José Antonio del Moral

FERIA DE SAN FERMÍN EN PAMPLONA

 

GALÁN TRASMITIÓ MÁS QUE HERMOSO Y AMBOS SALIERON A HOMBROS

 

Plaza Monumental de Pamplona. 6 de julio de 2007. Segunda de feria. Tarde calurosa con lleno. Seis toros de Fermín Bohórquez, bien aunque desigualmente presentados y de vario juego con predominio de los manejables y en general con poca fuerza. Fermín Bohórquez Domecq: Rejonazo caído, ovación, Rejonazo en lo alto, oreja. Pablo Hermoso de Mendoza: Rejonazo muy caído, oreja. Rejonazo, oreja. Sergio Galán: Rejonazo caído, ovación. Pinchazo y rejonazo, dos orejas. Hermoso y Galán salieron a hombros.

 

Impecable, emocionante y limpísimo el acto del cohete lanzado desde el balcón central del Ayuntamiento con la alcaldesa Yolanda Barcina gritando el tradicional ¡Viva San Fermín¡ que, como siempre, fue coreado por los miles y miles de personas que abarrotaban la plaza del consistorio y sus alrededores, incluida el vecino gran espacio de la famosa plaza del Castillo, sin que faltaran los generales e inquietos comentarios sobre el todavía incierto porvenir de Navarra a la espera de unos pactos gubernamentales que no terminan de resolverse porque, sencillamente, los que tienen que decidirlo desde las alturas no se atreven a consumarlos en plenas fiestas, aturdidos por las inevitables consecuencias que traería el solo hecho de empezar a entregar este viejo reino foral tan español a los que pretenden se integre en el País Vasco camino de una futura independencia. Desde ahora mismo afirmo que si se llegara a cometer semejante desafuero, estas fiestas sanfermineras no volverían a ser como las que empezaron ayer con al alegría y el brillo acostumbrados, trasladados a la plaza de toros donde tuvo lugar el festejo de rejones. 

 

El primer gran acontecimiento taurino de la feria, no podía ser otro que la reaparición en Pamplona del genial y ya histórico rejoneador navarro, Pablo Hermoso de Mendoza que, tras el grave percance que la he tenido mucho tiempo fuera de los ruedos, fue recibido por los espectadores como un Dios resucitado. Magnífica su posterior demostración frente a los dos toros que mató aunque a uno de ellos mejor que al otro y en el quinto abusando de los rejones de castigo quizá por no encontrarse todavía recuperado por completo de facultades físicas. No obstante, este nuevo triunfo en la plaza capitalina de su tierra fue incuestionable aunque no tan importante como otros anteriores.

 

En la también ya clásica rivalidad que viene manteniendo el jinete navarro con el joven Sergio Galán, la tarde deparó otro triunfo más en Pamplona del menor de los contendientes que después de no tener suerte con el tercer toro, echó el resto con el sexto y hasta le dieron dos orejas pese al pinchazo que precedió a la agresión definitiva. Y es que el entusiasta ardor que pone Galán en su empeño de superar al maestro, llega mucho a los tendidos, incluidos los de esta plaza de Pamplona, también rendida ante el conquense pese al mal gusto que en mi opinión tiene en sus demasiado ostensibles gestos de regocijo y de victoria.

 

Fermín Bohórquez Domecq cumplió con su papel de telonero de lujo y aunque la gente casi no le hizo caso en su más que correcta actuación por lo clásico con el toro que abrió plaza, sí con el cuatro ante el que volvió a mostrarse digno de sus apellidos, además de el matador más ortodoxo y eficaz de la tarde por lo que se llevó una oreja.