José Antonio del Moral
50 CORRIDA GOYESCA DE RONDA
CARTA A PAQUIRRI EN LA ALTERNATIVA DE SU HIJO CAYETANO
Ronda. 9 de septiembre de 2006.
Querido Paco: Cómo te hubiera gustado escuchar el discurso de tu hijo Francisco en la cena de gala que, dos días antes de la alternativa de tu segundo, Cayetano, se celebró en Ronda para conmemorar la 50 Corrida Goyesca. Habló Fran con el corazón desde lo más dentro de su alma, eclipsó los discursos retóricos que le precedieron y, emocionado hasta el mismo borde del llanto, nos hizo llorar a cuantos allí estábamos porque todo lo que evocó y dijo fue la más pura verdad. Y cuando, finalmente, afirmó que lo que más le hubiera gustado en su vida es haber toreado contigo, con su padre, nos rompimos todos. Te habrías sentido orgulloso de lo que Francisco dijo de ti y de todos los suyos y, sobre todo, encantado de lo que ya es él. Un señor en toda la extensión de la palabra. Fue una cena muy íntima y, por ello, obligadamente indescriptible en la que solo faltaron unos pocos invitados que deberían haber asistido sin excusas aunque, en cualquier caso, una cena inolvidable.
Cena que sirvió como prólogo de lujo al irrepetible festejo en que tomó la alternativa tu hijo Cayetano. Y a ello voy porque debo contarte que, llegado el día, nunca había visto tanta gente en Ronda ni tan apretujada y expectante la plaza de toros. Te diré también que en Ronda han cambiado muchas cosas desde que faltas. Aunque resulta bastante más fácil viajar hasta la vieja ciudad donde hay muchos más hoteles, muchos más restaurantes y muchos más bares y tabernas, está todo mucho más caro hasta el mismísimo escándalo. Pero la gente sigue peregrinando cada año hasta Ronda para asistir a la goyesca. Sobre todo este año porque tus hijos se han hecho tan famosos que desbordan todo lo que tocan y ahora se han juntado los dos. Así que, imagínate. Incluso han llegado a sobrepasar el estricto sentido de sus propias carreras que estimo diferentes y distantes pese a la hermandad.
Y es que, si en lugar de en el Cielo estuvieras todavía en ésta Tierra, sabrías apreciar cuanto ha cambiado a mejor Francisco desde que se doctoró en Sevilla haciendo un derroche de valor tan grande que le disparó a la cumbre precipitadamente y no lo pudo aguantar ni sostener más de un par de años hasta que, asentado por el tiempo y por la experiencia, no sin apuros, disgustos y pesares, ha terminado convirtiéndose en un gran profesional, desde luego más cercano en forma y fondo a tu concepto que al de los demás toreros de las familias que en él se concitan. Como también creo que, si hubieras estado entre nosotros, Cayetano no habría tardado tanto tiempo en decidirse a ser torero y su formación como novillero no la tendría que haber concentrado en tan poco tiempo.
Circunstancia que influye mucho e inevitablemente en el general aprecio de su porvenir como matador de toros porque en su corta aunque muy intensa carrera novilleril se le ha cuidado tanto que todavía hay quien duda de su futuro cuando llegue la hora de dar la cara ante reses mucho más serias que las que hasta ahora ha matado y que, sin duda, tendrá que torear en cuanto tenga que alternar en la primera fila que es en la que ya mismo estará inmerso por ser quien es pese a que aún nadie sabe quien será en esta dificilísima profesión de torero. No es de extrañar, por eso, que muchos no se atrevan a calificarle y menos a rigorizar su caso. Le esperan porque tiene tantas virtudes como defectos y le siguen esperando hasta que se defina por completo, que no es poco.
No será pronto ni fácil porque ahora mismo hay algunos gallos de pelea con los que tu hijo tendrá que verse las caras y le van a mondar. De ahí la parte digamos incierta de su por lo demás luminosa y excepcional alternativa en la que compitió con tu hijo mayor quien, al mismo tiempo, tuvo que hacer de padre y de torero en franca competencia con su par. Francisco muy seguro de sí mismo. Cayetano no tanto como es lógico aunque siempre intentó desarrollar el empacado misterio que lleva dentro, más artista que su hermano y, por tanto, más ingenuo aunque también, menos preciso.
Pese a que el fastuoso e histórico escenario de la plaza de la Real Maestranza de Ronda fue el que correspondía al gran acontecimiento, no hubo alternativa en consonancia a la seriedad que requería el caso como, por ejemplo, resultó la tuya, Paco, en la Monumental de Barcelona que hubo de repetirse en la misma plaza aunque en distinta fecha y con distintos padrino y testigo por la cogida que sufriste antes de matar el que iba a ser tu primer toro. La de tu hijo Cayetano no lo fue porque la corrida de Zalduendo se eligió demasiado justa y bonita para que no fallara de ninguna manera el ensayo y con eso está dicho todo. Y a pesar de ello, no tan buena ni tan proclive al éxito redondo e indiscutible como todos hubiéramos querido. Solo dos toros hicieron honor a la bien ganada fama de la divisa, el cuarto, el quinto y no del todo por cierto. Con ambos ejemplares, tus dos hijos se explayaron desde sus respectivas situaciones y distintos conceptos.
La faena de Cayetano - se enredó en el recibo de capa aunque luego con el sexto anunció por más templados lances lo que podría ser a la verónica si con el tiempo se esmera en tal propósito - fue a la vez inspirada, sorpresiva, profusa en dos momentos, difusa en los demás y también torpe al ser varias veces desarmado y hasta perseguido por el toro cuando se halló desprevenido o en sitio inadecuado. Impresionante su arranque por trincheras y fascinante su coser preciosos ayudados por bajo a otros por alto de carísima factura al final sin que ni por redondos ni por naturales la obra alcanzara la misma dimensión en su corpus central, razón por la que el toro no abrió la boca por insuficientemente toreado y menos dominado hasta el mismo instante de doblar tras un intento frustrado aunque efectivo en la suerte de recibir. Sin embargo, la oreja que le dieron supo a poco después de las dos que ya le había dado sin mayores motivos que matar con prontitud al manso y rajado aunque noble con que se doctoró después de recetar aislados y simplemente estimables muletazos junto a tablas.
La obra de Francisco con el quinto fue mucho más redonda y completa. Empezando por el capote que manejó con excelente juego de brazos, donosura y temple; siguiendo con la muleta en trasteo realmente importante por impoluto y sin baches. Bien cosido, recosido y en tramos muy sentido en un aquí también estoy yo, tan solo ensuciado por un desarme final y, !lástima¡, garrafalmente estropeado con cinco pinchazos, media estocada y dos descabellos que le privaron de cortar los que hubieran sido dobles trofeos más legítimos de la jornada. Porque tras matar al tercero, con una sola oreja hubiera estado más que servido.
Por actuar solamente dos toreros, Francisco tuvo que matar seguidos el segundo, el tercero y ninguno realmente bueno. Con ambos hizo de todo y hasta banderilleó aunque sin adecuada precisión ni completo acierto. Más meritoria la faena al también más violento segundo que la efectista a media altura aunque muy feliz del tercero que celebró con todos las niñas y niños de sus ahora más cercanas familias en pintoresca vuelta al ruedo. Como también lo fue la increíble presencia en tarde tan señalada de Simón Mijares El Duende como sobresaliente de simple y curioso adorno velazqueño en tan singular y para Simón también cercano mano a mano. Presencia que la mayoría de los allí presentes no entendieron.
Aunque no faltaron quienes a voces pidieron un par de sobreros, tu hijo Cayetano cerró la tarde mejorado con el capote, como ya te he dicho, respecto a lo que hizo en sus dos toros anteriores y a menos en una faena que brindó arrodillado sobre las cenizas de su inmortal abuelo Antonio y remató de igual guisa con postrera reacción de coraje cuando la cosa se iba diluyendo, pinchazo y volapié hasta las cintas netamente paquirrista que es en lo que Cayetano más se parece a ti. Instantes más emotivos y simbólicos de la tarde cuando ya declinaba el sol y las calles bullían repletas de gentío a la espera de la multitudinaria salida a hombros de los dos hermanos.
Y para terminar, mi muy querido y añorado gran amigo Paco: Que muy pronto volveremos a ver a Cayetano en Salamanca, sitio y tarde que espero sean los de su segunda aunque tal vez menos dulce alternativa de la que también te contaré mi terrenal versión. Un fuerte abrazo.