FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA

José Antonio del Moral

www.andalucia.net/jadelmoral

IMPORTANTE "SERRANITO" AL FINAL DE UN LARGO Y ABURRIDO DESPROPÓSITO

LA EXCELENTE FAENA DEL NUEVO ESPADA ARAGONÉS, QUE CORTÓ LA ÚNICA OREJA DEL FESTEJO, TUVO LUGAR CON EL NOVENO Y ÚLTIMO TORO QUE SALIÓ POR LOS CHIQUEROS, EL DE MÁS MOVILIDAD Y POSIBILIDADES AUNQUE NO FÁCIL DE LOS CUATRO DE MARIA DEL CARMEN CAMACHO QUE REMPLAZARON A LOS ANUNCIADOS Y DESECHADOS DE "MARTELILLA". UNA INTOLERABLE SUCESIÓN DE HORROROSOS GAYUMBOS EN SU MAYORÍA DESLUCIDOS POR INVÁLIDOS. DEL CARTEL INICIAL, SOLO COMPARECIÓ MANZANARES HIJO QUIEN, AL IGUAL QUE LOS OTROS DOS SUSTITUTOS, "PAULITA" Y ALBERTO ALVAREZ, HICIERON LO QUE BUENA O MALAMENTE PUDIERON A LO LARGO DE UN FESTEJO ABURRIDÍSIMO TAN SOLO COMPENSADO POR LA BREVEDAD DE LA LIDIA Y POR EL ÉXITO DEL ÚNICO PARTICIPANTE QUE MOSTRÓ SOBRADAS CUALIDADES

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 10 de octubre de 2005. Cuarta de feria. Calor en plaza cubierta con dos tercios de entrada. Cinco toros de "Martelilla", incluido el sobrero que reemplazó al sexto, devuelto por su extrema debilidad. Otros cuatro de María de Carmen Camacho que se corrieron en tercer, quinto, séptimo y octavo lugares. Éste último, el de mejores hechuras de los lidiados en su mayoría enormes y destartalados, fue el que ofreció más posibilidades de éxito, seguido del de "Martelilla"que abrió plaza, noble por el lado derecho. "Paulita" (blanco y oro): Estocada, petición insuficiente y ovación. Pinchazo y bajonazo, silencio. José María Manzanares (grana y azabache): Media estocada, silencio. Estocada caída, silencio. Alberto Álvarez (carmesí y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Pinchazo y estocada tendida caída, silencio. "Serranito" (canela y oro): Bajonazo a un toro impracticable tras romperse una mano, silencio. Estocada trasera tendida, oreja y petición de otra.

Del formato inicial - "El Cordobés", Manzanares y Perera -, la corrida quedó en una concentración abultada por sustitutos locales. Tres por el precio de dos que, sumados al superviviente alicantino y a los ocho toros que tuvieron que matar – un saldo de reses por lo grande a las que imagino hubo que rebajar el peso para que no nos asustáramos demasiado –, mostraban un panorama francamente indigesto. Como para salir corriendo o pasar la tarde en el cine, vamos. Había que ser muy, pero que muy aficionado para ir a los toros ayer en Zaragoza o tener ganas de asistir por pura inercia. Como hicimos la mayor parte del abono y los obligados a la cita por estricto deber profesional. Lo mismo que como están tragando ahora los pobres sociatas con el estatuto de su ZP. Por cierto, señores, aprovecho esta comparación casualmente patriótica para afirmar que aquí, a lo que hay que ir inmediatamente es a otras elecciones generales y punto. Único modo de que todos podamos opinar para poder mandar al infierno de una vez por todas al loco de ZP y a su cuadrilla de palmeros si de verdad queremos que España siga funcionando.

Y eso que la tarde no empezó tan mal como temimos. Con un buen pitón derecho el toro de "Martelilla" al que no entendió como debía el siempre aflamencado "Paulita", sencillamente por no ser capaz de cruzarse ni de ganar el paso imprescindible para poder engancharlo y ligar. Como mató a la primera, algunos pidieron la oreja que, naturalmente, no se concedió. Y a partir a ahí, la nada. Tinieblas profesionales para todos compensadas con la brevedad que impuso la clamorosa falta de fuerza de la mayoría de los torazos que fueron saliendo por la puerta de chiqueros.

Penoso fue que el cuarto, de "Martelilla", se lastimara una mano al embestir en un par de banderillas. Y si digo penoso es porque le correspondió a "Serranito", único actuante del cuarteto con posible futuro. Tuvo que matarlo a toda prisa como tuvimos todos que seguir de charleta mientras se lidiaron – es un decir – el quinto y el quinto bis tras ser devuelto el anunciado. Qué pena me dio el hijo de Manzanares cuando tuvo que ponerse delante del horrible sobrero que le soltaron, también de "Martelilla". Tuve que frotarme los ojos para creer que la escena era real. Un buey "Apis" sin cuello y con dos pitones alirados. Mejor irse a casa que seguir en este plan, ya abandonado de la mano de Dios y ni sombra de lo que pareció podría ser cuando salió de novillero.

Seguimos de tertulia con el sexto, con el séptimo y, cuando estábamos al borde de un ataque de nervios, saltó el octavo. Por fin un toro en tipo y con hechuras. Fue el que salvó la insalvable tarde, el que salvó a Mari Camacho de la quema que había sufrido con sus tres mastodontes ya muertos y, sobre todo, el que salvó a "Serranito".

Aunque se movió muy encastado, no fue fácil este último toro. De ahí la importancia de la faena que le hizo "Serranito" quien, lógicamente verde por su inactividad en los ruedos, se encaró con el animal sin pestañear y haciendo las cosas como había que hacerlas. Poniendo la mano siempre por delante, corriéndola suelto, resuelto, templado y ganando terreno a cada pase. Lo mejor, una tanda final por naturales – el mejor pitón del animal – para terminar con otra tanda diestra más arriesgada y unos adornos que nos hicieron temer se estaba pasando de faena. Una estocada no del todo perfecta y finalmente efectiva que propició una alegre petición de oreja que fue atendida por el palco. Oreja de ley. Oreja que vino a certificar el dicho "nunca es tarde si la dicha llega". Apunten el nombre de este "Serranito" al que habrá que ayudar porque se lo merece. Yo ya le había descubierto hace dos años ante un magnífico novillo de "La Quinta" en Mont de Marsan. "Serranito" quiere y puede ser gente en el toreo.