José Antonio del Moral

FERIA DE SAN MATEO EN LOGROÑO

 

EL TOREO FIRME Y ASENTADO DE PERERA SOBRESALE EN UNA TARDE DESCONSOLADORA

 

Con una corrida desigualota, remendada, floja y sin casta ni raza de Jandilla, el extremeño dio la única vuelta al ruedo tras matar bien al sexto toro que, de no haber sido tan castigado en el primer puyazo, habría trasmitido más porque los restantes no trasmitieron nada. El Juli pasó prácticamente inédito con el peor lote, que ya es decir, y El Cid trabajó hasta la saciedad con el suyo en el que cupo un sobrero grandote y sin clase de Zalduendo.

 

Logroño. Plaza de la Ribera. 20 de septiembre de 2007. Tarde calurosa con tres cuartos de entrada. Cinco toros de Jandilla, bien aunque desigualmente presentados, sin fuerza y descastados hasta aburrir en distintos grados de sosa manejabilidad, absolutamente nula la del cuarto. Por devolución del segundo, lastimado de patas tras pegarse un volantín, se lidió un sobrero de Zalduendo, regordío, sin apenas cara y ninguna clase aunque se movió algo más que los  corridos. El Juli (rioja y oro de estreno): Estocada tendida caída y descabello, palmas. Cuatro pinchazos y estocada trasera caída, división. El Cid (tabaco y oro): Media trasera tendida, petición insuficiente y ovación. Pinchazo, otro hondo trasero tendido y descabello, aviso y palmas con saludos. Miguel Ángel Perera (verde botella y oro): Buena estocada, petición insuficiente y ovación. Buena estocada, petición más nutrida y solicitada que la anterior y vuelta al ruedo con protestas al palco por no concederla.

 

Otra corrida sobre la que no merece la pena extenderse. Meternos en los pormenores de cómo y por qué nos aburrimos sería aún más tedioso para los lectores. Baste el relato habitualmente condensado que precede a la ficha de resultados. Y, desde luego, nada de echar la culpa a los toreros del fiasco aunque, dados sus nombres y respectivas famas, nadie podía imaginar que sus actuaciones dieran para tan poco reseñable.

 

El Juli y sobre todo El Cid, que agotó y hasta se excedió en el minutaje,  se ganaron el sueldo frente a un ganado nada estimulante. Con El Juli se enfadaron muchos por expeditivo en su brevísimo intento de pasar de muleta al cuarto – fue imposible incluso para él - y por tardar en matarlo. Y en cuanto a Miguel Ángel Perera, que fue el que estuvo mejor como era su obligación en este momento de su vida profesional en el que parece que, de una vez, quiere escalar a lo más alto. Fue sin duda alguna el que anduvo más asentado, más verdaderamente entregado, más firme y el que mejor mató a sus dos toros. Lo más justo hubiera sido darle la oreja del sexto por el conjunto de su actuación aunque también habría que darle un pescozón por haber permitido a su picador que se excediera en castigar a un animal que, menos picado, habría trasmitido mucho más. ¿No le parece a usted, don Miguel Ángel?

 

Bueno, y con esta breve crónica me despido de Logroño hasta el año que viene. Hoy mismo vuelo a Barcelona para que algunos no digan que me quité otra vez de en medio como de Salamanca. Y un aviso: voy con la escopeta cargada. Ojala salga todo bien.