José Antonio del Moral
EL REY IMPONE A MANZANARES LA MEDALLA DE ORO AL MÉRITO EN LAS BELLAS ARTES
ESTA CONCESIÓN DEVUELVE EL PRESTIGIO QUE TAN PRECIADA CONDECORACIÓN HABÍA PERDIDO EN LO TAURINO TRAS RECIBIRLA ALGUNOS DIESTROS QUE NO LA MERECÍAN. EL ACTO TUVO LUGAR EN LA CAPILLA DE VILLAVICIOSA, PRIMIR TEMPLO CRISTIANO INSERTO EN LA INCOMPARABLE E HISTÓRICA MEZQUITA DE CÓRDOBA.
Conviene recordar que la primera Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que se entregó a un matador de toros fue al gran maestro de Ronda, Antonio Ordóñez, como consecuencia del bochorno institucional que se produjo cuando, con bastante antelación, éste mismo diestro fue galardonado por el Presidente de la República Francesa con la Legión de Honor, máxima condecoración de nuestro vecino gran país.
En España, ni El Rey Juan Carlos I, ni los gobiernos de la nueva democracia y menos aún los anteriores y sucesivos regímenes monárquicos, republicanos, ni siquiera el franquista se dignaron significar con alguna condecoración a ningún miembro de la torería. Algunos recibieron la Gran Cruz de Beneficencia como en sus días Manuel Rodríguez Manolete por actuar gratis en la corrida anual que todos los años se celebra en Madrid bajo el mismo nombre. Y posteriormente, las que se otorgaron a Julio Araricio y al propio Antonio Ordóñez por los muchos festivales benéficos que organizaron ambos y en el caso de Antonio por haber construido en Tarifa un barrio entero para los pobres de la localidad.
Comento estos antecedentes porque yo mismo también tuve algo que ver en la concesión a Ordóñez de la Legión de Honor ya que, por indicación del entonces agregado de prensa de la Embajada de Francia, mi gran amigo y excelente aficionado, Pierre du Martín quien por segunda vez ocupa en Madrid el mismo cargo tras ejercerlo después y sucesivamente en Bolivia, México y Buenos Aires, fui invitado a colaborar en la confección de un dossier sobre quien y por qué de entre todos los toreros vivos merecía con mayores motivos el galardón galo.
Después e indirectamente, también debió influir para que el galardón español de las Bellas Artes se concediera a Antonio Ordóñez por cuanto en un artículo publicado en todos los periódicos del entonces llamado Grupo Correo denuncié el desaire que había supuesto la pertinaz ignorancia oficial de Estado Español hacia el toreo como manifestación artística mientras los franceses acababan de reconocerlo distinguiendo al gran torero rondeño con su condecoración más valiosa.
El caso es que, una vez concedida la Medalla de las Bellas Artes a Ordóñez, un año tras otro la han recibido otros matadores de toros pese a que, por unas razones u otras, no todos fueron merecedores del galardón. Por eso nos complace que, al recaer en José María Manzanares, la condecoración recupere el prestigio que había perdido en el aspecto taurino.
Torero de toreros donde los haya y diestro paradigmático por su arte exquisitamente natural, por su siempre elegante saber estar en la plaza, por su inigualable fecundidad profesional con más de 1700 corridas de toros en su haber y por su acrisolada maestría mostrada a lo largo de más de treinta años en los ruedos, Manzanares ha sido en muchas cosas el más digno continuador del rondeño. Y, desde luego, su más fiel seguidor por lo que el mismo sentido del toreo les unió para siempre como los dos más destacados interpretes del clasicismo renacentista.
José María Manzanares recibió ayer la Medalla de Oro de las Bellas Artes pocos meses después del momento final de su vida profesional que tuvo lugar la pasada Feria de Abril en Sevilla cuando, tras una actuación muy deslucida por el pésimo juego de los dos toros de Alcurrucén que tuvo que matar, pidió a su hijo Jose Mari que le cortara la coleta. Gesto que inmediatamente provocó a casi todos los toreros que esa tarde estaban en la Maestranza - tanto en el ruedo como en los tendidos - para alzarle a hombros y sacarle por la Puerta del Príncipe.
Otra importante y aún más antigua puerta abrió José María. Los arcos de la Capilla de Villaviciosa, antiquísima catedral gótica y primer templo cristiano inserto en la Mezquita de Córdoba cuando reinaba Fernando III. Lugar elegido este año por SS. MM los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía para celebrar la ceremonia de imposición de las medallas de las Bellas Artes que junto a Manzanares recibieron otros grandes artistas de distintas facetas como Maruja Torres, Juan Diego, Josefina Aldecoa, Carmen Linares, Raphael, Enrique Morente, Joaquín Sabina, Julián Marías a título póstumo, Manuela Vargas y Francis Montesinos entre otros. Ocasión como siempre emocionante para los galardonados, familiares y amigos que les acompañaron y, esta vez, también sublime e incluso única por la excepcionalidad arquitectónica e histórica del marco donde el acto tuvo lugar. Enhorabuena a todos y muy especialmente a José María Manzanares que desde ayer ya ocupa en la historia el excelentísimo lugar que merece.