José Antonio del Moral
PONCE ESTRENÓ UN NUEVO COCHE DE CUADRILLAS EN UBEDA
Y cortó las dos orejas del casi inválido cuarto toro de una desigualísima corrida de Salvador Domecq en la que El Fandi también cortó dobles trofeos al segundo y Talavante desaprovechó en gran parte un muy bravo tercero digno de ser indultado aunque, tanto con éste como con el flojo sexto, pegó los mejores muletazos de la tarde y puso a la gente al borde del infarto.
Impresionante llenazo en la plaza de Ubeda. Al entrar al callejón, que también se llenó hasta los topes, un compañero de la localidad me dijo que desde hacía más de veinte años no había funcionado la reventa con más fuerza para ver una corrida en la preciosa villa renacentista. Y total para no ver casi nada realmente interesante ni importante porque con el único toro que podríamos haber disfrutado - bravísimo y muy noble por el lado izquierdo - a Talavante se le escapó en gran parte la oportunidad de haber armado un alboroto de los grandes.
Tan solo en un par de tantas de excelentes y ligados naturales al iniciar la faena se acercó Talavante a lo que le ha hecho tan prematuramente famoso. Luego quiso arrimarse tanto que ahogó al bravo animal y como por el lado derecho no fue tan bueno como por izquierdo, la faena se diluyó y, para colmo, el de Badajoz se hartó como casi siempre de pegar pinchazos. Al toro le dieron la vuelta al ruedo y el torero escuchó una enorme ovación.
Esta fue la noticia de la jornada por lo que a la lidia se refiere. Pero hubo otra que recibí personalmente de carácter anecdótico al intercambiar unas palabras con Enrique Ponce cuando pasó por delante del burladero donde yo estaba y le dije: "!Ya he visto que has estrenado un nuevo coche de cuadrillas¡". Y Ponce me contestó muy sonriente: "Y tú ¿qué crees, que ésta es una buena noticia o no?". De lo que inmediatamente deduje que, por el momento, Enrique no piensa en retirarse del toreo.
Además acaba de comprarse un nuevo fincón y ya se sabe que los toreros no suelen rascarse el bolsillo para comprar más campos de los que ya poseen. En definitiva, que va a seguir en el machito. Como aficionado, lo celebro. Pero no como amigo. Hace dos años que cada vez que me lo encuentro le digo que ya está bien, que lo ha conseguido todo, más que nadie en toda la historia del toreo, que a casa, que no juegue más con el destino. Y es que no escarmiento pese a haberles dicho lo mismo a otros grandes amigos toreros en parecidas circunstancias. ¿Verdad, Paquirri, que de seguro me escuchas desde el Cielo?. ¿Verdad Ojeda?, ¿Verdad, Espartaco?. Pues nada. Ni puñetero caso.
Por lo demás, Ponce intentó inventarse una faena con el impresentable primero sin lograrlo; El Fandi cortó dos orejas de rutina al también impresentable segundo; el mismo Ponce otras dos al más aparente aunque muy flojo cuarto gracias a otro invento, esta vez divinamente consumado en plan chantillí marca de la casa, ballet de alta escuela y una estocada hasta las cintas; nada salvo en banderillas Fandi con el pésimo sobrero de Sancho Dávila que sustituyó a un serio y en principio muy buen quinto; y Talavante con el sexto.
Surgió entonces la discusión sobre el nuevo fenómeno. Frente al también blando y apenas lucido animal, fue el caso que en determinados momentos armó el taco. No como a mí me gusta más toreando. Como a los novillos de Madrid o a los toros de Granada y de Hueva, sino en plan de arrimón y cercanías angustiosas, pases cortos enganchados y parones de infarto. Y vuelvo a decir: No sé, no sé…
A Ponce y a El Fandi les sacaron a hombros y Talavente salió a pie en medio de un clamor. La verdad es que no lleva en esto ni un cuarto de hora y le falta oficio. Si consiguiera hallarse a gusto y más templado desde lo que por dentro pretende… Hay que esperar. Veremos.