José Antonio del Moral

CONCLUIONES SOBRE LA GRAN TEMPORADA 2005

LOS TOREROS (II)

"EL FANDI" A LA CABEZA DE UN ALTERADO ESCALAFÓN

Si observamos con detenimiento el escalafón de matadores de la temporada 2005 y los resultados correspondientes colocados en el orden correspondiente al número de corridas toreadas y trofeos logrados, tendremos que convenir que la realidad no siempre encajó este año con los números. Y no encaja por varias razones empezando por la que tanto influyó en las campañas de algunos matadores, diezmadas como consecuencia de las cogidas que sufrieron. Las otras razones son de otra índole como, por ejemplo, la que suele situar muy cerca de la cabecera de la lista a Manuel Díaz "El Cordobés (tercero con 65 corridas y 141 orejas), desde hace años campeón indiscutible en plazas de menor e ínfima categoría, tal y como Rivera Ordóñez (76 c, 80 o) en la campaña que nos ocupa y en la que ha terminado nada menos que como segundo en el ranking sin que los que seguimos la gran temporada le hayamos visto apenas y las pocas veces que lo vimos, casi nunca bien.

En mi caso, solo tengo anotada una actuación francamente satisfactoria de Rivera sin más reproche que su fallo con la espada, la de La Coruña. Aparte las polémicas por excesivas dos orejas que le cortó a un excepcional toro de "Jandilla" en Sevilla, mejor no hablar de sus desastrosas actuaciones en Fallas, Madrid y Bilbao. Rivera, sin embargo y además de la relativa fuerza que le dan sus frecuentes, discutidas y discutibles apariciones en los espacios rosas de las cadenas de televisión y del papel couché, parece que le ha venido de perlas reciclarse como matador banderillero, detalle en el que, si persistiera y perfeccionara, le convendría porque en lo demás sigue siendo un simple profesional ya avezado sin mayor interés que el de su personalidad como ser humano portador de tantas sangres ilustres y permanentemente perseguido por los medios.

Pero antes de seguir con los que aparecen en la lista después del hijo mayor de "Paquirri", hay que hacerlo de quien encabeza el escalafón de 2005 a más de treinta corridas de distancia del que le sigue y con más del doble de orejas cortadas en los festejos que sumó. Me refiero a David Fandila "El Fandi" (107 corridas, 208 orejas).

Pocas veces se habrá discrepado tanto de un torero tan amado y seguido por los públicos. Me honra, por ello, pertenecer desde mi afición y hasta desde el ejercicio de la crítica al inmenso grupo de los que le admiran y no al distinguidísimo sector de los que le niegan por sistema desde los púlpitos de las tribunas más o menos sagradas y desde los cenáculos de la afición más recalcitrante. Lo que no quiere decir que siempre esté de su parte en todo lo que hace.

Lo estoy siempre y lo seguiré estando por su indeclinable disposición, por su estricto sentido de la responsabilidad, en su permanente entrega, en su de sobra probado valor, en su innegable capacidad de trasmitir al público cuanto lleva a cabo, por su persistencia en aprender y mejorar en lo que se refiere al temple y al trazo como capotero desbordante y como todavía limitado muletero desde la humilde condición artística que en "El Fandi" dimana y hasta se agranda partiendo de sentimientos muy íntimos que derivan más de la excepcional destreza con la que actúa sin ayuda de dotes creativas, que de la creación de cosas bellas en sí mismas como acontece con los toreros que nacen agraciados por el don. Y, ¡cómo no!, por su más admirada faceta de banderillero superdotado e impar.

En mi opinión, el mejor de la historia con todos los respetos para quienes parearon excelsamente antes que el granadino. Afirmación que baso en su capacidad de hacerlo con toda clase de ganado y condición, en cualquier terreno, dando a los animales todas las ventajas y aunque los toros se le vengan como un ciclón o se le nieguen por completo, mientras que los muy cantados "maestros" que le precedieron, lo consiguieron únicamente frente a las reses muy propicias. Y ello sin hablar de sus dotes inventivas y hasta revolucionarias del segundo tercio en lo que, ni antes ni ahora, hubo ni hay quienes se le puedan acercar. "El Fandi", solo por esto, es el torero que más plazas ha puesto a revienta calderas y a los espectadores en pie de toda la temporada, incluidas las más exigentes y para él más difíciles como la de Madrid, donde le dispensan ese "odio" con que solamente en Las Ventas se trata a las figuras del toreo. Y es que "El Fandi" ya lo es por derecho propio y por su fuerza en las taquillas, tanta o más que la de los dos grandes, aunque todavía le falte mucho por llegar a lo que puede ser: No solo un excepcional matador banderillero, también un sobrado torero con capote y con muleta. Porque con la espada ya tiene más que demostrado su excelente condición.

Desde luego que en la muy importante temporada de "El Fandi" ha primado la cantidad sobre la calidad por el empeño que, sin duda, puso el torero en lograr lo que pretendía como pendiente reto de sumar más de 100 tardes y de duplicar esta cifra con más dos 200 orejas. Más pendiente de conseguirlo a costa de lo que fuera que de perfeccionarse, tampoco faltaron tardes verdaderamente trascendentales en las que "El Fandi" logró todo: Triunfar clamorosamente y demostrar que sabe torear tan bien y tan templado como los que más presumen de ello. Así, su primer triunfo en la Maestranza de Sevilla y, sobre todo, sus históricas actuaciones en Granada y en León.

La de Granada cuando se encerró con seis toros y a pesar de resultar gravemente herido por el tercero y tras ser intervenido en la enfermería durante más de media hora con anestesia local por propia voluntad, salió para matar las tres reses que faltaban y les cortó cinco orejas y un rabo. Para mí, esa es una las pocas corridas cumbres de este año por encima de otras muy celebradas de los demás toreros. Y la de León, corrida de ocho toros junto a Rincón, Ponce y "El Juli" en la que indultó un toro de "Zalduendo" y cortó cuatro orejas y un rabo plantando cara y venciendo a los espadas más selectos del escalafón.

Es de suponer y así se lo pedimos a "El Fandi" desde aquí, que la temporada próxima la encare con el propósito de serenar sus afanes de gloria y de números para que, sin abandonar nada de lo que le ha convertido en figura, consiga ralentizarse más y purificar más su muleta. Lo que estoy seguro logrará a poco que se mentalice y ponga todo la fuerza de que es capaz en tal intención.

continuará