José Antonio del Moral
FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA
PONCE Y VIVA ESPAÑA
EL FERVOR PATRIÓTICO EN DEFENSA DE LA INDISOLUBLE UNIDAD DE LA NACIÓN ESPAÑOLA Y LA PERFECTA AUNQUE PINCHADA FAENA DEL GRAN TORERO VALENCIANO A UN IMPONENTE TORAZO DE "VALDEFRESNO", FUE LO MÁS SOBRESALIENTE DE UNA JORNADA GRIS PESE A LA OREJA QUE SALVADOR VEGA CORTÓ DEL TERCER TORO, EL MEJOR DEL MUY DESIGUAL Y DESTARTALADO ENVÍO SALMANTINO. ANTONIO BARRERA SE MOSTRÓ TAN ENTREGADO Y VOLUNTARIOSO COMO VULGAR CON UN LOTE DE OPUESTO JUEGO
Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 12 de octubre de 2005. Quinta de feria. Tarde lluviosa en plaza cubierta con casi lleno en festejo televisado en directo por el canal nacional. Seis toros de "Valdefresno" en su mayoría tremebundos y con enorme cornamenta en diversidad de hechuras y de fuerza. El tercero, por su mejor tipo fue con mucho el mejor. También resultaron nobles el cuarto aunque se rajó pronto y el quinto. Manejable el sexto y muy difíciles por su temperamento y genio primero y segundo. Enrique Ponce (grana y oro): Pinchazo, otro hondo sin soltar y descabello, ovación. Dos pinchazos y media tendida, aviso y gran ovación. Antonio Barrera (marino y oro): Estocada algo atravesada, ovación. Estocada desprendida, ovación. Salvador Vega (blanco y oro): Pinchazo y casi entera, oreja. Media estocada y dos descabellos, silencio. El peón pepín Monje sufrió un grave percance al hacer un quite a Antonio Barrera, cogido por el segundo toro sin consecuencias.
Temí por la integridad de Enrique Ponce mientras duró su faena al complicado primer toro de la tarde con el que el valenciano lo pasó muy mal. Incluso deseé que decidiera cuanto antes poner punto final a su inigualable carrera. ¿Para qué venir a Zaragoza con este corridón a estas alturas?. Mejor que se vaya cuanto antes para gozar cuanto pueda – si le dejan - de lo mucho que ha ganado en su todavía corta vida. Tan corta como para que le diera tiempo a volver a los ruedos un par de añitos más y a disfrutar después – ¿o a sufrir? – con lo que suceda en España cuando se resuelva - ¿o no? - lo que el loco de ZP y sus socios de gobierno se traen entre manos.
Y perdonen los lectores que siga e insista con este tema que a mí me preocupa ahora mucho más que cualquier otra cuestión, razón de que intente aportar mi pequeño grano de arena al enorme problema que nos incumbe a todos los españoles. Sí a todos. Por mucho que algunos sigan diciendo que no va a pasar nada. Pero, ¿no vieron ustedes ayer por televisión cómo el siempre estúpidamente sonriente Zapatero bromeaba toqueteando y agarrando por el brazo a nuestro Rey como si Don Juan Carlos fuera un simple turista disfrazado de Capitán General de los Ejércitos?. Por lo visto y oído, desde las gradas que había colocadas para presenciar en Desfile Militar de la Festividad mayor de España muchos de los asistentes acababan de pitar al Presidente del Gobierno y sus ministros. Increíble, aunque ¡ya era hora¡. Más habrá de pasar sino cambian de opinión ni el catastrófico rumbo que nos acosa.
Tras el desfile, me maravilló la ofrenda de flores a la Virgen del Pilar que contemplé entusiasmado en el Paseo de la Independencia de la capital aragonesa. Junto a miles y miles de hombres, mujeres, jóvenes y niños fantásticamente ataviados con prendas antiguas y modernas, centenares de grupos y de casas de todas las regiones de esta España que unos pocos insensatos quieren romper unos pocos. Andaluces, extremeños, valencianos, gallegos, asturianos, cántabros, castellanos… Hasta chulapos y chulapas del barrio madrileño de Vallecas. Todos magníficamente vestidos con sus trajes más característicos. Y lo que es más importantes, todos unidos, todos emocionados, todos a rezar a la Virgen del Pilar, Patrona de esta España todavía tan entera y tan variada que ZP y los nacionalistas radicales quieren convertir en un mosaico ingobernable e injusto.
Era el día grande de Zaragoza y el de toda España. Por eso, quizás, se televisó la corrida para toda la nación e imagino que también para el extranjero. Muy bien le vino a Ponce que así fuera porque pese a los ya inevitables pinchazos con que liquidó al impresionante cuarto toro de "Valdefresno", todo el mundo pudo contemplar su perfecta labor muletera en la que condensó el valor, la sabiduría y la belleza hasta fundir una aleccionadora obra sin más límite que el que impuso el toro cuando se rajó tras las dos inmensas tantas de redondos y se fue a tablas, donde Ponce culminó su faena por naturales, pases de pecho y ayudados.
La universal faena de Ponce eclipsó todo lo anterior y lo que vino después. Incluida la bonita faena de Salvador Vega al tercero, el mejor toro de la corrida de "Valdefresno". Salvador anduvo más dispuesto de lo que venía siendo su campaña, pero sin llegar a entusiasmarnos como antes. No sé. No es el mismo. Parece haberle abandonado el don de la creatividad y de la sorpresa estética con las que rebosaban sus mejores faenas. Bien, por tanto, con este toro aunque por bajo de sus excelentes condiciones y de sí mismo. Y peor con el menos proclive sexto con el que Vega pareció uno más.
Como Antonio Barrera, otro de los protegidos por la casa empresarial que volvió a engrosar un lujoso cartel y, una vez más, vimos como rechinaba su presencia impuesta. Innegable su disposición, sus ganas de agradar, su querer darlo todo. Meritísima su faena de toma y daca con el terrible por temperamental y descompuesto segundo toro que a poco le cuesta otro cornalón más en su dramática cosecha de cogidas y percances varios. La recibió el peón Pepín Monje cuando intentó salvar al matador de las garras de la fiera. Pero con el bastante más noble quinto, la vulgaridad del sevillano quedó tan patente como su torpeza técnica. Al menos mató pronto y con eficacia.
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