José Antonio del Moral
TEMPORADA 2006
No os preocupéis: !Cuanto peor, mejor¡
Zapatero nunca se atreverá a sentarse en una barrera de una plaza de toros de cualquier ciudad de la todavía llamada España para ver una corrida de las muchas que se celebran cada temporada. Que lo pruebe y verá como le chillan hasta que tenga que marcharse. Por eso no se atreve. Como tampoco se atrevió a anunciar en la tribuna del Congreso de los Diputados que su Gobierno permitirá autodeterminarse a los vascos. Porque ya estaba rendido y acojonado de antemano ante las pretensiones de los asesinos de ETA que, no lo duden, le tienen bien agarrado bajo la amenaza de contar lo que de verdad pasó el 11-M.
¡Pobres vascos que aún se consideran españoles!. Lo siento, sobre todo, por la mayoría de los que, además, son magníficos aficionados a los toros. Les espera la terrible dictadura castrista de los etarras coaligados con los meapilas del PNV o con los traidores socialistas que últimamente mandan en aquel partido, también gracias al golpe de estado de las estaciones. Pero, más pronto que tarde, verán aturdidos como van cayendo uno a uno asesinados por sus falsos compatriotas abertzales. ¿O es que alguien se cree que cuando los etarras lleguen al poder van a permitir que sigan mandando los seudosociatas o los de PNV?. Tendrán que esconderse en las alcantarillas. Como las ratas, que es lo que se merecen.
También lo siento por los pocos catalanes que todavía asisten a las desde hace tiempo decadentes corridas de la Monumental de Barcelona, a la temible espera de que en la próxima legislatura, con su ridículo y escandaloso nuevo Estatuto ya vigente, los de Ezquerra vuelvan a plantear la supresión de la Fiesta Nacional en Cataluña, los de Convergencia dejen votar a sus diputados libremente y los socialistas catalanes, tan traidores o más que los vascos, no terminen de definirse o acaben votando de tapadillo en contra.
Como esos senadores socialistas y nacionalistas supuestamente aficionados, que no han querido dar la cara por la Fiesta como habían acordado con sus colegas del PP. Abandonaron cobardemente y les dejaron solos - solos aunque masivamente acompañados por los millones de aficionados a los toros de toda España - por miedo a que sus socios les acusaran de fascistas. Esa palabra que es la única que se les ocurre para insultar a cuantos no tragamos con lo que Zapatero y sus secuaces quieren convertir a España.
Pasará el verano. Y el otoño. Y el invierno. Y cuando lleguen las elecciones y los aficionados tengamos que votar, ya veremos lo que pasa. Aunque, a la vista de la locura que estamos viviendo, cuanto peor se ponga todo, mejor arreglo tendrá. ¿A quienes votarán entonces la mayoría de los españoles y de los que son verdaderos aficionados a los toros?.