FERIA DEL PILAR EN ZARAGOZA

José Antonio del Moral

"CAYETANO" ROMPE MAJESTUOSO EN EL PILAR

LOGRÓ SU HASTA AHORA MÁS IMPORTANTE TRIUNFO EN PLAZA DE PRIMERA CATEGORÍA EN UNA CORRIDA MIXTA DE LA QUE SALIÓ A HOMBROS JUNTO A PABLO HERMOSO DE MENDOZA. AMBOS EMPATARON A TRES OREJAS CORTADAS FRENTE A DOS EXCELENTES TOROS PARA REJONES DE MURUBE Y A NOVILLOS MUY CUAJADOS, BRAVOS Y NOBLES DE DANIEL RUIZ. UNO DEE LOS DOS MEJORES, POR CIERTO, SE LE ESCAPÓ AL ASPIRANTE LOCAL, DANIEL CUEVAS, QUE CORTÓ UNA OREJA POR PURO PAISANAJE

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. 9 de octubre de 2005. Tercera de feria. Tarde calurosa y lleno en plaza semicubierta. Dos toros para rejones de Murube, muy en tipo y excelentes para la lidia a caballo. Seis de Daniel Ruiz incluido el sobrero que reemplazó al tercero, devuelto tras lastimarse una mano al sufrir una voltereta. De preciosas hechuras, cómodos de cuerna y los tres últimos con cuajo de toros. Todos bravos y nobles en distintos grados de fuerza, destacando por su gran clase el quinto y el sexto. El devuelto tercero también podría haber dado magnífico juego de no haberse desgraciado. Pablo Hermoso de Mendoza (de corto con chaquetilla azul prusia): Rejonazo, dos orejas. Rejonazo, oreja y petición de otra. Daniel Cuevas (fresa y azabache): Cuatro pinchazos y bajonazo, silencio. Estocada trasera caída, oreja de regalo. "Cayetano" (fuscia y azabache): Estocada trasera tendida, oreja. Estoconazo trasero, dos orejas y fuerte petición de rabo. Tras dar una vuelta clamorosa, nuevamente paseó a hombros el ruedo junto a Pablo Hermoso y ambos salieron en volandas de la plaza en medio de una considerable y jubilosa algarabía.

De las tres citas importantes que ofrecía el segundo domingo de octubre elegí la de Zaragoza para, de paso, incorporarme a la feria de El Pilar y acerté plenamente. Petardo de Victorino en Las Ventas y detalles o destellos muy celebrados y magnificados hasta el infinito de Morante en su mano a mano con "El Juli" en Valencia donde el de la Puebla tuvo mucha más suerte con los toros que su ilustre contrincante. żA quien se le ocurrió el dislate de enfrentarles?. Lo siento por quienes prefirieron estas dos últimas opciones y celebro la gran oportunidad de haber sido testigo directo de la gran actuación de "Cayetano" en su presentación en Zaragoza. Algo digno ver, oigan. Sobre todo, su gran faena de muleta al sexto novillo de Daniel Ruiz. Faena por fin definitoria de lo que el menor de la saga Ordóñez-Dominguín-Rivera puede conseguir en el toreo de aquí en adelante y me apresuro a decir que, mucho antes de lo que yo mismo pensé cuando le vi por primera vez en Sanlúcar de Barrameda.

Me ratifico desde la "a" hasta la "z" de cuanto escribí sobre "Cayetano" en aquella novillada y añado a lo que dije tras verle debutar en Bilbao que es más que digno heredero de su abuelo Antonio Ordóñez. ˇAy maestro!, si vivieras, a tu "Bolita" le seguirías a todas partes. Y para qué hablar de "Paquirri" si le hubiera visto ayer. Se hubiera vuelto loco con su hijo. Tan loco como nos volvimos muchos de los que estuvimos presentes en el acontecimiento.

Lo fue sin duda alguna porque ver como rompe un gran torero no es frecuente y menos ver a uno con el incuestionable fondo y con la fabulosa dimensión artística de "Cayetano". Solo por lo majestuoso y naturalmente empacado de su apostura, llena "Cayetano" la plaza con su simple pisar sobre la arena. Más al pasearla tan despacio. Mucho más aún al barrerla tan serenamente con los flecos de su capote con el que todavía solo apunta por lo grande, y hasta el desideratum cuando lo lleva a cabo con la muleta que ayer manejó siempre hacia delante, reponiendo terreno tras cada muletazo y por ello parando, mandando, templando… El toreo eterno, vamos.

Mejor con la mano derecha que con la izquierda – como el abuelo -, borda todo lo que remata por abajo, vuela cual águila imperial en los de pecho, perfuma muy caramente en las trincheras o ayudados, y se tira a matar como hay que hacerlo, volcándose y pasando. Ayer mató al sexto novillo tras descalzarse de sus zapatillas sin pensárselo – otra de su abuelo – y enterró el acero con la contundencia que prodigó quien le engendró.

Pero basten las en su caso inevitables comparaciones porque él no puede acordarse de cómo toreaba su padre y menos de cómo lo hacía su abuelo a quien ni siquiera vio delante de una vaca. Son los genes, la sangre y el destino convertidos en la más pura realidad de un ser que parece tocado por la mano de Dios. Se lo merece con creces después de haber sufrido tanto en su todavía corta vida pese a sus ya cumplidos ventiocho años.

Si bien anduvo "Cayetano" con el sobrero de la misma ganadería anunciada, alcanzó la suprema redondez con el sexto, que fue uno de los dos mejores de la magnífica novillada de Daniel Ruiz. Porque el otro gran novillo se lo llevó un tal Daniel Cuevas a quien pusieron para que sustituyera al caído Julio Benítez – parece que este nuevo "Cordobés" no termina de dar la talla – gracias a otra de las desgraciadamente inevitables e inconvenientes recomendaciones del político de turno. Pues ya ve el ilustre recomendador para qué han servido sus influencias, para que el chico se tropiece con un animal de revolución y se le escape; y para que el año que vienen tengan que volverlo a poner los Chopera en más novilladas gracias a la oreja que le regalaron sus paisanos y el compungido presidente.

Pero en fin, lo importante de la tarde ahí quedó. Tan importante, que eclipsó la completísima actuación de Pablo Hermoso de Mendoza. Hacía mucho tiempo que en una corrida mixta no ganaba por simple impresión el toreo a pie al de a caballo. Estupendo, maravilloso, magistral anduvo Pablo con sus dos magníficos toros de Murube. Pero, repito, esta vez ganó la partida quien toreó a pie como un arcangélico querubín. Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.