FERIA DE NTRA SRA DE SAN LORENZO EN VALLADOLID

José Antonio del Moral

OREJA PARA SERAFÍN MARÍN EN SU REGRESO A LOS RUEDOS

LA CORTÓ DEL TORO MÁS POTABLE DE UNA DESLUCIDA CORRIDA DE ATANASIO EN LA QUE TANTO ÉL COMO SEBASTIÁN CASTELLA ANDUVIERON MUY POR ENCIMA DEL GANADO. EL DIESTRO FRANCÉS TAMBIÉN PUDO CORTAR OTRA OREJA DEL CUARTO PERO FALLÓ A ESPADAS MIENTRAS EDUARDO GALLO VIVIÓ SU PUNTUAL DEBALCLE CON EL LOTE APARENTEMENTE MÁS INCÓMODO

Valladolid. Plaza del paseo Zorrila. 5 de septiembre de 2005. Primera de feria. Tarde agradable con menos de media entrada. Seis toros de los herederos de don Atanasio Fernández, bien presentados y mansotes en distintos grados y en general sosos por descastados aunque casi todos se dejaron torear sobresaliendo por más completo el quinto y por más parados primero y segundo. Sebastián Castella (turquesa fuerte y oro con remates azules): Media estocada y descabello, silencio. Dos pinchazos y estocada, aviso y silencio. Serafín Marín (celeste y oro): Estocada, palmas. Casi entera tendida, oreja. Eduardo Gallo (añil y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Bajonazo, silencio.

En plena racha de percances – anteayer mismo también cayó "El Cid" –, el catalán Serafín Marín reapareció tras larga convalecencia del último suyo y la verdad es que volvió tal cual andaba en su campaña de despegue: Dispuesto, firme y seguro de sí mismo en los tres tercios incluida la espada, arma imprescindible para ratificar los éxitos y para alcanzar el triunfo. Por eso fue el único que ayer tocó pelo en una tarde ambientalmente gélida porque hasta la salida del quinto toro nadie se calentó salvo el propio Serafín y Sebastián Castella. Ambos verdaderamente meritorios frente a sus respectivos enemigos sin que los espectadores mostraran aprecio con cuanto lograron hasta que saltó el quinto.

Este toro, sin duda el mejor y con más clase del envío salmantino, fue aprovechado de cabo a rabo por Serafín Marín en una demostración de que ha vuelto intacto. Asentado en el recibo por verónicas y pletórico en tandas con la derecha y en una por naturales, Serafín no se conformó y una vez abrir al toro de nuevo a los medios, terminó con dobles circulares y una estocada casi entera que provocó el vuelco de la, hasta entonces, muy gris tarde.

Lo de Castella con sus dos "atanasios" fueron dos lecciones para profesionales y entendidos que la mayoría no supo valorar. Serenidad, valor, sitio, capacidad, paciencia y temple hasta sacarles increíble partido con la muleta, llegando incluso a ligar una muy intensa tanda con la derecha a cada uno de sus toros. Bien es verdad que Castella falló con los aceros al entrar a matar inconvenientemente por atacar con retranca y sin fe. Pero también lo fue que en cualquier otro escenario al menos le hubieran obligado a saludar tras el arrastre de ambas reses. En todo caso, creo que de haber matado pronto y bien al cuarto toro, hubiera cortado una oreja porque no se puede estar mejor con el capote y con la muleta ante un animal tan poco propicio.

Quizá, tanta frialdad del público se debiera a ser el festejo inaugural. Eso dijeron algunos vecinos de mi localidad. Quizá y más bien creo yo que al muy deslucido juego de los toros, desesperante en algunos casos como, sobre todo, el segundo que se agarró al piso nada más iniciar Marín un impávido trasteo que empezó calando en los tendidos y terminó entre el silencio displicente de la escasa parroquia mientras el animal se venía completamente abajo.

Por lo demás, otra lamentable actuación de Eduardo Gallo, incapaz de aquietarse lo más mínimo ante sus dos toros que acabaron por imponer su ley al duditativo cuando no aterrorizado matador. Sin valor no se puede ser torero por muy buen estilo que se apunte y ello lo deben tener en cuenta las empresas. Si cada vez que sale uno de estos artistas de pacotilla sin valor en vez de apostar por él se les mandara a su casita, no tendríamos que soportar tanto "muerto" en las ferias. Hay que jubilar a muchos y uno de ellos es este Gallo sin plumas que no da una y encima presume de bueno.