REFLEXIÓN DE LA SEMANA

José Antonio del Moral

SENSIBLERÍA DEMAGÓGICA

LA GRAVE CORNADA QUE HACE DÍAS SUFRIÓ EDURADO GALLO HA DESATADO UNA CAMPAÑA SENSIBLERA Y DEMAGÓGICA QUE DEMANDA MÁS TOLERANCIA CON LOS QUE EMPIEZAN SIN TERNER EN CUENTA QUE EL RIESGO DE CAER EN EL COMBATE Y HASTA DE PERDER LA VIDA ES LO QUE PRECISAMENTE MANTIENE VIVA LA FIESTA Y LO QUE DEBEN SUPERAR CUANTOS PRETENDEN SER GRANDES TOREROS. ESTA NO ES UNA PROFESIÓN CUALQUIERA. LLEGAR A FIGURA Y, MÁS AÚN, MANTENERSE DURANTE VARIOS AÑOS, ES CASI UN MILAGRO

Todos hemos lamentado la cornada que hace días sufrió en Badajoz Eduardo Gallo, pero su desgracia no debería ser utilizada como arma arrojadiza contra quienes, tras verle actuar en algunas corridas de la presente temporada, hemos dicho que no estaba dando la talla de posible gran figura que algunos habían asegurado tenía el salmantino. Gallo más parece uno más en pos de seguir adelante con algunas virtudes que ese "figurón" que enseguida dijeron podía ser los que más interesadamente le apoyaban. Sobre todo desde Francia en donde los que le apoderaban influían para que el torero galo Sabastián Castella no siguiera adelante ni le eclipsara como venganza al baño oceánico que en Arles pegó el propio Castella a "Juan Bautista", ahora de nuevo en la cancha tras su forzado retiro por la paliza que recibió de su compatriota en la plaza-casa de ambos.

Pero las cosas han cambiado mucho y aunque a Castella no le defendieron cuando sufrió sus percances, los que ahora tanto lloran por la cornada de Gallo, han empezado a reconocer tardíamente que Castella es el único de los más nuevos que verdaderamente ha dado el paso adelante para separarse del pelotón tratando de abrirse paso en la primera fila del toreo.

Entrar en esa fila sin estar preparado para ello ni haber dado más motivos para lograrlo que ser apoderado por los empresarios que mandan es muy peligroso. Ahí están, por ejemplo, los ya "muertos" profesionalmente hablando Antonio Barrera o el ya prácticamente olvidado Javier Castaño, víctimas de sus propios apoderados al ponerles tantas veces junto a Ponce y a "El Juli". Una locura que empezaba a serlo también con Eduardo Gallo quien, a la postre, e imagino que duramente exigido tras su fracaso de Madrid ha terminado en la cama y dolorido.

Nada nuevo. Resultar corneado por un toro es lo que siempre les pasó a los toreros y más a la mayoría de los que llegaron a la cima. Lo que pasa es que solo unos pocos superaron los efectos posteriores a las cornadas y otros no. La mayoría se vinieron abajo o no lograron ocupar lo puestos que pretendían cuando estaban empezando y apuntaban alto. Algo de lo más normal que le puede aquejar a cualquier ser humano aunque se vista de luces.

Lo anormal, lo excepcional, lo realmente admirable es seguir y seguir luchando y triunfando en todas partes y más después de hacerse millonarios. Por eso Diego Puerta fue quien fue. Por lo mismo y también por su añadida majestuosidad artística, fue el más grande Antonio Ordóñez. Los dos, máximos heridos por los toros mientras estuvieron en activo y aunque entonces lo que se lidiaba casi nunca pasaba de los tres años y medio y de los 500 kilos. Por eso todos los que no tuvieron verdadero valor nunca llegaron a la cumbre ni a mandar por muy bien que supieran torear. Ahí están nada menos que Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida. Ambos sin suficiente valor ni arrestos tras sus respectivas y muy graves cornadas de Santander y Barcelona cuando, aún muy jóvenes, parecía que iban a acabar con el cuadro.

Por eso también y salvando todas las distancias, los actuales "El Cid", "El Fandi" y más recientemente Sebastián Castella, Los tres ya cosidos y/o lesionados repetidamente, son los únicos que ahora mismo están cruzando la raya que venía separando a Ponce y a "El Juli" del resto del escalafón.

Ha sido una pena que haya caído el joven Gallo. Pero será a partir de esta cornada cuando tendrá que demostrar si es o si podrá ser tanto como precipitadamente le habían señalado como seguro aspirante al trono.