José Antonio del Moral

FERIA DE LA VIRGEN DE SAN LORENZO EN VALLADOLID

 

TARDE ENTRETENIDA CON UNA BUENA CORRIDA DE VALDEFRESNO

 

Bien presentados y muy nobles los toros de Nicolás Fraile, dieron oportunidad de triunfar al único superviviente del cartel (El Cid) y a los sustitutos de Ponce y de Castella (López Chaves y Matías Tejela) aunque no pocos imaginaron lo que con esta misma corrida podrían haber conseguido los ausentes. Pero así es la Fiesta y el público encaró los contratiempos con ganas de divertirse tal y como está sucediendo en todas las tardes en esta feria.

 

Valladolid. Plaza del paseo Zorrilla. 14 de septiembre de 2007. Sexta de feria. Tarde en principio amenazante de tormenta y enseguida calmada con más de tres cuartos de entrada. Seis toros de Valdefresno, muy bien presentados y nobles en distintos grados de fuerza y de raza. Por más bravo en el caballo destacó el quinto que fue discutidamente premiado con la vuelta al ruedo. Domingo López Chaves (salmón y oro): Estocada casi entera, oreja. Buena estocada, oreja. El Cid (gris perla y oro): Estocada de entrega saliendo golpeado, aviso y oreja. Pinchazo resbalado y estocada, oreja. Matías Tejela (esmeralda y oro): Pinchazo y estocada trasera, ovación. Pinchazo y estocada, oreja. El Cid y Chaves salieron a hombros. En banderillas destacó Alcalareño que banderilleó con excelencia tras ser arrollado en un primer par. También destacó éste mismo en la brega como El Boni.    

 

El problemón que se les ha presentado a las empresas con las recientes y sucesivas caídas de varias figuras como Ponce, Castella y Manzanares – los tres base en los carteles de los últimos ciclos de la presente temporada – fue resuelto ayer como buenamente se pudo con sustituciones en principio menos atractivas que, sin embargo, cumplieron para bien con el compromiso y aprovecharon la ocasión. Los vallisoletanos habían señalado el cartel original de esta corrida como el más atractivo y aunque se devolvieron entradas, otros las recompraron y la mayoría acudió al coso del paseo Zorrilla con esa bendita ilusión por divertirse que distingue al público de esta ciudad. Santos súbitos parecen, siempre dispuestos a premiarlo todo o casi todo, como dijimos ayer, a poco que los toreros se luzcan y maten pronto.

 

Claro que, si sobre todo Ponce, hubiera estado presente, la corrida hubiera sido aún mejor de lo que fue porque hubo toros que en sus manos habían dado oportunidad de verle pletórico y hasta apoteósico. Pero así fue siempre la fiesta y debemos encarar los contratiempos sin desesperar a la espera de que salte alguna buena sorpresa. Por ejemplo, ayer con Matías Tejela quien, tras enfadar un poquito al personal al dejar que pegaran demasiado al tercer toro en el caballo con lo que se arruinaron las buenas embestidas que podría haber tenido, logró los momentos más artísticos e inspirados de la tarde con el sexto pese a no redondear su feliz actuación porque no en todos los pases bajó la mano como procedía hacer frente al un animal que por arriba no quiso nada. Hacía tiempo que no veía a Tejela tan bien y lo celebro.

 

El entusiasmo y la entrega proverbiales de López Chaves las puso enseguida en bandeja porque actuó como primer espada y, tanto con el flojo primero como con el más fuerte y encastado cuarto, anduvo a tope en sus largas cambiadas de rodillas con que recibió ambas reses y en sendas faenas que basó sobre la mano derecha con sucesivas rondas de redondos recetados muy despatarrado, quizá demasiado, y voceando mucho en cada cite, quizá también por estar acostumbrado a torear animales mucho peores que los de ayer de Valdefresno. Lo más emocionante de su segunda faena y una estocada más completa, provocó que la gente demandara la segunda oreja que el presidente no concedió provocando la consiguiente bronca que no fue a mayores.

 

Y El Cid, como casi siempre en su papel, el que viene sosteniendo sin desmayo en esta temporada de su total consolidación aunque, como es natural, unas veces pletórico y otras no tanto. A mi me gustó más en su primera faena de ayer porque expuso mucho, sobre todo al torear al natural. En no pocos pases El Cid tuvo que hacerlo todo porque el toro se mostró remiso – iba sin ganas por débil – y el torero, intachablemente entregado, supo tirar del animal. Fueron sin embargo sus muletazos diestros los mejores de esta faena que terminó entregándose con una estocada de la que salió golpeado y por poco herido.

 

Del quinto toro – el de la vuelta al ruedo – nos enamoramos todos por su bravísimo comportamiento en el primer tercio, como también el propio Cid que brindó su faena a Manolo Sánchez que estaba entre barreras. Pero luego, en la muleta no terminó de romper el animal como parecía iba a hacerlo tras comérsela materialmente en los doblones por bajo con que El Cid empezó su faena. Pero acto seguido, el toro empezó a tardear y a embestir con la cara alta, impidiendo que el trasteo se ligara con muletazos largos y profundos como todos creímos que sucedería. Fue, por el contrario, una faena obligadamente entrecortada de medio pelo y media altura. Muy bravo, pues, aunque a menos en la muleta. Sin desmerecer el conjunto de la buena corrida, creo sinceramente que no mereció los honores de la vuelta en su arrastre.