FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA

MUY VALIENTE PADILLA Y BUENA FAENA PINCHADA DE CORTÉS

Salvo el primer toro del gitano, la corrida de San Martín, remendada con una res de Osborne, no dio más opción que lidiar y matar con brevedad. Cosa que los espadas lograron en menos de dos horas. Padilla resultó cogido por el primer toro y, en gesto que le honra, salió a matar el suyo en sexto lugar

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 15 de octubre de 2004. Octava de feria. Tarde agradable con dos tercios de entrada. Cinco toros de "San Martín", bien presentados salvo el último, con hechuras de morucho y comportamiento en consecuente. Salvo el que hizo de segundo, muy noble por el lado derecho, mansos, descastados y muy cortos de viajes. En primer lugar se lidió un sustituto de Osborne, muy voluminoso y armado que desarrolló peligro. Juan José Padilla (tórtola y oro): Media estocada, ovación. Pasó a la enfermería donde le atendieron del percance sufrido en plena faena de muleta. Salió a matar su segundo toro en sexto lugar, lo que hizo de pinchazo y estocada, gran ovación. Antón Cortés (burdeos y oro): Tres pinchazos, estocada y descabello, ovación. Estocada atravesada y descabello, palmas. Serafín Marín (perla y oro): No pudo matar su primer toro por morir el animal de infarto cuando finalizaba la faena. Estocada caída, silencio.

Mala aunque afortunadamente breve resultó la octava de feria. Claro que en menos de dos horas hubo lugar para algunas cosas reseñables y hasta anecdóticas como la muerte por infarto del tercer toro cuando Serafín Marín luchaba por sacarle partido tras una primera parte de faena estimable. Mala, muy mala suerte tuvo el catalán, porque su segundo toro resultó imposible.

La ganadería de San Martín no termina de levantar cabeza después de los éxitos que sumó en su arranque. Prueba de ello es que "El Juli" empezó a matar los toros de Chafick y, a los dos años, se ven anunciados en carteles de bastante menor fuste. La de ayer, remendada con un torazo blanco de Osborne, contó con ejemplares de hermosa estampa, variedad de pelos y respetables cabezas. También con un impresentable sexto amoruchado y sin cara que cerró el festejo y murió dignamente a cargo de Juan José Padilla que tuvo el gesto de salir de la enfermería a sabiendas de lo que le aguardaba para no entregarlo en manos del más joven e inexperto Antón Cortés. Padilla había estado tan valiente y entusiasta como acostumbra en los tres tercios con el peligroso de Osborne que acabó prendiéndole por la ingle y con sensación de cornada. Se le anudó un torniquete y continuó empeñoso hasta liquidar a su oponente. Más dispuesto aún encaró la lidia del reseñado sexto, consumando un tercio de banderillas enormemente expuesto y una faena a cara de perro en la que sacó partido inverosímil del morucho. Tras matar de pinchazo y estocada, a mí me supo a poco la ovación que el público le dedicó para agradecerle el gesto. Otro más del jerezano en la última corrida de su temporada.

Lo más lucido del festejo corrió a cargo de Antón Cortés con el único toro bueno de San Martín. Muy noble por el lado derecho, los lances de capa por ese pitón y su faena de muleta, sobre todo en las tandas en redondo que abrochó con excelentes pases de pecho, nos mostraron la mejor versión de gitano de Albacete. Pero como otras veces en la misma situación, se le escapó el triunfo con la espada. Si hubiera matado éste toro como lo hizo – mal aunque pronto – al difícil cuarto, Cortés podría haber salido de la Feria del Pilar en triunfador.