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José Aº del Moral |
REPASO DE CAMPAÑA EL HISTÓRICO FAENÓN DE PONCE EN BILBAO LE VUELVE A SITUAR POR ENCIMA DE TODOS SE DISPARA CÉSAR JIMÉNEZ, "EL JULI" SE QUEJA DE SU MALA SUERTE POR PRIMERA VEZ, IRRUMPE SALVADOR VEGA, RETROCEDEN LA MAYORÍA DE LOS NUEVOS VALORES PESE A LOS PUNTUALES ÉXITOS DE ALGUNOS, REACCIONAN LOS EXPULSADOS DEL GRAN CIRCUITO Y MEJORA LA CABAÑA BRAVA |
LA OPINION DE QUIEN DICE LO QUE PIENSA |
Como cada año, las Corridas Generales de Bilbao marcaron la situación de cada cual en el toreo y, una vez más, Enrique Ponce reconquistó el cetro en el último escenario determinante de la temporada. Sucedió el evento frente a un descomunal y complicado toro de Samuel Flores al que domesticó tan fácil como asombrosamente, al punto de poner de acuerdo sobre su excelencia a todos y cada uno de cuantos lo vieron, sobre todo a los profesionales. Uno de ellos, Juan Posada, que además de ejercer la crítica fue matador de toros, se levantó de su asiento y gritó a cuantos pudieron escucharle: "Esto no es capaz de hacerlo nadie mas que Ponce". Y yo le contesté: "Pero no sólo los de ahora, tampoco los de antes". Porque además de dominar completamente al tremebundo y áspero animal, lo toreó de maravilla una vez domesticado. Cómo sería la faena que, incluso sin matarlo al primer envite ni concedérsele un solo trofeo, todos los jurados la premiaron. En pleno gozo del histórico trasteo, me acordé de lo que algunos escriben sobre lo aburrido que resulta ver torear a Ponce y me pregunto si quienes así piensan, se aburrieron también con esta faena. Seguramente no estuvieron allí para evitar el consiguiente aburrimiento o quizá para no quedar en ridículo otra vez. De lo que están hartos es de comprobar como Ponce termina por aburrir a todos sus rivales. Hasta quienes se han pasado más de diez años intentando desmerecer a Ponce al tiempo que entronizaban a los que les parecía podrían vencerle, pretenden ahora descubrir su excepcional valía como si no hubiera dado sobrados motivos para reconocerlo. Tanto en niveles de poderío como artísticos, Ponce siempre ofreció pruebas de lo que era. En todas las plazas de España, Francia y América desde sus comienzos hasta la presente temporada en la que, estando ya por encima del bien y del mal, permanece en la cumbre y no cesan sus gestos aunque con la espada sigue siendo demasiado irregular e impreciso. Su único talón de Aquiles que le priva de cortar un montón de orejas aunque las sigue cortando, sobre todo cuando no tiene que entrar a matar tras indultar un toro, como ocurrió en El Puerto de Santa María con un bravísimo ejemplar de "Torrestrella", otra de las cumbres del valenciano en esta temporada. Y es que Ponce se ha salido de todos los moldes profesionales. En la historia del toreo no hay un solo matador de toros que haya permanecido arriba tanto tiempo seguido matando tantos toros sin rehuir ninguna ganadería ni plaza. Y lo más insólito, que haya logrado el momento más dulce de su carrera, precisamente en una situación que, si para las demás figuras fue un calvario por padecer la enemiga de la crítica y el desdén de sus partidarios, para él supone la satisfacción de verse admirado por la generalidad del público e incluso por sus más acérrimos detractores. Los que curiosamente ahora más le elogian, intentando salvarle no sé de qué ni de quien. Pienso que de sí mismos y de las puñaladas que le pegaron en los momentos que más podían dañarle.
CÉSAR JIMÉNEZ SE DISPARA
Y tras este punto y aparte sobre Ponce y su caso fuera de cualquier serie, destacar en primer lugar a quien está protagonizando la campaña más llamativa, Cesar Jiménez. Sin dejar de reconocer su portentosa regularidad, ya le empezamos a mirar con lupa tratando de averiguar qué es lo que le distingue por encima de los defectos que tiene. Yo creo que, aparte su mucha suerte en los sorteos, su técnica de templar por fuera le sirve, como a sus más importantes predecesores, para aprovechar más toros que sus compañeros. Y desde luego, también gracias al impacto que causan sus ya famosos arranques de faena de rodillas, posición en la que torea aún mejor que en pie. Con aspecto jovial, imaginativo e improvisador, por supuesto inteligente y valiente ya probado tras varias cornadas, mas hábil y seguro matador, a Jiménez no le perjudica por ahora lo demasiado aprestado de su capote, ni su antinatural atildamiento, ni siquiera su manera de estar y de andar por la plaza como si se recreara en convertir su propia figura en una rígida aunque dulce porcelana de Lladró. Quizá sea este aspecto exterior tan frágil el que choque con la fuerza de su toreo que, cuando lo hace, da la impresión de irrompible al tiempo que parece fácil de romper. Sea como fuere, los triunfos en el toreo no son casuales ni fortuitos cuando se repiten frecuentemente. Por eso se ha disparado y distanciado de casi todos sus coetáneos.
EL CASO ESPECIAL DE "EL JULI"
La temporada de "El Juli" es otro caso aparte, no sólo por su categoría primicia que aún mantiene en cuanto a tirón en las taquillas aunque lógicamente sin la fuerza de sus primeros años, sino por la novedad que ha supuesto su cambio de talante y de imagen. Aunque ya lo venimos comentando desde que le vimos en México a primeros de año, "El Juli" ya no es quien fue en regularidad y en convencimiento de las masas. Torea mejor que nunca a los buenos toros, los cuaja con absoluta perfección, intensidad e incluso arte. Pero no alcanza el nivel de acoplamiento y de entrega que le llevó a la cima con los regulares y lo malos, ni mata con su acostumbrada contundencia. Algo que el público no entiende y no tolera al madrileño, como bien demuestran sus números y las quejas de su entorno más cercano. Quejas sobre su mala suerte por primera vez por ser la primera vez que no resuelve toros que antes resolvía sin discusión. Y quejas sobre las campañas de prensa en su contra que quizá sean ciertas en algún caso dependiente de algún empresario con ganas de cortarle la cabeza pero no en todos. Su difícil feria de Bilbao que ha protagonizado como máxima figura en tres corridas - llenó en las tres -, ha constatado cuanto digo. Al contrario que en las dos ediciones anteriores en las que arrasó contra viento y marea, en ésta no, contando incluso la gran faena por naturales que le hizo a un buen toro de "San Martín". Es verdad que "El Juli" superó en mayo el evidente bache que sufrió en las primeras ferias. También que sigue siendo un gran torero porque el solo hecho de superarlo lo atestigua. Pero en las plazas de primera no ha conectado con el público y en las de segunda y de tercera casi siempre que triunfa sólo es premiado con orejas solitarias. Sea por exigencia o por el peso de la púrpura que también padece por primera vez, salvo en contadas ocasiones como en su encerrona de Santander, o en la siempre alegre y festiva plaza de Almería donde con cuatro orejas, o con el último toro de su por ahora última encerrona en Linares se mostró en todo su esplendor. "El Juli" de este año se parece más a sí mismo y se supera cuando sus enemigos colaboran. ¿Desgaste?, ¿cansancio?, ¿enriquecimiento?, ¿adolescencia artística?, ¿descubrimiento tardío de la felicidad en la vida privada?... Aunque parezca que lleva 20 años en el toreo, "El Juli" no lleva más que seis de matador de toros a los 22 de edad. Todavía es muy joven, pues, y le sobra tiempo para despejar cualquier incógnita. Lo que celebraremos como se merece en cuanto acontezca.
REZAGADOS Y EMERGENTES
Desgraciadamente fuera de combate durante el mes de agosto "El Fandi", otro de los que más se habían destacado hasta su percance del que ya está prácticamente restablecido y se dispone a volver en un par de semanas o antes, la mayoría de cuantos apuntaron alto la pasada temporada siguen sin responder a las expectativas. Entre los que parecía iban a seguir como en el 2002, mantienen parecidas esperanzas aunque sin acabar de romper "El Cid" y Uceda Leal, ambos con gran corte de toreros clásicos que, bien porque no rematan con la espada grandes faenas o porque éstas no pasan de estimables, no logran salir del sitio relativamente modesto que siguen ocupando en el borde más bajo de la segunda fila. Pero quien más decepciona a pesar de éxitos puntuales es Antonio Ferrera, presente en todas las plazas y ferias gracias a su anterior campaña, tan arrolladora como accidentada, causa de su baja forma que intenta superar sin conseguirlo por completo. Tampoco han progresado los muy protegidos empresarialmente, Fernando Robleño y Antonio Barrera a quienes se les escapan reses de alta nota en las muchas corridas que torean junto a los más grandes y siguen luciendo más con los malos toros que con los buenos. Ya veremos hasta cuando les sostienen quienes les imponen en los mejores carteles.
Entre los sostenidos y emergentes, quien más suena y cuenta últimamente es el muy capaz artista malagueño Salvador Vega pese a guerrear fuera de los clanes empresariales. Su faena de Bilbao donde compareció sustituyendo a "El Fandi" fue una de las más celebradas junto a las ya mencionadas de Ponce y "El Juli" aunque su paso por Vista Alegre terminó en conflicto por los bajos honorarios que le pagaron. Comprensible pero imprudente estrategia que espero no le salga demasiado cara, dado su extraordinario estilo y la frecuencia de sus triunfos. No así otro de los últimos favoritos, Juan Diego, sin suerte en Bilbao donde se contentó con cuajar las mejores verónicas de la feria tras su gran éxito en Madrid que le puso en momentáneamente en circulación. Dávila Miura sí triunfó en Bilbao pero a no al nivel del mejor toro del ciclo que fue de "Torrestrella". Sigue, pues, donde estaba, lo que es suficiente para volver el próximo año. Intrascendente Miguel Abellán que no termina de abandonar la zona media ni la sensación declinante pese a la oreja que cortó en Bilbao gracias a una estocada suicida que le pudo costar una seria cornada.
REACCIONES EN LA RETAGUARDIA
Aunque solo Manuel Caballero y "Finito de Córdoba" comparecieron en las grandes citas del norte - magníficos los naturales del manchego y estupenda la faena del cordobés en San Sebastián -, tanto ellos como Morante y Rivera Ordóñez están dando repetidas pruebas de querer volver a ser quienes fueron en las plazas donde actúan. Les ha bastado verse expulsados de los grandes circuitos - que es donde está el dinero fuerte - para hacerles reaccionar tras varias campañas sin apenas dar golpe. Y esto es bueno porque el escalafón no está precisamente sobrado de buenos toreros ni la mayoría de los que les desplazaron están dando la talla que apuntaban. Justo sería que regresaran a sus dilapidados puestos aunque bien es cierto que, si lo consiguen, será por última vez en sus respectivas vidas profesionales.
Por no dejar de mencionar a otros diestros entre los más veteranos y más nuevos, comentar por delante la tibia reaparición que está llevando a cabo Cesar Rincón, la también gris aunque productiva en honorarios permanencia de "Joselito", beneficiado por su hermanamiento con el retirado José Tomás - dicen que volverá el año que viene aunque sin el mismo apoderado -, sobrepasados por el malagueño Javier Conde que está logrando la mejor campaña de su vida. Conde, entre bailarín y torero, disgusta a los puristas pero gusta a la mayoría de los públicos. Y como lo que hace es distinto y además lo está consiguiendo en casi todas las plazas donde comparece, puede presumir de artista consistente. Todo lo extraño, todo lo estrafalario, todo lo que se quiera decir sobres sus genialidades, pero consistente por seguro profesionalmente hablando. A la espera del regreso a la cancha del ilusionante Matías Tejela - cuatro orejas en su reaparición en Alcalá de Henares - y para terminar, José María Manzanares, quien a la chita callando continúa su particular escalada en escenarios de rodaje, dejando estela de gran interprete. En cuanto esté puesto y si lo que logra lo repite en sus ya seguras actuaciones de Fallas, Castellón, Sevilla y Madrid del año que viene, pasará de inmediato a los puestos más cimeros del escalafón. Luego de estas citas, ya veremos.
MEJORÍA DE LA CABAÑA
Lo mismo que en las últimas temporadas, los toros están embistiendo más y mejor a partir de junio. No hay, por tanto, que preocuparse de la tan cantada decadencia de la cabaña brava. Ya he dicho muchas veces que lo que más afecta es la enorme cantidad de festejos que siguen organizándose en detrimento de la calidad por falta de selección en los tentaderos y la correspondiente amplitud de las camadas donde hay de todo y todo se mezcla. Quien más paga se lleva lo mejor y quien menos lo peor. Por eso embisten más toros en las plazas donde los empresarios más se rascan los bolsillos para comprar materia prima.