FERIA DE SAN FERMÍN EN PAMPLONA
José Antonio del Moral
A HOMBROS GALÁN Y OREJA PARA HERMOSO
EL FALLO CON EL REJÓN MORTAL DEL NAVARRO LE IMPIDIÓ ACOMPAÑAR AL MADRILEÑO QUE TAMBIÉN FALLÓ AL MATAR A SU PRIMER TORO EN UNA FEA, DESIGUAL Y DESLUCIDA CORRIDA DE MURUBE EN LA QUE LUIS DOMECQ PASÓ DESAPERCIBIDO
Pamplona. Plaza monumental. 6 de julio de 2005. Primera de feria. Sol, nubes y fresco con llenazo. Seis toros de José Murube, mal presentados por demasiado disparejos y feos en algunos casos. Salvo el sexto que fue bravo, deslucidos por flojos, mansotes y distraídos. Luis Domecq ( de corto con chaquetilla almirante): Rejonazo, ovación. Siete pinchazos y lanzazo muy contrario bajísimo, pitos. Pablo Hermosos de Mendoza (de corto con chaquetilla gris acero): Dos pinchazos y medio rejonazo muy trasero, ovación. Pinchazo muy trasero y rejonazo muy trasero contrario, oreja. Sergio Galán (de corto con chaquetilla azul marino): Rejonazo ladeado y dos descabellos pie a tierra, ovación. Rejonazo, dos orejas. Salió a hombros.
Antes de referirme a los toros y a los toreros de estos Sanfermines que ayer comenzaron en Pamplona, quiero hacerlo sobre las manifestaciones antitaurinas que aquí ya conviven con la fiesta más netamente taurina del mundo. El año pasado se celebró la primera con varios sujetos de ambos sexos que hicieron el recorrido del encierro completamente desnudos para así llamar más la atención. Este les han obligado a cubrirse las partes pudendas y de tal guisa, aparte sin ducharse, ni peinarse y ni menos afeitarse – guarros y guarras, pues, nacionales y extranjeros con perdón para lo de nacionales - han repetido trayecto, pancartas y diversos gritos mientras los fotógrafos de prensa les retrataban por abajo por arriba y por en medio y los curiosos les contemplaban entre displicentes y repugnados. Por lo que decían, pretenden que los Sanfermines se celebren sin toros ignorando que, si así sucediera, aquí no vendría ni Dios y cuantos viven de lo que miles y miles de personas se gastan estos días en la capital de Navarra, se arruinarían casi por completo. Ese Dios más o menos nuestro que debe estar a punto de dejarnos de su mano si continúan tanta "tolerancia" y tanto "talante". Y es que ya somos muchos, pero que muchos los que estamos de ambas virtudes hasta los mismísimos y como siga así la cosa vamos a tener que arremangarnos de una vez por todas si es que nadie pone remedio a tanto desmadre.
Y dicho esto, vamos al grano de lo que nos ocupará hasta el próximo día 14. Ayer corrida de rejones con la plaza a reventar aunque sin el ruido ni las canciones de las peñas. Ni falta que hicieron. Porque tanto Pablo Hermoso de Mendoza como Sergio Galán hicieron las delicias de los pamplonicas y de todos los que aquí nos sentimos tan navarros como ellos aunque procedamos de todos los confines de España y del entero mundo. Delicias no del todo satisfechas por el mal juego de la mayoría de los toros y por el fallo con el rejón de muerte de ambos jinetes. El de Estella, como siempre, superando lo insuperable. Y el joven madrileño en pos de la maestría de Pablo añadiendo ardores y efluvios propios de su edad aunque vendidos efusivamente para la galería en demasía gestual, incluyendo saludos y rogativas de aplausos. A Pablo le regaló la oreja de su segundo toro su amigo Javier Sarasa que actuaba de presidente. Nadería que para nada afectará al "monstruo" de Estella aunque sí al prestigio de la plaza de Pamplona. Por ello tampoco estuvo bien que el mismo "usía" demorara la concesión de la segunda oreja del sexto toro a Galán. Si no le hubiera dado la que le dio a Pablo pese a matar tan garrafalmente, Galán podría haberse contentado con un solo aunque fuerte trofeo. Pero como donde las dan las toman, Sarasa tuvo que ver como el contrincante de Hermoso le ganaba la partida en el mismísimo patio de su casa.
En primer lugar sin suerte con sus dos toros ni apenas aciertos, actuó de puro trámite Luis Domecq que, ya por encima del bien y del mal, dio la impresión de que no le interesaba nada de lo que estaba haciendo.