José Antonio del Moral

FERIA DE LA VIRGEN DE SAN LORENZO EN VALLADOLID

 

EL JULI MERECIÓ MÁS QUE EMPATAR CON EL FANDI Y TALAVANTE

 

Los tres salieron a hombros tras cortar dos orejas a uno de los dos toros de sus respectivos lotes. Pero las dos obras maestras de El Juli – perdió dobles trofeos por pinchar al primero – fueron un dechado de perfección, mientras que la muy completa actuación de El Fandi con el quinto – apenas pudo lucirse con el manso segundo - no tuvo el mismo nivel con la muleta. Y Talavante, que no dio un solo lance medio estimable y lidió fatalmente a su toro de premio, ganó la segunda oreja con unas giraldillas cambiadas que emocionaron al público sin que la presidencia se atreviera a moderar la desaforada petición.

 

Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. 12 de septiembre de 2007. Cuarta de feria. Tarde medio calurosa con tres cuartos de entrada. Seis toros de El Pilar, correctamente presentados en el tipo de la casa salvo el muy terciado tercero, devuelto por quedar inútil tras chocar con el caballo en un primer encuentro. Todos nobles en distintos grados de fuerza y de raza. Nula la del segundo que fue el peor y escasísima la del sexto que no cesó de caerse durante su lidia. El cuarto fue el de más transmisión. Y el quinto, el más encastado y complicado. El sobrero perteneció al hierro de Moisés Fraile – lo mismo – y aunque empezó embistiendo a su aire, terminó comportándose con nobleza por lo dos pitones.  El Juli (encarnado y oro): Pinchazo y estocada trasera, aviso y gran ovación. Gran estocada, dos orejas. El Fandi (nazareno y oro): Estocada muy trasera caída y dos descabellos, silencio. Estoconazo desprendido, dos orejas. Alejandro Talavante (turquesa y oro): Buena estocada, dos orejas. Cinco pinchazos, estocada atravesada y descabello, dos avisos y silencios. Los tres matadores salieron de la plaza a hombros. 

 

Que al menos esta crónica sirva para dejar en el lugar que corresponde la doble actuación de El Juli en su primera tarde de Valladolid porque hoy va a sustituir a Ponce y repite. Y es que Julián López cortó dos orejas del cuarto toro e imagino que podría haber cortado otras dos del primero si le hubiera matado pronto y bien. Dos trofeos por tanto que le permitieron salir a hombros con sus dos compañeros con los que empató. Pero vamos a ver, señor presidente, ¿qué tuvieron que ver las faenas de muleta de El Juli con las igualmente premiadas de Talavante en el tercero y de El Fandi en el quinto? Cómo sería la afrenta, que el propio usía tuvo que sacar los dos pañuelos al mismo tiempo para premiar a El Juli con los que reconoció haberse equivocado por haber accedido a dar el segundo trofeo a Talavante.    

 

Magnífico El Juli con el capote en ambos – bregó estupendamente al que abrió plaza – tanto en los recibos – extraordinarias verónicas en el cuarto – como en quites – tafalleras lentísimas y revoleras de fantasía –, sus dos faenas fueron un dechado de perfección. Acoplado a las características de ambas reses – noble, soso y desrazado el que abrió plaza; altivo, más fuerte, encampanado y más encastado el cuarto –, no se puede torear más despacio ni más ajustado ni con mayor intensidad.

 

Pues bien, la fama que precede a Talavante y unas giraldillas cambiadas al final bastaron para que una actuación infinitamente peor – nada con el capotón matrimonial que se gasta el chico, una lidia infame y una deslavazada y distante faena que pareció una cuerda de tender ropa llena de trapos agitados por el viento – fuera celebrada y premiada como algo caído del cielo. Así está de despistado el personal. Luego, con el sexto, Talavante intentó que ocurriera lo mismo, pero la flojera del toro y un sin fin de pinchazos lo impidieron.

 

Salvo con las banderillas, casi nada pudo hacer El Fandi con el mansísimo y rajado segundo. Pero sí y mucho con el encastado quinto al que cuajó completo en los tres tercios aunque la faena – este toro tuvo más problemas y hasta le quiso coger por el lado derecho – tampoco alcanzó tanta perfección como las dos de El Juli. Dejemos pues las cosas en su sitio y a El Juli en el que se ganó por derecho propio.