José Antonio del Moral
FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA
"EL FANDI" DEJA CLARO POR QUÉ ES EL LÍDER DEL ESLALAFÓN
GUSTE O NO A LOS AFICIONADOS MÁS EXQUISITOS, EL GRANADINO SUMÓ SU OREJA NÚMERO 205 EN LAS 105 CORRIDAS QUE LLEVA TOREADAS ESTE AÑO. LA DE AYER, ÚNICA QUE SE CORTÓ DENTRO DE UNA MUY DESIGUAL Y VULGAR CORRIDA DE "EL VENTORRILLO" EN LA QUE EL ÚNICO GRAN TORO SE LO LLEVÓ MIGUEL ABELLÁN Y EL PEOR LOTE SEBASTIÁN CASTELLA QUE, UNA VEZ MÁS, SE LA JUGÓ SIN CONTEMPLACIONES
Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 13 de octubre de 2005. Quinta de feria. Tarde lluviosa en plaza cubierta con lleno total. Cinco toros de "El Ventorrillo" incluido el sobrero que s lidió en sexto lugar por correrse el turno tras ser devuelto el tercero al romperse una mano. Muy desigualmente presentados y sobrepesados entre cornicortos y cornalones. Por más nobles y encastados, destacaron el segundo y, sobre todo, el cuarto que fue el mejor con mucho del envío. Los demás, deslucidos en distintos grados de fuerza. En tercer lugar se corrió un basto sustituto de "Alcurrucén" manso y peligroso. Miguel Abellán (blanco y plata): Dos pinchazos, estocada algo atravesada y descabello, aviso y silencio. Pinchazo hondo y dos descabellos, vuelta al ruedo. "El Fandi" (marino y azabache): Estocada, oreja. Estoconazo, gran ovación. Sebastián Castella (prusia y oro con remates negros): Pinchazo hondo y media estocada, ovación. Dos pinchazos y estocada, palmas.
La para mi última corrida de este año en "El Pilar" tampoco respondió a las expectativas. Única, por cierto, en la que se agotó el papel. Un dato que se debe en gran parte a la presencia de "El Fandi" en un cartel por lo demás también interesante y atractivo por Sebastián Castella – el torero con mejor futuro de la actualidad – e insuficientemente rematado con Miguel Abellán al que de nuevo tuvimos que aguantar por mor de las influencias del inefable Victoriano Valencia y otra vez con la consabida desgracia de ser quien se llevó el mejor toro con mucho de la vulgar corrida de "El Ventorrillo". Mala suerte para el público, mala suerte para el toro y mala también para Castella que, de haberle correspondido en el sorteo, le hubiera armado un lío de campeonato. Resignémonos, pues, al inevitable maleficio y toquemos madera para la siguiente ocasión porque, en la que nos ocupa, sucedió que Abellán hizo lo máximo que puede hacer, dar tandas de dos y uno con tan notorio esfuerzo como falta de clase y encima pinchar antes de descabellar un par de veces. Peor aún con el noble aunque muy tardo primero frente al que Abellán se eternizó entre pase y pase hasta aburrir al personal que le pitó para que dejara de dar la tabarra de una vez.
"El Fandi" volvió a demostrar por qué es el indiscutible líder del escalafón en la presente temporada. Y es que a este torero de da igual ocho que ochenta respecto al juego del ganado. Si sale bueno triunfa por lo alto con total seguridad. Si sale regular, también aunque sin tanta contundencia. Y si sale malo, como el último suyo de ayer – un manso declarado que desarrolló genio en la muleta y terminó rajado – arma el taco en banderillas, expone lo que haya que exponer y mata por lo alto como mandan los cánones. No son estos cánones los ideales cuando David Fandila toma la muleta, como aconteció con el segundo toro del que cortó la única oreja de la tarde. Pero, señores, su indeclinable sentido de la responsabilidad, su indómita disposición y su capacidad de dar espectáculo inasequible a cualquier desaliento, son indiscutibles. Por eso lleva cortadas más de doscientas orejas en las algo más de cien corridas que lleva toreadas este año. Y por eso mismo las gentes acuden a verle en masa. ¿O no?.
Ya quedó comentada la mala suerte que tuvimos con el gran toro de Abellán que no le correspondió a Castella. Mala suerte en su caso aumentada ayer con un tercer ejemplar que le embistió muy bien a las excelsas verónicas con que le recibió y que, cuando ya teníamos la miel en los labios por lo que podría llegar con la faena, se rompió la mano y tuvo que regresar a los corrales. El gafe siguió en acción con el sustituto de "Alcurrucén", un manso integral que además tuvo peligro sin que ello arredrara lo más mínimo al espada francés que volvió a jugarse el pellejo asustando al personal. Para mayor desgracia, el sexto saltó al callejón un par de veces y tanto afán olímpico dejó para el arrastre su noble condición. Soso y a menos, Castella solo pudo templarlo a sabiendas de que el toro ya estaba agotado. A menos la obra, todo acabó sin posible remisión.