortado una merecida oreja. Al sobrero también le metió en la muleta pero el animal no duró nada.

 

César Jiménez era de los tres el que más necesitaba triunfar y, aunque puso en ello todo el empeño del mundo, se pasó de metraje en sus prolijos trasteos – sobre todo con el sexto – y la gente terminó hartándose. Bien que lo siento.