FERIA DE SAN ANTOLÍN EN PALENCIA
TRIUNFAL REAPARICIÓN DE "JESULÍN" Y EUFORIA COLECTIVA CON RIVERA Y "EL FANDI"
El de Ubrique, que hizo la mejor faena de esta feria, cortó tres orejas y salió a hombros. Rivera Ordóñez, muy apoyado por el público, cortó otra e igualmente "El Fandi" quien perdió dos de su primero con el descabello y la segunda del sexto toro por negativa presidencial tras formar un gran alboroto con las banderillas en una excelente corrida de "Puerto de San Lorenzo"
Plaza de toros de Palencia. 2 de septiembre de 2004. Sexta de feria. Tarde medio nublada y dos tercios largos de entrada. Seis toros de "Puerto de San Lorenzo", bien presentados y muy nobles en distintos grados de fuerza, escasa en general. Por más completos destacaron el tercero y, sobre todo, el cuarto. Rivera Ordóñez (corinto y oro): Pinchazo, media tendida, dos pinchazos más y otra media, silencio. Pinchazo hondo y descabello, oreja. Abandonó la plaza tras pasearla y alterarse el orden de lidia con permiso de la autoridad y de sus compañeros. "Jesulín de Ubrique" (perla y oro): Pinchazo hondo y descabello, oreja. Estocada trasera, dos orejas. Salió a hombros. "El Fandi" (tabaco y oro): Estocada trasera tendida caída y ocho descabellos, aviso y silencio. Media estocada, oreja y fortísima petición de otra con bronca descomunal a la presidencia por no dar el segundo trofeo.
Al mal juego de la mayoría de los toros lidiados en las corridas anteriores siguió el excelente de gran parte de los de "Puerto de San Lorenzo" – un lote además bien presentado y muy serio de cabezas – y la euforia de los espectadores se desató sin entrar en matices porque, últimamente, en la plaza de Palencia da igual ocho que ochenta con tal de que los toreros muestren evidentes ganas de agradar. Inmersos en tan favorables circunstancias y favorecidos por el incondicional ambiente, los tres matadores lograron triunfar en la medida de las posibilidades que tuvieron sus toros respectivos aunque aquí hay que reflejar lo que hizo cada uno para dejar la realidad en su sitio.
Comentemos primero el triunfo más consecuente de "Jesulín" que ofreció pruebas fehacientes de estar completamente recuperado de su último percance con su primer toro del que cortó la primera oreja del festejo pese a matarlo de pinchazo y descabello. Prueba convertida en total aserto con la gran faena que le hizo al cuarto, el mejor del envío salmantino, al que toreó espléndidamente por temple, ajuste y ligazón hasta matar de estoconazo contundente. Nada que objetar a las dos orejas que cortó porque las hubiera cortado en cualquier otra plaza.
Francisco Rivera Ordóñez no tuvo opción alguna con el flojísimo toro que abrió plaza la que mató muy mal, pero sí con el noble cuarto pese a lo mucho que echó la cara arriba por defenderse por su blandura de patas. En la irregular y en gran parte destemplada y desordenada faena de Francisco destacaron una primera tanda por redondos y la suerte que tuvo al librarse de un par de hachazos que le tiró el toro cuando, ya en tablas, finalizaba el empeñoso trasteo. Tampoco le hizo falta enterrar el acero y con solo un pinchazo y un golpe con el descabello, se encontró con un cartílago en las manos que arrojó al tendido nada más iniciar la vuelta al ruedo.
Los momentos de mayor entusiasmo los protagonizó "El Fandi" – que debutaba en Palencia – cuando banderilleó con la espectacularidad y facultades que le caracterizan y en todas partes son motivo de asombro y más en las plazas que no le habían visto nunca. Su primer toro, noble de principio a fin, también le permitió torear y mucho con capote y muleta pero enfrascado en la tosca tarea se pasó de tiempo y de pases – no todos templados ni buenos – y tras precipitarse al entrar a matar de espadazo defectuoso, se eternizó con el descabello perdiendo posiblemente dos trofeos que, de no haber fallado con los aceros, habría paseado en medio de un clamor. Curiosamente y a pesar del lío que acabada de formar, casi nadie le aplaudió tras el arrastre el toro. Todo lo contrario sucedió tras la media estocada con que liquidó al sexto. Había formado otro alboroto con las banderillas en cuatro pares marca de la casa, había puesto al público de nuevo en pie tras parar al toro en la carrera final con la mano por delante – alarde sin duda magnífico y admirable que no siempre le viene bien a los toros porque los agota -, y precisamente agotado el animal, a "El Fandi" le bastaron un ramillete de redondos y, ya casi parado el bicho, otro más breve mas media estocada de efectos fulminantes para que se desatara la pasión. Cuando el presidente se negó en estricta justicia a darle la segunda oreja pedida con fruición, se armó la de San Quintín en una bronca prolongada que duró lo que no está en los escritos. ¿Qué pasaría si una tarde "El Fandi" colocara seis pares de banderillas y, acto seguido, entrara a matar?. Me gustaría verlo porque no en vano es el único torero de la historia capaz de dominar por completo a un toro en el segundo tercio.