FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS EN LIMA José Antonio del Moral
ACHO VOLVERÁ A RESPLANDECER
No es un tópico el dicho, ya antiguo, que define la bicentenaria plaza de toros de Acho en Lima como la Sevilla de América. Cuando hace años la descubrí en mi primer viaje a Perú, quedé sorprendido por la verdad del aserto no solo por la belleza y la solera del coso sino por el comportamiento de su sabia afición. Algo solo creíble cuando se asiste a cualquier festejo. Comportamiento que explica su gran tradición taurina, solo posible cuando los viejos aficionados han ido transmitiendo su sentir a los más jóvenes y así sucesivamente. También me sorprendió gratamente el ambiente que rodea la plaza los días de corrida, el fervor ilusionado que desprenden cuantos se acercan a primeras horas de la tarde para almorzar en la misma plaza o en los lugares cercanos a la misma y lo mucho que se habla y discute una vez finalizado cada festejo, tanto al salir del coso como en las muchas tertulias y cenáculos posteriores hasta muy entrada la noche. Un día de toros en Lima resulta más intenso que en ninguna otra parte del mundo.
En este año que regreso no solo para asistir otra vez a la feria del Señor de los Milagros sino para debutar como crítico en la revista semanal "SOMOS" del gran diario "EL COMERCIO", tengo más ilusión que nunca por llegar, saludar y convivir con mis muchos amigos y, sobre todo, para ver y contar cómo la plaza de Acho vuelve a resplandecer.
Van a ser muchos días entre corrida y corrida. Espacios semanales que me servirán para descansar de las más de 180 corridas que he visto este año en España y Francia, para disfrutar de la hermosa primavera limeña y para repasar lo que acontezca cada domingo. Cuando las ferias no son seguidas, hay sobrado tiempo para saborear los recuerdos que dejan las corridas, contrastar pareceres y esperar con más ilusión las siguientes. Ese tiempo que siempre es oro, lo es más en Lima por lo tan dulcemente que se alargan las horas mientras florecen las jacarandas y la brisa del Pacífico inunda la ciudad. Comprendo, pues, perfectamente que este mes taurino que nos espera sea para los aficionados limeños como un regalo del cielo. Entiendo también vuestra ansia de ver toros después de tantos meses de sequía. Como vuestra morriña cuando llega el final. Pero estamos en puertas del inicio. ¡Arriba los corazones de la afición! y hagamos glosa de lo que nos aguarda.
Buen aperitivo novilleril para empezar el ciclo con novillos de Roberto Puga, empresario y ganadero que ahora mismo tiene lo mejor de bravo en Perú como bien lo demostró en la feria del año pasado. Los que han visto en el campo tanto la novillada como la corrida e incluso los becerros del festival, me cuentan que están preciosos y cuajados. Solo falta que embistan como lo hicieron varios en la última temporada. Así podremos ver al joven triunfador peruano Fernando Roca Rey, a su compatriota Juan Carlos Cubas que regresa a Acho tras sus éxitos en Europa y en México, y a uno de los novilleros españoles que más están sonando últimamente, el valenciano Juan Avila, valiente donde los haya y firme promesa del toreo.
Está por ver como saldrán los toros de Sánchez Paredes con procedencia Domecq para la corrida del 31 de octubre. Y ojalá que salgan bravos y nobles para que Lima descubra un tanto tardíamente, por cierto, a Luis Francisco Esplá. Veterano y admirado torero capaz de explicar de modo coreográfico en el ruedo lo que en teoría supone la lidia y lo que de esta se puede extraer como arte efímero e irrepetible frente al toro. Le acompañarán el mexicano Ignacio Garibay, penúltimo ganador del prestigioso Escapulario, y el nuevo matador salmantino Juan Diego, de ascendencia y estilo nétamente roblista que tantas esperanzas ha despertado en su tierra charra.
Corrida estelar la del 7 de diciembre con toros de Roberto Puga para "Finito de Córdoba", que regresa a Lima tras su gran faena de hace tres años; Sebastián Castella para demostrar que su gran triunfo del año pasado en Acho no fue casual y que este año en España ha dado pasos de gigante en muchas plazas importantes; y Miguel Angel Perera, el último en hacer y decir el toreo como el que recordamos de José Tomás.
De acontecimiento tradicional y entrañable podemos calificar el festival que tendrá lugar el día 14 en Acho. Hacía mucho tiempo que no toreaban en un mismo festejo aficionados prácticos de tantos países. A beneficio de "El Bebe", muy gravemente herido hace dos meses, harán en paseo a más de Flavio Carrillo que hará la "Suerte Nacional" a caballo, el obligado profesional Fernando Roca Rey y aficionados peruanos, ecuatorianos, mexicanos y españoles. Así, la última revelación del toreo limeño, Renzo Corno, tras sus muchos éxitos en plazas peruanas después de su jugosa y lujosa excursión a los campos bravos de España el año pasado. Fernando Bustamante, con experiencia en los ruedos y en el palco presidencial de la plaza de Quito. Y los jóvenes ganaderos españoles José María Garzón, organizador de similares festejos en Andalucía, Alvaro Martínez Conradi – con tanta sal y casta toreras como sus reses "santacolomeñas de "La Quinta" – y Daniel Ruiz, la simpatía hecha toreo desde sus campos manchegos.
Seguro que el domingo 21, la sangre de "Torrestrella" de los toros colombianos de Juan Bernardo Caicedo, ganadero triunfador en Bogotá la pasada campaña, será exprimida por Sebastián Castella en su segunda actuación ferial y por otro debutante de tronío en Acho, el joven madrileño Matías Tejela, uno de los grandes triunfadores de la temporada española y puro interprete del toreo más clásico que de seguro caerá de pie en Acho. De quién les acompañará en el paseíllo nos enteraremos más adelante
El domingo siguiente y para enfrentarse a una corrida de Jerónimo Pimentel, una de los mejores ganaderos del campo colombiano como viene acreditando con repetidos éxitos, alternativa de lujo de Juan Carlos Cubas con "Finito de Córdoba" como padrino y el genial Javier Conde de testigo. Por descubrir Conde en Lima, si le embiste un toro temblarán los viejos cimientos de Acho.
Gran fin de fiesta con la última corrida de toros en la que, por el momento, se anuncia Matías Tejela a la espera de las posibles sorpresas que nos deparen los máximos triunfadores de la feria para cerrar el cartel. Y una novillada más para echar el telón.
Ese telón que ambientalmente no se cerrará del todo en el intento, espero, de los círculos de aficionados limeños y de cuantos puedan influir para que en los medios de comunicación pueda seguir respirándose el aroma del toreo durante los inviernos y para que los jóvenes de Lima y de todo Perú que nunca se han sentado en la plaza de Acho sepan que tienen un tesoro admirado y respetado en todo el mundo que no deben olvidar y están obligados a cuidar.