José Antonio del Moral

CONCLUSIONES SOBRE LA GRAN TEMPORADA 2005

LOS TOREROS (y IV)

CÉSAR JIMÉNEZ, BASTANTE MEJOR QUE LA MAYORÍA DE LOS QUE MÁS TOREARON ESTE AÑO

Y sin embargo, ocupó el muy retrasado lugar 19º en el escalafón. Se conoce que algunas empresas no aceptaron las condiciones de Cesar Jiménez tras cambiar su administración y decidieron prescindir de quien, al fin y al cabo, tanto habían contratado en las campañas anteriores. Increíble injusticia porque, independientemente de su estilo, César Jiménez ya había demostrado con creces lo muy capaz que era, merecía un sustancial aumento en sus ganancias y, a la postre, este año ha estado aún mejor de lo que solía. Más cuajado y ya casi nada afectado dentro su pulcro y distinguido estilo en absoluto exento de entrega, valor, inteligencia, temple y bella resolución gracias a lo cual siguió siendo un torero eminentemente regular en el triunfo y, por ende, más aplomado y consistente. Bastante más y mejor torero que la mayoría de los que más corridas sumaron este año.

Que en casi todas las ferias organizadas por los hermanos Chopera, por ejemplo más notorio, el público haya tenido que tragar en carteles de máxima categoría a Antonio Barrera y Eduardo Gallo mientras que nunca hayan podido ver a Cesar Jiménez, fue un atentado a la fiesta que espero corrijan cuanto antes por la responsabilidad que les incumbe. Y más en estos momentos en los que los buenos toreros – esto es, los verdaderamente capaces - no abundan. Sorprendió también, por lo mismo, lo que de Cesar Jiménez se ha escrito el pasado verano en importantes tribunas que se han pasado años apoyando incondicionalmente a toreros tan malos como Uceda Leal que esta temporada tocó el fondo a donde le ha llevado su absoluta incapacidad tantas veces denunciada por mí como en casi todas sus calamitosas actuaciones demostrada por el propio diestro. Es increíble por no decir vergonzoso que en una prestigiosa tribuna de prensa se cometan tantas tropelías por la dependencia y/o amistad de su crítico con ciertos empresarios tan cercanos a Uceda como enemigos de Jiménez. A propósito de tan manifiesta injusticia, comentemos la situación de varios de los que superaron a Cesar Jiménez en número de festejos y la de algunos que le siguieron. Entre todos han configurado las ferias este año aunque no siempre con merecimiento. Los empresarios deberían apartar de una vez a tanto incapaz y a tanto gandul para que los carteles feriales fueran más atractivos e ilusionantes.

Aparte los ya aludidos en este resumen: Rivera Ordóñez y Manuel Díaz – sonroja compararles con Jiménez – en quinto lugar de la lista figura el llamado "ciclón de Jerez, Juan José Padilla (62c, 58o), quien tras revitalizarse indultando un "victorino" en San Sebastián, a poco termina con la seriedad de Bilbao y al final con el mismísimo Ponce en su increíble mano a mano de Dax. Y tras el "ciclón", el ya inevitablemente periférico e ignorado en los grandes escenarios pese su octavo lugar "Jesulín de Ubrique"(6oc, 83o) y es que así esta esto; décimo Antonio Ferrera (56c, 129o), otro que tal baila cual "Padilla de los pobres" se ha ganado continuar en el machito en el 2006; el inapelablemente frustrado y undécimo Eduardo Gallo (54c, 42o), ya desplumado por completo; el caso totalmente aparte y esta campaña bastante alicaído y duodécimo Javier Conde (51c, 58o); el inefable Víctor Puerto (48c,142o) que sigue encantado de haberse conocido sin que ello repercuta en mejoras de ninguna clase ni especie desde el decimotercer puesto; el incombustible "motorista" murciano Pepín Liria (48c, 69o) en decimocuarto lugar. Y hacemos un alto por la singularidad de quienes anteceden más de cerca de César Jiménez: Morante (48c, 42o), Miguel Ángel Perera (46c, 44o), Salvador Vega (45c, 40o) y Serafín Marín (44c, 40 o). Cuatro que sí merecen seguir figurando y a Dios gracias.

El sevillano de La Puebla del Río merece comentario especial porque reapareció con más ganas y con más sitio que nunca hasta el punto de que, aparte torear con más perfecto arte que nadie haya soñado jamás, no lo hizo con la rapidez que solía, sino mucho más despacio. De ahí los alborotos que formó y lo loca que volvió a la gente. Todo un curso de privilegiadas antologías con el capote y con la muleta gracias también al plan que el propio torero decidió: nada de cantidades y nada de torazos enormes. Por eso, cuando se asomó a las plazas de primera, sus picadores se pasaron de la raya y los morantistas tuvieron que inventarse faenas "inexplicables" ante toros que se le fueron desde el punto de vista profesional. Así en Barcelona y en Valencia en sus dos últimas corridas. Si el próximo año no comete el error de pedir el oro y el moro en Sevilla, acepta un par de tardes en La Maestranza y cuaja al menos una de sus maravillosas faenas las de Jerez y Granada, Canorea tendrá que envainársela definitivamente ante Morante. Medite entonces el gran artista si le merece la pena quedarse otra vez fuera de la que debería ser su plaza para siempre...

Y otro punto y aparte para Miguel Ángel Perera por haber sido el único que casi dio toda la razón a los que el año anterior tanto le apoyaron como inminente figura. Tardó bastante Perera en pisar el acelerador hasta el fondo y por eso no rompió hasta más de mediada la temporada, logrando el do de pecho en Azpeitia, un verdadero alboroto en Murcia donde indultó un toro de su amigo Ricardo Gallardo, y el muy caro refrendo en Las Ventas de Otoño donde cortó una oreja a sangre y fuego por lo que hay que seguir esperándole y deseando que se cuaje por completo.

Aunque el malagueño Salvador Vega no dio su talla, también hay que abrirle un paréntesis y esperarle una temporada más a ver si se sacude los miasmas que le han dejado en menos de la mitad de artista y de torero debería ser y lo es en su más intrincado fondo. Solo de él depende su carrera.

Respecto al catalán Serafín Marín, hay que reconocer sus grandes progresos y lo gloriosamente mal que les vino su irrupción a sus paisanos nacionalistas a quienes Dios tenga pronto en su Santa Gloria por el bien de España y del toreo. Serafín cuajó una gran tarde en la feria de Sevilla y los sevillanos se dieron por enterados. Cosa nada fácil de lograr. Luego pasó con mucha dignidad por Las Ventas y cuajó una campaña salpicada de altibajos en los que lo bueno superó a lo no tan bueno sin que Serafín se librara – como todos - de la consiguiente cogida que le tuvo apartado de los ruedos más tiempo de la cuenta.

De los que torearon menos que César Jiménez, apenas ninguno más merece comentario detenido ni largo y menos exclusivo salvo el colombiano Cesar Rincón (36c, 17o) al que la mala suerte y los percances le persiguieron después de su memorable "canto del cisne" en San Isidro, feria de la que fue declarado máximo triunfador. Tras la desgraciada cogida que sufrió en la feria de Julio de Valencia y su reacción posterior que le valió otro gran éxito, Rincón tuvo que luchar contra todo y resistir sin apenas resuello para superar las muchas pruebas que le fueron llegando. Un verdadero tormento ya a destiempo que al maestro de Bogotá no debería ni intentar una vez superada su grave enfermedad, por edad y por gobierno ya imposible de repetir y menos de sostener.

Y respecto a los demás, ¿qué decir del hijo de Manzanares (43c, 36o) ya casi desahuciado pese a poseer el "don". Caso el suyo opuesto al del hijo de "Capea". Pedro Gutiérrez (33c, 36o) sin duda valiente, se sabe la técnica de "pe" a "pa" y quiere ser torero con toda su alma. Pero no está dotado para ser más de lo que es: una verdadera y calamitosa pena porque, si sigue, terminará amargado y eso no puede ser porque es un chaval estupendo. En cambio, Jose Mari, que también es un gran chico, tiene todo lo que es necesario para ser un gran torero pero a él no le da la gana serlo por activa ni por pasiva que es en lo que anda perdiendo la oportunidad y el tiempo mientras su padre desespera e intenta enseñarle en sus esporádicas y muy sacrificadas apariciones todavía vestido de luces y, en alguna ocasión, sacando brillo o dando esplendor a los detalles más enjundiosos del toreo eterno que como nadie practicó en sus mejores tiempos. Pero sigamos aunque Canales Rivera bastante hizo con ganar el concurso de televisión.

Entonces, ¿dejamos que pase Luis Miguel Encabo?. Que pase, porque es bastante mejor muletero que don Luis Francisco Esplá, dicho sea con todos los respetos y este año ha dado muy buenas tardes como la última de Zaragoza que ahí quedó. ¿Que pase el ya eterno burgués de la torería andante y disfrutadora de placeres varios, don Juan Serrano Pineda "Finito de Córdoba"?. Que pase también aunque con ciertos reparos por ser otro al que siempre hay que esperar por si alguna tarde le da la real gana de arrimarse aunque ya es hora de que piense en el adiós y este año ha estado casi ausente tras su rotura del peroné al bajar del AVE en la estación de la que pudo ser su sede califal.

Y, ¡alto!. ¿Ni uno más? Bueno, dejemos pasar también al siempre respetable luchador trasmutado en maestro "El Fundi. Quizá también al precozmente diluido Matías Tejela pese a dejarse escapar la mayor parte de los buenos toros que para su desgracia le correspondieron en la mayoría de las ferias donde actuó este año y solo por el morbo de ver cómo le arregla o no su nuevo apoderado, José Luis Marca. Y, cómo no, puertas muy abiertas para un sevillano que andaba por ahí perdido hasta que se reveló en la Maestranza abrileña y luego en casi todas las plazas donde le llamaron: Salvador Cortés. Otro de los pocos a los que hay que tener en cuenta y muy presente en la próxima campaña.

En estas, oigo quejarse a Victoriano Valencia pidiendo que no olvidemos a su Miguel Abellán. Y yo le respondo que sería mejor para todos que Abellán se buscara otro apoderado menos peligroso.

Finalmente, los novilleros. ¿En qué quedaron los tres favoritos que antes de empezar la temporada anuncié serían gente de seguro futuro?. Pues

que Santiago Ambél Posada se dejó ir algunos excelentes novillos en Sevilla y en Madrid por lo que se vio forzado a volver a empezar cuando la campaña decaía. Muy bien de nuevo en Palencia, bien sin más en Bilbao, magnífico en Valladolid… y, año nuevo, vida nueva.

Que el hijo pequeño de "El Cordobés", al que tuve la suerte de ver a tope de valor y de quietud en Castellón y en Alicante, en nada o en casi nada se pareció a sí mismo en la mayoría de las otras plazas que pisó por lo que dejó libre el camino, o mejor dicho, una verdadera autopista a ya famoso "Cayetano". La gran aunque en su caso tardía revelación novilleril de 2005. Si el nieto de Antonio Ordoñez – su más cara referencia - repite el año que viene en Fallas, en Sevilla y en Madrid, lo que le vimos en su debut en Bilbao y profundiza más en ello, muchos otros toreros – la mayoría – tendrán que apretarse los machos en cuanto tome la alternativa.

Y ahora permítanme que les deje en paz, aunque solo sean tres días. Los justos para llegar y aclimatarme en mi querida y desde aquí lejana Lima. Desde allí les seguiré contando lo que suceda en la histórica y hermosísima plaza de Acho donde este año se celebra su 60 Feria del Señor de Los Milagros al que imploro gracia para mis muchos amigos de allá y de acá y protección de mis muchísimos enemigos de acá y de allá. ¡Qué le vamos a hacer queridos todos!. Aún sigo teniendo vida y salud para continuar dando tantos disgustos como también satisfacciones a través de mis portales de internet de donde nadie puede echarme como lo hicieron de tantos otros sitios aunque os duela y mucho que lo siento. Gracias a todos.