FERIA DE SAN FERMÍN EN PAMPLONA

José Antonio del Moral

VUELTA PARA UN MUY DIGNO SERAFÍN MARÍN CON EL IMPONENTE CORRIDÓN DE DOLORES AGUIRRE

AUNQUE TANTO LOS TOROS DEL CATALÁN COMO LOS DE SUS COLEGAS SE LIDIARON MUY MAL, POCO FALTO PARA QUE TRIUNFARA CON EL LOTE MEDIO DEL ENVÍO. POR EL CONTRARIO, UN DEMASIADO CAUTELOSO DÁVILA MIURA DEJÓ ESCAPAR LOS DOS MEJORES Y LUIS BOLÍVAR NAUFRAGÓ TOTALMENTE CON LOS MÁS DIFÍCILES

Pamplona. Plaza Monumental. 9 de julio de 2005. Cuarta de feria. Tarde medio soleada y fresca con lleno. Seis toros de Dolores Aguirre, magníficamente presentados con tres (los últimos) realmente impresionantes. Aunque mansearon ostensiblemente en distintos grados, la mayoría resultaron muy nobles pese a la pésima lidia y al durísisimo castigo que recibieron en varas. Por mejores destacaron primero y cuarto que se paró en la muleta tras ser masacrado en varas. Enresvesado aunque con mucha movilidad el segundo, manejable sin humillar nada el quinto, gazapón y rajado el tercero, y difícil el sexto que fue a peor por muy mal tratado. Eduardo Dávila Miura (mostaza y oro): Media y diez descabellos, aviso y silencio tras algunos pitos. Estocada casi entera trasera, silencio. Serafín Marín (gris perla y oro): Media tendida, petición y vuelta. Estocada tendida desprendida, petición y gran ovación. Luis Bolívar (malva y oro): Pinchazo y estocada caída trasera, silencio. Tres pinchazos y sartenazo, algunos pitos. Por su buena intervención en la brega, destacó "El Boni".

Si este corridón lo hubieran matado mejores toreros, no solo habría dado mejor juego los toros sino que hubieran triunfado por todo lo alto los matadores pese a su impresionante fachada y a la declarada mansedumbre que mostraron casi todos en los primeros tercios. A poco estuvo de lograrlo Serafín Marín a quien sólo cabe señalarle dos reparos: No dejarle siempre puesta la muleta por delante a sus toros en las dos faenas que llevó a cabo y encarar con excesiva prudencia la lidia del reconozco que imponente quinto al que permitió masacraran en varas. Por lo demás, muy bien el catalán en línea con los notables avances que lleva conseguidos en esta temporada de su primer cuajo y lanzamiento. Dicen que ha cambiado de apoderamiento para mejor. Enhorabuena. Pero si también cambiara de cuadrilla le iría aún mejor. En cualquier caso, qué bien recibió por verónicas y medias a sus dos enemigos, con qué garbo y donosura inició su faena al segundo toro de la tarde, por cierto bastante enrevesado y de ahí el incuestionable mérito que tuvo al entenderle y cuajarle varias rondas con la derecha y con la izquierda de muy buena factura, con qué decisión y prontitud mató a ambos, y cuanto gustó al público su tranquilo estoicismo. Tanto, que muchos le pidieron la oreja de sus dos toros y le obligaron a dar una vuelta al ruedo, negándose el torero a dar otra tras matar el quinto. Detalle que le honra porque con este no anduvo Serafín tan dispuesto ni tan inteligente como con el segundo de Dolores Aguirre.

Lamentablemente, no podemos decir lo mismo del más veterano y supuestamente más ducho del cartel, Eduardo Dávila Miura, ni de quien entró y debutó en Pamplona impuesto por sus apoderados a costa de su propio debut aquí mismo como ganaderos: los señores Martín (Victorinos) padre e hijo. Dávila, que encima tuvo que actuar como director de lidia sin que en tal menester diera pie con bola, se mostró tal cual esta temporada de su precoz ocaso: además de tan vulgar como siempre, prudente y movido hasta decir basta… o adiós. Que es lo que debería hacer si sigue dejando escapar toros como los dos de ayer y encima en el momento tan delicado que atraviesa. Increíble su sainete con el descabello al intentar matar al primer toro con solo media estocada tendida que ni era suficiente ni sacó antes de empezar a descabellar. Y más increíble aún como dejó que mataran en varas al cuarto que apenas le duró en la muleta porque se desangró. Y eso con la connivencia del palco presidencial que este año está dando cada tarde pruebas más y más evidentes de absoluto sectarismo cundo no de incompetencia.

Respecto al joven colombiano, Luis Bolívar, decir casi lo mismo que escribí en San Isidro. Que además de no valer ni de tener la experiencia que se necesita para matar esta clase de corridas, una de dos: o él deja a los "victorinos" o los "victorinos" acaban con él. Ayer, para colmo, ante dos toros que forzosamente le trajeron por la calle de la amargura. Lo que aconteció con el sexto fue intolerable se mire por donde se mire su inhibición durante la lidia. Le mataron al toro para que el chico no pasara demasiados apuros con la muleta como había acontecido con su toro anterior y en tal intento el tema se puso aún peor. Si no parece medio bien que unos ganaderos tan importantes apoderen a nadie, menos que nos impongan a alguien que, como Bolívar, nunca debería figurar en ferias de tronío hasta que no sea capaz de triunfar repetidamente en las de segunda fila. ¿O no?.