FERIA DE SANTIAGO EN SANTANDER

José Antonio del Moral

A CÉSAR, LO QUE ES DE CÉSAR

ME REFIERO A CESAR JIMÉNEZ QUE AYER DIO UNA GRAN TARDE PARA MAYOR CABREO DE LOS QUE LE NIEGAN EL PAN Y LA SAL. SE ALZÓ COMO AUTOR DE LA HASTA AHORA MEJOR FAENA DE ESTA FERIA Y CORTÓ UNA OREJA DE CADA UNO DE SUS DOS TOROS DE JUAN PEDRO DOMECQ: LA PRIMERA, DEL MEJOR DE LA CORRIDA, Y OTRA DE UNO DE LOS DOS MENOS MALOS DENTRO DEL SALDO QUE SUPUSO EL ENVÍO. OTRA OREJA CORTÓ "EL FANDI" QUE SE LLEVÓ EL LOTE MEDIO Y DE VACÍO ENRIQUE PONCE QUE, COMO CASI SIEMPRE, NO TUVO SUERTE EN SANTANDER Y SALIÓ ESCALDADO DEL COSO DE CUATRO CAMINOS DONDE, POR CIERTO, SUELE SER TRATADO CON NOTORIA INQUINA

Santander. Plaza de Cuatro Caminos. 26 de julio de 2005. Cuarta de feria. Calor húmedo y llenazo. Seis toros de Juan Pedro Domecq en saldo de pesos y hechuras que apenas dieron juego por su mansedumbre y escasez de fuerza y de raza. Se salvó el tercero por su franca nobleza por los dos pitones y mayor durabilidad. Cuarto y quinto, aunque manos declarados en el caballo, resultaron brevemente nobles pues se vinieron pronto abajo. El que abrió plaza quedó inédito tras matarse al estrellarse contra la barrera inmediatamente después de ser banderilleado y el cuarto quedó muy parado y soso tras el puyazo que recibió. Enrique Ponce (celeste y oro): No pudo matar al primero. Estocada perpendicular caída, aviso y pitos con muy pocas palmas. "El Fandi" (negro y oro): Media desprendida y descaabello, aviso y silencio. Estocada trasera caída, oreja. Cesar Jiménez (marino y oro): Estocada desprendida y descabello, oreja. Estocada caída, aviso, oreja y petición de otra. Cesar Jiménez salió a hombros.

Desde que le apoderan Enrique Martín Arranz y "Joselito" varios críticos vienen negando el pan y la sal a Cesar Jiménez. No importa que triunfe o que se muestre sobrado y capaz con toda clase de reses como suele en cada una de las corridas donde actúa. Ellos continúan erre que erre con la matraca al tiempo que defienden a sus favoritos como es el caso de uno de ellos, siempre a las órdenes de lo que le mandan sus verdaderos patrones para los que realmente trabaja desde su prestigiosa tribuna. "Oye, que hay que apoyar a fulano". Y el "sumiso" escribiente, a apoyar al "apoyable" haga lo que haga. No importa que lleve años pegando petardo tras petardo sin levantar cabeza. Venga y venga y venga con lo de que el "apoyable" es estupendo. "Qué bien torea, qué cante más grande se desprenden de su capote y su muleta. ˇY cómo mataˇ. ˇViva el "apoyable"ˇ. Por el contrario. "Oye, que a Jiménez ni agua. A Jiménez tienes que tirarle al cuello y a degüello"…

Así acontece cada vez que el "sumiso" ve a Cesar Jiménez. żLe vio ayer en Santander?. Creo que no. Una pena, porque sería digno de leer lo que hubiera escrito sobre su gran actuación de ayer. Es verdad que le tocó el único toro bueno de la desastrosa corrida de Juan Pedro Domecq, el tercero. Pero no lo es menos que Cesar estuvo irreprochable tanto con el capote como en su gran faena de muleta en la que si por redondos se explayó relajado y a placer, al natural aún mejor y con más garbo y salero. Cesitar ya es don Cesar. Se acabó su anterior y exagerado atildamiento. Le sigue funcionando la cabeza como cuando cortaba todas las tardes muchas orejas y su espada continúa siendo certera. Ayer no tanto porque necesitó del descabello para liquidar a su primer oponente. Pero no al manso integral y horroroso jabonero sexto que, cuando salió, pareció un charolés escapado de un prado al que solo le faltaba un cencerro. Tanto, que huyó del caballo como de su propia sombra y esperó y persiguió en banderillas en su comportamiento de manso declarado. Para nada le importaron a Cesar Jiménez semejantes hechuras ni el feo proceder del bicho. Brindó la faena al público, se hincó de rodillas, aguantó y templó sus primeras oleadas, las condujo luego en pie hasta convertir el huracán en suave brisa y aunque el repentinamente brioso manso empezó a remolonear tras varias tandas de redondos impecables, Cesar continuó sereno, templado y lucido hasta que lo mató de estocada contundente. El público pidió la segunda oreja y esta vez se negó el palco a concederla, contrariamente a lo que viene ocurriendo en esta feria. No importó. Porque Cesar salió a hombros y dejó claro que no le importan las campañas. Habrá Cesar para rato y las empresas tendrán que pagarle lo que le corresponde como figura del toreo que ya es aunque intenten frenarle como sea.

Algo parecido venía - aún viene - sucediendo con "El Fandi", aunque desde estilos y talantes toreros diferentes y hasta opuestos. Claro que a "El Fandi" ya le da igual lo que digan de él en los periódicos porque sigue lanzado e inasequible al desaliento, está presente en los mejores carteles de todas las ferias, se codea de tú a tú con las figuras y triunfa a golpe cantado cada tarde. No le importa que los toros no valgan un duro ni que se comporten a su contraestilo como los de ayer. "El Fandi" siempre los exprime en los tres tercios, les monta su gran espectáculo banderillero quieran o no colaborar con él, les extrae lo poco o lo mucho que tengan con la muleta y los mata entregado y decidido.

No fueron sus "juanpedros" los más propicios a su estilo, pero fue tanto el empeño de David Fandila con ambos, que para compensar su entregada actuación en conjunto, la gente pidió una oreja para el granadino tras matar al quinto. Otra oreja más que, sumada a las infinitas que lleva cortadas, explican por qué "El Fandi" es quien éste año encabeza el escalafón muy por delante del resto de matadores. ˇAhˇ, y encima, ganando mucho dinero. Que en eso a éste ya no hay quien le tosa ni le niegue nada.

Capítulo final de esta crónica para Enrique Ponce, ayer como casi siempre fatalista en Santander. Le chillaron, le criticaron lo del pico, lo de la pala y le llamaron de todo. El único torero mal tratado en esta feria que tan bien trata a todo el mundo. Su primer toro se mató al chocar contra un burladero cuando se disponía a tomar la muleta y la espada, y a nadie importó quedarse sin ver la primera faena de Enrique. Todo un síntoma. żNo le parece señor don Victoriano?. Y es que aquí no quieren a Ponce ni en pintura y menos al Ponce que estos días se muestra tan indisimuladamente entristecido porque aunque sabe lo que le pasa, no se atreve a resolverlo como debería de una vez por todas y de ese solo tajo que le duele en lo más hondo de su alma.

Tal, como con el noble cuarto toro al que Quinta liquidó en un puyazo y Ponce no tuvo luego suficiente pulso ni ilusión para impedir que le enganchara la muleta en su intento de faena afiligranada y preciosista. Por cierto, brindada al gran campeón de golf Severiano Ballesteros quien ni osó levantarse de su asiento de barrera cuando Ponce le lanzó la montera ni tampoco cuando volvió a recogerla. ˇVaya petardo y qué mala educación taurina y no taurina don Severianoˇ. Supongo que luego, en la cena, Ponce le regañaría cariñosamente por tan increíble proceder.