FERIA DE SAN FERMÍN EN PAMPLONA

José Antonio del Moral

CUMBRE "EL JULI", VALENTÍSIMO PERERA Y BUEN DEBUT DE "FUENTE YMBRO"

EN RELACIÓN A LA MAYORÍA DE LAS OREJAS CONCEDIDAS EN LA FERIA, LAS SOLITARIAS QUE CORTARON "EL JULI" Y MIGUEL ÁNGEL PERERA SUPIERON A POCO. ESPECIALMENTE EL MADRILEÑO QUE DIO UN CURSO COMPLETO DE LO QUE ES TOREAR A DOS TOROS COMPLETAMENTE DISTINTOS. BUEN DEBUT DE LA GANADERÍA DE "FUENTE YMBRO" PESE A LA DESIGUAL PRESENTACIÓN DEL CONJUNTO Y A LA FLOJERA DE ALGUNOS TOROS CON VARIOS DE ALTA NOTA. A DÁVILA MIURA SE LE ESCAPARON LOS SUYOS

Pamplona. Plaza Monumental. 13 de julio de 2005. Octava de feria. Tarde muy calurosa con el llenazo habitual. Seis toros de "Fuente Ymbro" muy desigualmente presentados entre los serios y los demasiado terciados. Todos muy encastados y nobles en distintos grados de bravura y de fuerza, destacando por más completos segundo, cuarto (el más dulce) y sexto. Eduardo Dávila (verde esperanza y oro): Estocada trasera caída, ovación y vuelta por su cuenta. Pinchazo y buena estocada, aviso y ovación. "El Juli" (añil y oro): Estoconazo trasero, oreja. Buena estocada y descabello, inexplicable silencio. Miguel Ángel Perera (verde musgo y oro): Estocada trasera caída y dos descabellos, ovación. Gran estocada, oreja y fuerte petición de otra.

Por fin un espectáculo completo y satisfactorio para casi todos empezando por Ricardo Gallardo, propietario de la ganadería de "Fuente Ymbro", que tuvo una feliz presentación en San Fermín lo que le asegura su presencia en los años próximos. Y ello a pesar de lo terciado de algunos toros que hace años no hubieran pasado – claro que, hace más, aquí ni se imaginaban las moles que nos esperaban –, a la blandura de algunos y a lo que escarbaron otros. Pero en conjunto, una corrida encastada con mucha movilidad y para que los tres matadores hubieran podido salir a hombros junto al mayoral de haberlo conseguido numéricamente. Inexplicable la cicatería del palco en contraste a los trofeos pueblerinos que se han cortado en esta feria. ¿O es que no se acuerdan los presidentes de las orejas que regalaron a Robleño y a Marquitos?.

Al respecto de ello, quien más se mereció triunfar por partida doble y hasta triple fue "El Juli" por dar un curso de bien torear desde su posición de máxima figura en trance de serlo y ejercerlo con todas sus consecuencias. Dejando aparte la injusticia que supuso que la presidencia sólo le concediera la oreja de su primer toro y que la mayoría de los presentes ni se enteraran de lo extraordinariamente bien que anduvo con el mal quinto – el peor de la corrida –, la actuación de Julián López fue tan contundente como científica. No se puede estar más entregado desde la cátedra y al tiempo con mayor claridad de ideas. Labor profesoral sobre cómo exprimir maravillosamente bien – intensa ligazón, suprema firmeza y exquisito temple - por el único pitón bueno que tuvo el segundo toro - el derecho - con añadida entrega al matar. Y, luego del primer recital, otra faena que muchos no entendieron – la mayoría – pero yo entre muy pocos sí por lo que doy a gracias a Dios por haberme dado la capacidad de saberlo apreciar y a "El Juli" por haber sacado tan increíble partido de un animal que apenas embistió rebrincado o quedándose corto por su escasa fuerza que, unida a su casta, lo convirtió en complicado. Con éste, el arma de "El Juli" fue templarle exquisitamente todas y cada una de sus arrancadas sin dejarse enganchar nunca ni permitir una sola vez que el bicho le ganara la acción o le sorprendiera. Y encima, muy bien con los aceros. Esto lo hace "El Juli" en la Maestranza de Sevilla y la gente se le pone en pie.

Me dio pena ver tan queriendo como tan preocupado y escaso de recursos a Dávila Miura que ayer cerró su particular feria en la que junto a "El Cid" fue el único que hizo doblete. Y me dio pena porque no logró atemperarse como era imprescindible hacerlo con el muy encastado y violento toro que abrió plaza pese al duro castigo que recibió en varas. Franco pero con mucho temperamento, el toro le pasó como una exhalación en cada pase hasta que, por dejarse enganchar, el noble torbellino se trocó en áspero ciclón. Luego, con el bastante más dulce cuarto, Dávila tardó en acoplarse y cuando lo consiguió en varias rondas de especial ajuste aunque no a la altura de la calidad del animal, lo estropeó todo con un feo pinchazo que enfrió los ánimos de un público que tanto ayer como en su primera y también frustrada actuación, estuvo dispuesto a premiarle con generosidad y simpatía. Lo siento por la gran persona que es Eduardo pero creo que le vinieron muy grandes las dos tardes sanfermineras que, supongo, no volverá a repetir en su vida.

Especial atención mereció el también debutante Miguel Ángel Perera, tan valiente como siempre y esta vez más inteligente y acertado en la administración de su puro, angustioso por siempre cercano y quietísimo estilo. Asustó al personal en sus dos toros – mejor el último - y a la vez resolvió con bastante limpieza cuanto llevó a cabo con capote, muleta y espada. Su estocada al sexto fue la de esta feria. Por eso la gente le pidió las dos orejas. Una debió cortar del tercero si no falla al matar. Quizá también por este fallo y para compensar su doblemente honrosa y muy arriesgada actuación, no pocos creyeron que mereció salir a hombros. No obstante, se fue de la plaza muy a gusto y sabiendo que volverá con todo merecimiento que es de lo que se trataba la cuestión.