José Antonio del Moral
FERIA DEL PILAR
EN ZARAGOZA
TARDE PLOMIZA EN
Solamente El Cid podría
haber cortado una oreja de no haber pinchado su buena faena al quinto, el único
que se movió relativamente bien de la mala corrida del Marqués de Domecq que, por fofa y sin raza, no dio opción al gaditano
en la última corrida de su vida ni a Cesar Jiménez pese al largo esfuerzo que
llevó a cabo con el sexto.
Zaragoza. Plaza de
Habría que recurrir a la extensa y en parte
espectacular biografía profesional de Jesulín de Ubrique – batió todos los records
habidos y por haber en número de corridas toreadas tres temporadas seguidas - para
rellenar esta crónica que nos hubiera gustado hubiera podido reflejar el
triunfo del famoso torero en la última corrida de su vida. Pero,
lamentablemente, no pudo ser porque no tuvo toros propicios para conseguirlo
con facilidad ni Jesús Janeiro anda ya para coles ni heroicidades. La mayoría
del público respetó al torero y al final se le ovacionó cariñosamente hasta
provocarle lágrimas, imagino que pasando lo suyo al repasar rápidamente la
película de lo mucho que ha tenido que vivir entre lo bueno, lo malo y lo peor
como fue el terrible cornalón que sufrió en esta misma plaza siendo muy tierno
matador de toros. Hay que ver como pasa el tiempo para todos.
Nada para el recuerdo dejó Jesulín
en su última corrida y poco faltó para que tampoco sus dos colegas consiguieran
algo reseñable. Y es que, salvo la faena de El Cid en el quinto toro, la
corrida fue un plomizo tostón. Bien como siempre con el capote en sus dos
toros, muy valiente anduvo el de Salteras con este quinto que, aún siendo
manso, llegó con movilidad a la muleta aunque sin ninguna clase. Y la verdad
fue que El Cid anduvo muy solvente, decidido y por encima de las condiciones
del toro. Fue una lástima que lo pinchara porque podría haber cortado una
merecida oreja. Al sobrero también le metió en la muleta pero el animal no duró
nada.
César Jiménez era de los tres el que más
necesitaba triunfar y, aunque puso en ello todo el empeño del mundo, se pasó de
metraje en sus prolijos trasteos – sobre todo con el sexto – y la gente terminó
hartándose. Bien que lo siento.