FERIA DE SAN ANTOLÍN EN PALENCIA
UN TORO DE "CAPEA" Y UNA FAENA DE CESAR JIMENEZ
La calidad del único toro que embistió con extraordinaria bravura aprovechada por el joven espada de Fuenlabrada, compensó una deslucida corrida en detrimento de Ponce y de "El Juli", fallidos en la racha triunfal que llevaban
Plaza de toro de Palencia. 1 de septiembre de 2004. Quinta de feria. Amenaza de tormenta desatada en aguacero durante la lidia del tercer toro, con vendaval en los dos primeros, sol a final y tres cuartos de entrada. Se corrieron seis reses de "El Niño de la Capea", muy desigualmente presentadas y deslucidas salvo el tercer toro que resultó muy bravo, repetidor y noble en la muleta. Enrique Ponce (celeste y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Media tendida caída y dos descabellos, aviso y silencio. "El Juli" (verde papagayo y oro): Estocada, silencio. Estocada y descabello, ligera división de opiniones. Cesar Jiménez (amapola y oro): Estocada corta caída y dos descabellos, oreja. Estocada tendida caída y dos descabellos, oreja. Salió a hombros. En palos destacó "El Chano".
De haber matado pronto y bien Cesar Jiménez al tercer toro de "Capea", habría cortado dos orejas con sobrado mérito y no hubiera sido necesario que sumara la del sexto a la que cortó antes para salir a hombros. Pero el público quiso que así sucediera, supongo que para compensar la general frustración que supuso pagar por ver juntos a Ponce y a "El Juli" y tener que marcharse sin ver triunfar a las dos grandes figuras.
La tarde empezó con vendaval anunciador de tormenta y con un torillo borregón y huidizo al que Ponce apenas logró sujetar tras cada muletazo diestro que logró pegarle sin demasiada convicción y molestado por el viento. Lo mismo y aún peor sucedió con el inválido segundo para "El Juli". De pronto empezó a diluviar y salió el tercero que fue lidiado mientras la gente corría a refugiarse en los cubiertos graderíos altos o bajo los tendidos. Estos últimos se perdieron el único momento feliz aunque mojado de la tarde. Porque este tercer toro rompió a embestir a tope cuando tocaron a matar y Cesar Jiménez lo aprovechó en una faena realmente intensa por muy ligada que basó en la mano derecha tras iniciarla en los medios con sus clásicos muletazos de rodillas. Si importante resultó el toro, importante la faena, desgraciadamente ensuciada con un feo espadazo que necesitó de dos golpes con el descabello.
Noble pero flojo y muy soso el cuarto, Ponce solo pudo medio recrearse en varios derechazos que no llegaron al tendido pese a su sincrónica belleza y menos tras fallar a espadas. Tampoco "El Juli" pese a repetir efectiva estocada tras sus breves intentos con un quinto que además de caerse pegó muchos cabezazos. De ahí que a la salida del sexto y con la marea de su anterior éxito a favor, Jiménez volvió a gustar con un sexto también inservible al que lanceó y muleteó sin poder consumar una sola suerte por completo entre medios intentos y muchos enganchones. Pero la proverbial y atildada compostura de Cesar en los cites y paseos que prodigó muy bien vendidos, le valieron cortar otra oreja – increíble – y abrir la puerta grande.