FERIA DE SAN MATEO EN LOGROÑO
José Antonio del Moral
OREJAS PARA LIRIA Y ENCABO CON UNA EXCELENTE CORRIDA DE CEBADA
EN FORZADO MANO A MANO POR LA COGIDA QUE SUFRIÓ LÓPEZ CHÁVEZ AL HACER UN QUITE EN EL SEGUNDO TORO Y PESE AL ÉXITO QUE LOGRARON AMBOS ESPADAS (UNA OREJA LIRIA Y DOS ENCABO), LA GRAN ESTRELLA DE LA TARDE FUE EL ENCIERRO DE LA FAMOSA GANADERÍA GADITANA, EL MEJOR Y MÁS COMPLETO DE LA BUENA CAMADA DE ESTE AÑO
Logroño. Plaza de la Rivera. 20 de septiembre de 2005. Primera de feria. Tarde cálida con dos tercios de entrada. Seis toros de Cebada Gago, bien presentada con justo trapío, bella estampa y excelente juego en distintos grados de fuerza, bravura y casta y nobleza. Por más completos destacaron segundo, tercero y quinto. Y en menor medida aunque sobradas posibilidades los demás con el único reparo del que abrió plaza que cambió a peor mediada su faena de muleta. Pepín Liria (avellana y oro): sartenazo trasero, pitos. Estocada trasera, oreja. Pinchazo y media trasera, petición insuficiente y vuelta al ruedo. Luis Miguel Encabo (turquesa y oro): Estocada desprendida, oreja. Estocada caída, ovación. Estocada, oreja. López Chávez (azul pavo y oro): Resultó cogido de lleno en el remate de un quite por chicuelinas al segundo toro, recibiendo una cornada grave en el tercio superior interno del muslo derecho. Fue intervenido en la enfermería de la plaza y luego trasladado a una establecimiento médico d la ciudad.
Resulta cuando menos delicado por no decir molesto tener que escribir sobre el éxito de dos toreros que, aún siendo respetables y meritorios, no anduvieron a la altura de la calidad de las reses con las que lo consiguieron. Sé perfectamente que es más taurinamente correcto confirmar con buenas palabras los notables resultados que Pepín Liria y, sobre todo, Luis Miguel Encabo alcanzaron frente a las reses de la hasta no hace mucho temida y temible ganadería de Cebada. Pero resulta que este año, los "cebadas" están volviendo por los estupendos fueros de la ya famosa divisa en sus primeros años más fecundos y la verdad es que tanto el murciano como el madrileño no aprovecharon las soberbias embestidas que tuvieron la mayoría de los lidiados en la nueva plaza de Logroño. Por cierto, bastante más fácil que la antigua hasta el punto de haber pasado de que la que fuera intolerable intransigencia a la más dulce y conformista de las transigencias, rondando comportamientos más propios de cosos turísticos que serios. Ni tanto ni tal calvo. El bandazo que ha pegado la afición de Logroño es increíble por radicalmente pendular y así lo venimos constatando desde que se inauguró el preciso recinto cubierto de la Rivera.
Cada cual a su modo y respectivos estilos – herrumbroso e indisimuladamente declinante Liria, más asentado y entonado artísticamente Encabo – ambos diestros se mostraron demasiado precavidos al torear casi siempre por las afueras y descruzados. Pocas veces les vimos citar frontalmente a las reses. Menos aún, reponer pasos. Muchas, demasiadas perderlos. Porfuerismo a granel, muletas retrasadas y no toda la ligazón que pedían unas arrancadas tan repetidoras y tan claras pese a que algunos toros no humillaron. Y, además, los dos muy veloces. Métodos que nos hubiéramos explicado si los toros de Cebada hubieran dado el juego peligroso que hasta no hace mucho tiempo daban. Pero estos animales de ayer tan bonitos, tan justos, tan finos, tan nobles hubieran merecido más confianza, más temple, mejor trato.
Hubo toros de lío grande como el segundo, el tercero, incluso el cuarto injustamente protestado al renquear en su salida por los pocos que quedan en la "Peña 21" que ya mandan menos que Cachiche en los portales…También el muy alegre quinto pese a la seria voltereta que le pegó a Pepín y tan bien vendió luego el murciano a la emocionable parroquia aunque sin conseguir que le dieran la oreja que creyó en su bolsillo tras sufrirla. Y el sexto aunque amenazó con rajarse en banderillas y a la postre lo hizo aunque ya le había pegado Encabo más de veinte muletazos. żEntonces?. Que salvo el primero al que Liria tomó por barrabas sin serlo tanto como pareció en sus repentinamente asustados ademanes, una corrida en la que la gente salió echando de menos un cartel más apropiado.
A ver si los de arriba se enteran y el año que viene vemos anunciados los "cebadas" junto a toreros de la primera fila. La corrida de Logroño confirmó el cambio a mejor de la ganadería. Fue la más completo de cuantas de Cebada hemos visto este año. Enhorabuena a los ganaderos y a sus muy queridos familiares de Logroño.