FERIA DE NTRA SERA DE SAN LORENZO EN VALLADOLID

José Antonio del Moral

PERERA PINCHA UNA EXCELENTE FAENA

LA LLEVÓ A CABO CON EL MÁS FLOJO DE UNO DE LOS TRES MEJORES TOROS DE LA CORRIDA DE "PUERTO DE SAN LORENZO". LOS OTROS DOS SE LES LLEVÓ UN ESFORZADO "CAPEA" A QUIEN SE LE ESCAPÓ EL TERCERO, ÚNICO BRAVO DEL ENCIERRO. Y CALAMITOSO COMO SIEMPRE UCEDA LEAL

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. 6 de septiembre de 2005. Segunda de feria. Tarde progresivamente nublada con menos de media entrada. Seis toros de "Puerto de San Lorenzo", bien aunque desigualmente presentados. Manejables en distintos grados de fuerza salvo el muy manso y acobardado cuarto. Por más bravo y completo, destacó el tercero. Uceda Leal (turquesa fuerte y oro con remates negros): Buena estocada, palmas. Tres pinchazos, estocada y cinco descabellos, aviso y pitos. Miguel Ángel Perera (marino y oro): Estocada, silencio. Siete pinchazos y descabello, aviso y gran ovación. "El Capea" (grana y oro): Pinchazo, estocada contraria y descabello, vuelta por su cuenta. Pinchazo hondo tendido caído y descabello, palmas.

Miguel Ángel Perera es, con mucho, quien más sobresale de los toreros de la última generación. Casi todos prácticamente desechables, Perera es por su impávido valor quien puede salvarse de una lamentable quema. Valor que le permite progresar y, a veces, lograr faenas realmente espléndidas como la que ayer le hizo al quinto toro de la corrida de "Puerto de San Lorenzo" en su debut vallisoletano. Un toro noble pero muy flojo que, además, se lastimó una mano al salir de un violento capotazo en la brega del tercio de banderillas. Adversas circunstancias que el extremeño salvó a base de pulso y de temple llevando el engaño con mimo y lentamente. Eso que parece fácil cuando se ve hacer, es muy difícil porque la más mínima violencia o alteración de la velocidad en el manejo de la muleta echa a perder la obra. O se produce un enganchón o se cae el toro. Mal asunto que echa perder le feble embestida del animal. Por el contrario, si se hacen las cosas bien y, además, se eligen los terrenos y las distancias más convenientes, lo que parece imposible se hace realidad. Perera lo consiguió respirando a pleno pulmón con este toro en sucesivas e intensas tandas por redondos hasta que, una vez logrados varios naturales que ligó a los de pecho sin mover los pies, extremó tanto la cercanía y los alardes que. al quedarse metido tras la plaza del pitón del toro en un imposible circular, resultó zarandeado aunque no herido por milagrosa suerte. Para demostrar que el percance no había hecho mella en su ánimo, se levantó sin mirarse y pegó otra tanda a costa de pasar al toro de faena, razón – creo – que le costó pinchar varias veces antes de agarrar la estocada y el descabello que acabaron con el toro y limitaron los triunfales resultados de esta faena, única digna de atención y de elogio de la segunda corrida de esta feria. Única, digo, porque la del mismo Perera con el inválido segundo no fue posible de coser de ningún modo aunque a este toro lo mató Miguel Ángel como debería haber matado al mejor.

De todas formas, Perera ya tiene asegurada su presencia el próximo año en Valladolid. Porque a la gente le gustó mucho lo que hizo como bien pudo comprobarlo con la prolongada ovación que escuchó a pesar de los siete pinchazos. Ovación de vuelta al ruedo que el joven diestro no quiso dar e hizo bien. No como "El Capea" que se pegó una vuelta por su cuenta aprovechando otra ovación de bastante menor intensidad tras haberse dejado escapar el mejor toro de la corrida.

Cuando vi al picador de "El Capea" como le pegaba un tremendo puyazo al bravo tercero – bajito con mucha cara - me mosqueó tan desproporcionada agresión. El toro había salido con brío y embestido con mucha nobleza al capote de Capea que esta vez logró estimables verónicas ganando terreno en cada una. Aunque el animal perdió las manos cuando Capea intentó lucirse en un quite, se fue luego arriba en banderillas y asimismo en la muleta que tomó con la bravura que ya había anunciado. Un gran toro, pues, y un "Capea" muy dispuesto aunque casi nunca puesto ni colocado frente al toro. Ni una sola vez citó cruzado y precisamente por ello resultó cogido cuando el trasteo estaba más que mediado. No obstante, la raza de "El Capea" quedó patente en su reacción tras la cogida. Y también en lo valiente que anduvo con el sexto intentando conseguir la oreja que necesitaba de cara a la inminente feria de su Salamanca donde, increíblemente, será base del ciclo junto a Gallo.

Otro toro noble y sin fuerza éste sexto que tardeó mucho aunque también se dejó torear sin que el toreo relajado y templado apareciera por ninguna parte. En esta ocasión y, una vez muerto el animal, el público no aplaudió a "El Capea" con tanto cariño como antes, quizá para que no se pegara otra vuelta de regalo. ¿Habrá que seguir esperando al hijo del maestro?. Por ser vos quien sois, parece que sí… Sin tan distinguido parentesco, sería imposible.

A quien irremisiblemente ya no esperará nadie será a Uceda Leal, experto en empezar bien y en acabar mal pese a sus buenas estocadas que es lo que le pasó con el primer toro. Luego, con el mansísimo y totalmente acobardado cuarto, nada le fue posible. Ni siquiera su estocada. Otra plaza más que vivió su forzosa despedida.