José Antonio del Moral

FERIA DE SANTIAGO EN SANTANDER

EXCELENTE CORRIDA DE CEBADA

De magnífica presentación e irreprochable trapío, con los pesos justos, muy en tipo de su encaste, variado pelaje y con bravura, casta y fuerza más que suficientes, cuatro de los seis toros tuvieron clase para realizar el toreo caro. El primero manseó aunque resultó posible y solo el quinto sacó genio. Tan buenos ejemplares propiciaron el éxito de los tres espadas. El Fundi y Luis Miguel Encabo cortaron una oreja y dos Francisco Marco, que salió a hombros, pero ninguno estuvo a la altura de sus mejores oponentes por no poder dar más de lo que son capaces de hacer frente a tan buen ganado.

Santander. Plaza de Cuatro Caminos. 28 de julio de 2006. Octava de feria. Tarde fresca y radiante con lleno. Seis toros de Cebada de magnífica presentación y excelente juego, sobresaliendo por más nobles el segundo, el tercero, el cuarto y el sexto. Manseó el primero aunque fue noble por el lado derecho, incluso hasta después de rajarse. El quinto sacó genio y resultó de imposible lucimiento. El Fundi (burdeos aguado y oro): Pinchazo muy hondo en buen sitio, aviso y ligera petición con vuelta al ruedo. Estocada muy trasera, oreja. Luis Miguel Encabo (verde papagayo y oro): Buena estocada, oreja. Estocada trasera, palmas y vuelta por su cuenta. Francisco Marco (añil y oro): Dos pinchazos y estocada fulminante, oreja. Pinchazo y estocada, oreja y petición de otra. Salió a hombros. En palos destacó Raúl Cervantes al parear al tercer toro.

El público que, como todas las tardes, llenó la plaza, celebró la corrida con alegría y desprendimiento. Nada que objetar. Porque no es frecuente ver un conjunto de toros tan bien presentados y de tan buen juego. Además, a los tres matadores no se les podía exigir lo que no son capaces de ofrecer. Dieron lo mejor de sí mismos tanto frente a los toros más propicios - cuatro de los seis - como ante los menos lucidos.

Tal el caso del manso aunque noblote por el lado derecho que abrió plaza con el que El Fundi anduvo lo que se dice a gorrazos aplicando la infalible formula del regate, el pisotón y el vocinazo en su encomiable trabajo muletero que, muy bien vendido por el de Fuenlabrada, hizo las delicias de los santanderinos. Sobre todo cuando el toro se rajó y El Fundi se metió con el toro en tablas para sacarle allí lo que a muchos pareció no tenía. Tanto es así que, si en vez de matar de pinchazo hondo seguido de rueda de peones, lo hubiera hecho de estocada entera, habría cortado la primera oreja de la tarde. Dio la primera vuelta al ruedo.

Luego se la cortó al nobilísimo y galopón cuarto gracias a un estoconazo trasero que para la mayoría debió compensar una vulgar faena en la que El Fundi empezó acelerado por el lado derecho y terminó ahogando al magnífico animal por el izquierdo. Lo mejor de El Fundi con este toro, su galleo por chicuelinas y un quite por delantales porque, en su solitario parear, no logró nada destacado.

Luis Miguel Encabo cortó la oreja de su primero y dio la vuelta tras matar al quinto. Esta por su cuenta y sin razón porque el toro fue el peor y no le pudo dar un solo pase. !Viva la pepa!, sí señor. La oreja, sin embargo, tuvo mayores motivos porque el segundo toro fue uno de los cuatro buenos y con éste el madrileño anduvo grácil con el capote, sobrado en banderillas y no tan bien con la muleta hasta que cuajó una tanda aceptable por redondos después de sufrir un susto cuando citó con la muleta retrasada y demasiado encima del burel. Lo mejor, la estocada.

El lote más fácil fue a parar a las manos de Francisco Marco. El cántabro-navarro, por ello, fue sacado a hombros, que no porque lo mereciera aunque, eso sí, el chico puso todo de su parte con capote y muleta, aunque no con la espada. Al tercero lo mató de pinchazo y estocada. Y al sexto de pinchazo y estocada. Ambos regalos le servirán para volver a la feria de Santiago del año que viene pero no para que le contraten en Bilbao, pongo por plaza más cercana entre las importantes, ni en casi ninguna otra.

No obstante, a Marco se le deben los mejores lances y pasajes más lucidos de la jornada. Sus largas cambiadas en los dos recibos, la faena al encastado y repetidor tercero que tuvo su miga porque el toro tuvo mucho que torear y Marco se mostró francamente valiente, y cuanto para bien sucedió con el sexto, al que además de enjaretarle muy buenas verónicas en el recibo y un bonito quite por chicuelinas, le sacó un par de intensas tandas con la derecha. Luego se perdió por destemplado, pero su empeño y lo mucho que le quieren sus medio paisanos, taparon lo demás.

Inevitablemente y como podrán imaginar los lectores, algunos pasamos la tarde pensando en lo que las denostadas figuras hubieran hecho con estos mismos toros. Culpables pasivos por no torearla, se la perdieron. Lo de Cebada ya lleva dos años embistiendo como en sus mejores tiempos. !A qué esperáis, entonces, para matarla en todas partes¡