FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS
MAYORÍA DE EDAD
La corrida del pasado domingo con la que debutó en Lima el ganadero colombiano Jun Bernardo Caicedo, despertó la admiración de los aficionados más toristas entre los que se encuentra el propio criador. Deseoso de lidiar toros con sobrada presencia y mucho cuajo en Acho para corresponder a la ocasión, trajo siete imponentes ejemplares de vario pelaje, descarada cornamenta y algunos con bastante más de cuatro años cumplidos con lo que ello supuso para el desigual comportamiento que ofrecieron, confirmándose otra vez que los más jóvenes y mejor hechos, los más "bonitos", suelen dar bastante mejor juego que los más voluminosos y viejos. Relación no del todo exacta - como todas las que incumben al toro y al toreo aunque venga cumpliéndose con creciente fidelidad a medida que la crianza de las reses de lidia fue perfeccionándose y el toreo progresando en técnica, en templanza, en quietud y en expresión estética. Algunos dirán que varios de los lidiados fueron posibles para hacer el toreo que ahora todos exigimos y que no pocas corridas actuales lo dan de sobra en España pese a su enormidad física, caso por ejemplo de la lidiada de "Jandilla" en la pasada feria de San Fermín de Pamplona que, en mi opinión, fue la más brava y mejor de la temporada 2004 pese a su tamaño. Por una vez, grandura y grandeza reunidas.
Pero lo más natural y frecuente es que los bajos de agujas, los construidos hacia abajo y los de peso más liviano, ajustado a su conformación ósea, sean los que dan juego más lucido y completo, como fue el caso del quinto de la corrida de Caicedo al que toreó magníficamente acoplado a sus excelentes condiciones el joven matador francés Sebastián Castella. También, como digo, lo hicieron otros de suficiente o gran presencia como el sobrero que hizo de segundo y el tercero. Pero no los de mayor envergadura y alzada como los muy "montados" y casi cinqueños que compusieron el lote que correspondió a "El Cid" quien, sorprendentemente asustado al comprobar que en vez de obedecerle a los engaños se iban como un certero disparo hacia su pecho sobre todo el descomunal cuarto -, se vio desbordado y aparentemente incapaz por intentarlos torear formalmente en vez de machetearlos sin contemplaciones y darlos muerte con rapidez que fue lo que procedía hacer en tales casos.
Deberían haber abierto el lote de "El Cid" antes del sorteo, como creo ocurrió al principio de la preceptiva discusión entre los que participaron en la elección. Pero los consejos del ganadero, sin duda fiado en las buenas notas que tenían estos dos toros, y la suficiencia moral del espada sevillano acostumbrado como está a vérselas con ganado muy serio, condujeron al inesperado fracaso de Manuel Jesús y a la menor suerte de la tarde en su conjunto, mal iniciada aunque feliz y triunfalmente concluida con los éxitos del mencionado Castella y del madrileño Matías Tejela, autor por cierto de los pasajes más sabrosos del festejo en su no redondeada faena del sexto que fue el más equilibrado por tipo y juego de los seis aunque algo desrazado.
En cualquier caso, interesante corrida y no solo por su imponencia pues contribuyó a despejar no pocas incógnitas sobre lo de que la mayor edad y exagerado trapío de los toros no es tan conveniente como muchos puristas piensan. Una corrida que, a la postre, demostró que en el toreo no siempre dos y dos son cuatro, sino cero patatero, uno pelado, cinco o seis... La discusión, por tanto, sigue y seguirá abierta en ese jugoso contraste de pareceres sobre el toro en su incierta diversidad que sirve para hacer media de pasiones y para extraer las conclusiones debidas de cara a las corridas que quedan por celebrar.
PROMETEDORA ALTERNATIVA
Arte y genio para acompañar una alternativa llena de esperanza. Con toros también colombianos de "El Paraíso", propiedad de Jerónimo Pimentel, "Finito de Córdoba" apadrinará al peruano Juan Carlos Cubas en presencia del malagueño Javier Conde. Tarde de máxima expectación por lo que pueda ocurrir de manos de tres toreros diferentes. Tres toreros que, individualmente considerados, resultan enormemente atractivos.
Para el taurinismo del Perú y en primer lugar, sería maravilloso que Cubas lograra al menos una faena como la que le hizo al gran quinto novillo de Roberto Puga en el primer festejo de la feria. Gran faena que todavía guardamos en la memoria y que Juan Carlos debería repetir mejor si la supera - si quiere confirmar, ya como matador de toros, que estamos ante una próxima figura del toreo mundial.
"Finito" regresa a Lima desde México en cuya plaza Monumental cuajó el pasado domingo dos obras de importante calado aunque desgraciadamente las estropeó con la espada, lo que le impidió acompañar en su salida a hombros a Manuel Caballero que cortó un rabo al último toro de su vida en el coso de Insurgentes. "Finito" nos debe ser lo más fiel que pueda a su excepcional concepto del toreo como cada vez que se viste luces y no conformarse con el arte que atesora, le sobra, y que tantas veces tapa con su técnica. Ánimo, pues, para "Finito" al que esperamos definitivamente magistral.
Y más ánimo e ilusión para Javier Conde que viene a Lima en medio del clamor que han despertado las creaciones que tanto han saboreado los peruanos en los vídeos que de sus mejores tardes en España se han pasado por televisión. Si la plaza de Acho es un escenario que inspira a todos, más ha de inspirar a este prodigioso genio del toreo que, cuando está en vena, parece un Nijinski en el Corben Garden de Londres y cuando se va o se viene del toro, un Laurence de Arabia del toreo.