FERIA DE MURCIA
José Antonio del Moral
EL MEJOR E INCOMPARABLE PONCE
ANTE DOS TOROS MUY DISTINTOS DE "TORRESTRELLA", EL VALENCIANO DIO SENDOS AUNQUE DIFERENTES RECITALES MULETEROS CON MEJOR REMATE A ESPADAS DE LO QUE ACOSTUMBRA POR LO QUE SALIÓ A HOMBROS JUNTO A PEPÍN LIRIA QUE LO HIZO POR PURO PAISANAJE TRAS DOS ESTROPAJOSAS LABORES MUY DEL MAL GUSTO DE SUS PARTIDARIOS MIENTRAS "EL FANDI" SE FUE DE VACÍO POR DESTEMPLADO AUNQUE, COMO SIEMPRE, ARMÓ EL TACO CON LAS BANDERILLAS
Murcia. Plaza de la Condomina. 14 de septiembre de 2005. Corrida de feria. Tarde veraniega con casi lleno. Seis toros de "Torrestrella", justos de presencia y varios en juego con predominio de los nobles en distintos grados de bravura y de fuerza. Por más enteros y completos destacaron primero, segundo y sexto que fue el más encastado y repetidor. Enrique Ponce (marfil y oro): Estocada, oreja y petición de otra. Media estocada y dos descabellos, dos avisos por amorcillarse el toro y oreja. Pepín Liria (avellana y oro): Estocada, dos orejas murcianas. Estocada, petición de oreja y vuelta murciana. "El Fandi" (salmón y oro): Estocada baja, ovación. Dos pinchazos, media caída y dos descabellos, aviso y palmas. Ponce y Liria salieron a hombros
Hace tan solo tres días, señalaba como una de las características más ingratas de la alegre plaza de Murcia el incondicional apoyo que goza Pepín Liria en detrimento de todos y cada uno de los compañeros con los que alterna haga lo que haga con tal de que lo haga como casi siempre lo hace, con tanto entusiasmo como veloz ramplonería, lindando con el esperpento. Si me refiero a ello es porque aún siendo comprensible que la afición murciana apoye a sus toreros y Pepín lo es desde hace mucho tiempo, lo que no es de recibo es que el palco presidencial contribuya a ello sin miramiento alguno. La faena que ayer le cuajó Enrique Ponce al primer toro de la tarde fue sencillamente perfecta. No se puede torear con más temple, con más gusto, con mayor elegancia y plasticidad que como lo hizo el valenciano que, además y contra pronóstico, mató al toro por lo alto y al primer envite no sé si porque le salió del alma o porque le han dicho lo que escribí a propósito de sus garrafales fallos con la espada y decidió quitarme la razón de lo que por cierto me alegro tanto o más que el propio matador. Pues bien, esta faena que podemos calificar de modélica, solo fue premiada con una oreja mientras que otra de Liria infinitamente peor por vulgar, ratonera, movida y ensuciada, el mismo señor que ocupaba el sillón presidencial la premió sin rubor con dobles trofeos. Aunque a Ponce ya le debe dar lo mismo ocho que ochenta en esta cuestión de las orejas, no a los buenos aficionados que estábamos en la plaza tanto locales como foráneos. Premiar más lo que Pepín mal hizo que lo que Ponce bordó fue un atentado al buen gusto y a la historia de la plaza.
Mejor hubiera sido dejar a Liria con una oreja y con dos a Ponce para que el presidente de marras hubiera dado luego otra oreja, digamos popular, a su "Pepín" por otra labor similar a la anterior en vez de negársela con el consiguiente cabreo de la parroquia. Pero, claro, eso hubiera sido demasiado para el cuerpo después de que otra vez Ponce diera un segundo recital quizá menos fácil que el anterior pero más meritorio por cuanto tuvo primero que convencer al cuarto toro para que metiera bien la cabeza y, una vez conseguido por el pitón izquierdo, dar un curso completo de todas las versiones posibles en la suerte al natural mas otra demostración de lo que por ciencia y valor Ponce es capaz cuando también por el peor lado derecho sacó estupendos redondos a los que añadió sentidos y profundos ayudados pese a lo que el animal tardó en doblar tras media estocada y a lo que algunos se impacientaron mientras repetía doblemente con el descabello. Igualar a Liria con otro trofeo, ya no lo hubiéramos tolerado porque comparar a Liria con el incomparable Ponce, sería como hacerlo entre el mejor caviar iraní con la sardina arenque y me quedo corto. Y eso es lo que pasa cada año en Murcia. Que a muchos les gustan tanto o más las sardinas secadas en caja de madera que las más frescas huevas de centurión.
También contra cualquier pronostico, esta vez "El Fandi" no pudo empatar y menos superar en trofeos a sus compañeros aunque sí cuajar los mejores lances a la verónica de la tarde en su recibo del sexto toro y armar los acostumbrados tacos cuando cubrió sus tercios banderilleros. El tercer toro se le vino enseguida abajo refugiándose en tablas y la bravura encastada del sexto le pilló a tras mano por destemplado o quizá por sus excesivas ansias de exprimirlo. Y como tampoco con la espada anduvo fino el de Granada, tuvo que abandonar la plaza por su pie aunque entre el cariño del público.