FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA
OREJA PARA "PAULITA" EN LA DESPEDIDA DE "El MOLINERO"
Los dos toros del lote de "Carriquiri" que le tocaron a Ricardo Aguín lo le permitieron triunfar en la última corrida de su vida, pero sí el de Luis Antonio Gaspar que otra vez demostró ser muy buen torero. Alberto Alvarez solo pudo lucir sus estoicas maneras con el también potable sexto, pero falló a espadas
Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 14 de octubre de 2004. Séptima de feria. Tarde fresca con dos tercios de entrada. Cinco toros de "Carriquiri" muy bien presentados aunque desiguales de peso y de cabezas. Mansotes en distintos grados de manejablidad, resultando los mejores quinto y sexto. Los demás se quedaron cortos y se vinieron pronto abajo. Por devolución del muy flojo segundo, se lidió un imponente sobrero de Juan Manuel Criado, manso y manejable a menos. Ricardo Aguín "El Molinero" (prusia y oro): Pinchazo y estocada perpendicular, palmas. Tres pinchazos y más de media desprendida, gran ovación que recogió en los medios. Luis Antonio Gaspar "Paulita" (blanco y oro): Casi entera y descabello, aviso y ovación. Buena estocada, aviso y oreja. Alberto Alvarez (marfil y oro): Bajonazo fulminante, silencio. Dos pinchazos, estocada y dos descabellos, palmas. Muy bien en la brega y en palos Roberto Bermejo, Carlos Casanova y Jesús Arruga.
Decepcionó el juego de la mayoría de los toros de "Carriquiri" pero no el conjunto de una tarde que, en principio, se presentó sin más alicientes que asistir a la despedida del matador local "El Molinero" y ver si sus dos paisanos lograban destacar de alguna manera. Las despedidas son siempre tristes a la par que emotivas y la de "El Molinero" cumplió con ambos condicionantes porque, lamentablemente, no encontró ocasión de triunfar en la última corrida de su vida pero sí contó con el respeto de los aficionados locales, el calor de sus compañeros, el cariño de los suyos – brindó su último toro a su pequeño hijo que estaba en los brazos de su madre – y la dignidad que presidió su actuación. Muy buen hombre "El Molinero", le deseamos más suerte en lo que le resta de vida – mucha porque todavía es joven – que la que tuvo como matador de toros.
Hacía tiempo que no veíamos a "Paulita" desde la muy grata impresión que nos causó el día de su alternativa en esta misma plaza y la verdad es que nos volvió a gustar en sus dos toros. Muy buen corte de torero, clásico, valiente, variado, alegre, agraciado en sus maneras tanto con el capote como con la muleta y seguro con la espada. Uno de esos toreros que nadie explica por qué no encuentra más sitio en los carteles mientras otros diestros bastante peores que él, siguen circulando por las ferias. En cualquier caso, su segunda faena de ayer, sobre todo, resultó una de las mejores de esta feria y en algunos momentos con la mano derecha, excelente. Justa la oreja que le fue concedida, espero que le sirva para más de aquí en adelante.
Alberto Alvarez, nuevo para mí, tiene personalidad por estoico pero, precisamente, tal estoicismo le traiciona como estratega ante los toros porque, obsesionado por no mover los pies, se queda algo paralizado. Bien está el valor, pero para torear hay que ganarle la acción a los toros, sobre todo cuando hay que provocarles la arrancada. Mientras se le vinieron sus dos oponentes, los toreó – codilleando en el tercero y más suelto de brazos en el mejor sexto –, pero cuando empezaron a pararse, sus trasteos quedaron diluidos por la sosería de ambos contendientes. Menos mal que en la lidia y en el tercio de banderillas de sus peones, dieron una gran tarde Fernando Bermejo, Carlos Casanova y Jesús Arruga. Ya quisieran muchos llevar a sus órdenes a estos tres grandes de plata.