FERIA DE SAN MATEO EN LOGROÑO
José Antonio del Moral
"EL JULI" NOS SACA DE POBRES
A POCO DE SUFRIR OTRA CORNADA COMO LA QUE, HACE DÍAS, SUFRIÓ EN VALLADOLID, CORTÓ LA ÚNICA OREJA DE LA TARDE AL NOBLE TORO QUE LE COGIÓ Y PUDO CORTAR OTRA DEL BASTANTE PEOR SEGUNDO QUE PINCHÓ. MUY AL CONTRARIO DE LA GRAN FIGURA, RIVERA ORDÓÑEZ SALIÓ A COBRAR ENFADANDO MUCHO AL PÚBLICO Y EDUARDO GALLO PUSO OTRA VEZ DE MANIFIESTO QUE ES UNA ABSOLUTA CALAMIDAD. DE LA ASTIFINA Y MEDIOCRE CORRIDA DE "MARTELILLA", SIRVIERON TRES TOROS.TAN SOLO UNO DE ELLOS FUE DEBIDAMENTE APROVECHADO
Logroño. Plaza de la Ribera. 22 de septiembre de 2005. Tercera de feria. Tarde calurosa y casi lleno. Cinco toros de "Martelilla" (Marqués de Domecq), justamente presentados, astifinos y de juego desigual. Por más nobles destacaron tercero, cuarto y quinto que fue el mejor por más completo. Malo el segundo y manejable el sexto. Por devolución del muy blando primero, se corrió y sobrero de "Rivera de Campocerrado", altón, manso e imposible. Francisco Rivera Ordóñez (grana y oro): Pinchazo y casi entera, pitos injustificados. Cinco pinchazos y tres descabellos, aviso y bronca. "El Juli" (verde botella y oro): Pinchazo, media caída y descabeello, silencio. Estocada caída, oreja. Eduardo Gallo (añil y oro): Dos pinchazos, metisaca atravesado y cuatro descabellos, silencio. Cinco pinchazos y estocada trasera, pitos y desbandada general.
La inenarrable menestra de verduras que comimos en Santo Domingo de la Calzada nos compensó de lo visto hasta ayer en esta feria matea sin demasiado interés en el ruedo aunque infinito en los manteles y bodegas. Y la doble actuación de "El Juli" frente a dos toros distintos de "Martelilla", nos sacó por fin de tan pobres resultados si los contemplamos desde lo que la lidia y el toreo deberían ser: que los toreros anden por encima de los toros malos y que con los buenos al menos resuelvan a la par. "El Juli" anduvo muy por encima del segundo de ayer, le sacó partido inverosímil por los dos pitones a base de aguante, de firmeza y de temple. Pero como el animal desparramó la vista cuando Julián se perfiló para entrarlo a matar, pinchó por echarse fuera y dejó luego un espadazo defectuoso que necesitó del descabello, perdiendo por ello un posible primer trofeo.
Antes y para abrir boca, Rivera Ordóñez no quiso ni ver al pésimo y casi desconocido sobrero del campo charro que sustituyó al devuelto de la ganadería titular y el público se mosqueó mucho no del todo con razón. Claro que Rivera no lo intentó en serio con el marrajo limitándose a machetear cuando probó el lado derecho y luego de intentar una sola vez al natural. El cabreo no fue tan grande tras la primera faena de "El juli" porque a Eduardo Gallo todavía no le conoce casi nadie en Logroño y aunque el salmantino anduvo tan precavido, movido e inseguro como nos tiene acostumbrados en esta temporada de su primer calvario – esperemos que sea el último y el único – con el quizá en otras manos más posible tercer toro, la cosa no fue a mayores incluso a pesar del desastre con la espada que cerró la primera parte del festejo.
La marimorena llegó con la lidia del cuarto. Un toro francamente bravo aunque embistió siempre con la cara a media altura que el picador de Rivera masacró en varas ante la pasividad del propio matador. De ahí su soso y declinante embestir aunque, en sus muchos y claros viajes, el animal no tiró un solo gañafón. Rivera se lo pasó con templada facilidad sobre ambas manos pero a tal distancia y tan por las afueras que a gran parte del público no le cupo otra opción que recriminárselo al tiempo que unos cuantos fans de sol pedían a la banda de música que tocaran algo de una vez. En tal e imposible propósito, Rivera se sintió muy mal tratado e hizo un ademán de soberbia despreciativa hacia el tendido que unos tomaron como chulería intolerable y la mayoría como gesto en cualquier caso inapropiado. Total, que se armó la bronca y que la bronca aumentó después en decibelios cuando Francisco falló repetidamente con los aceros. Petardo al canto, pues, de Rivera quien, como ocurrió en Bilbao, dio la fatal impresión de que solo había venido a cobrar tras mal cubrir el expediente.
Cambio de decoración con la alegre salida del quinto. Otro quinto bueno. Y consecuente alegría de la nutrida parroquia al ver tan dispuesto a "El Juli" en su sempiterno propósito de triunfar a toda costa. Buena y justa lidia. Y enseguida a los medios como pedía el toro para recrearse primero por redondos y después al natural. Faena de aspecto muy fácil. Quizá un poco por las afueras pero sabrosa por perfectamente ligada y finalmente adornada con molinetes recetados en la misma cara del astifino burel que, en un descuido del joven gran torero, le tiró un derrote y acertó a prenderlo y derribarlo al tiempo que "El Juli" rodaba sobre sí mismo para evitarse otra cornada. Pareció, no obstante, que ya la llevaba recibida pero aunque el rostro del torero delató que el percance le había dolido mucho, no le arredró. Se levantó rabioso, repitió el trance exacto y se entregó al entrar a matar aunque la estocada le cayó caída. El gesto enrazado de "El Juli" sirvió de talismán. Y aunque tardó el toro en doblar, "El Juli" obtuvo la aquiescencia de la inmensa mayoría de los espectadores sin que faltaran los sempiternos puristas de Logroño haciendo gestos ridículos de que "no" y que "no". El otro día dije que ya no son nadie ni pintan nada en la nueva plaza. Por eso "El juli" pudo pasear feliz aunque todavía dolorido la única oreja de la tarde. Otra propia de la gran figura del toreo que sigue siendo y ojalá que dure mucho porque falta que nos hace. Más aún que las maravillosas menestras de Santo Domingo de la Calzada.
Una vez visto lo visto, lo de Eduardo Gallo con el último fue un disgusto menor. Otro calamitoso desperdicio En todo caso, señores Chopera, a este niño tenéis que mandarlo a freír espárragos cuanto antes mejor que después. Libéramos dómine, por favor.