José Antonio del Moral
FERIA DE SAN MATEO EN LOGROÑO
EL TOREO FIRME Y ASENTADO DE
PERERA SOBRESALE EN UNA TARDE DESCONSOLADORA
Con una corrida desigualota,
remendada, floja y sin casta ni raza de Jandilla, el
extremeño dio la única vuelta al ruedo tras matar bien al sexto toro que, de no
haber sido tan castigado en el primer puyazo, habría trasmitido más porque los
restantes no trasmitieron nada. El Juli pasó
prácticamente inédito con el peor lote, que ya es decir, y El Cid trabajó hasta
la saciedad con el suyo en el que cupo un sobrero grandote y sin clase de Zalduendo.
Logroño. Plaza de
Otra corrida sobre la que no merece la pena
extenderse. Meternos en los pormenores de cómo y por qué nos aburrimos sería aún
más tedioso para los lectores. Baste el relato habitualmente condensado que
precede a la ficha de resultados. Y, desde luego, nada de echar la culpa a los
toreros del fiasco aunque, dados sus nombres y respectivas famas, nadie podía
imaginar que sus actuaciones dieran para tan poco reseñable.
El Juli y sobre todo
El Cid, que agotó y hasta se excedió en el minutaje, se ganaron el sueldo frente a un ganado nada
estimulante. Con El Juli se enfadaron muchos por expeditivo
en su brevísimo intento de pasar de muleta al cuarto – fue imposible incluso
para él - y por tardar en matarlo. Y en cuanto a Miguel Ángel Perera, que fue el que estuvo mejor como era su obligación
en este momento de su vida profesional en el que parece que, de una vez, quiere
escalar a lo más alto. Fue sin duda alguna el que anduvo más asentado, más
verdaderamente entregado, más firme y el que mejor mató a sus dos toros. Lo más
justo hubiera sido darle la oreja del sexto por el conjunto de su actuación
aunque también habría que darle un pescozón por haber permitido a su picador
que se excediera en castigar a un animal que, menos picado, habría trasmitido
mucho más. ¿No le parece a usted, don Miguel Ángel?
Bueno, y con esta breve crónica me despido de
Logroño hasta el año que viene. Hoy mismo vuelo a Barcelona para que algunos no
digan que me quité otra vez de en medio como de Salamanca. Y un aviso: voy con
la escopeta cargada. Ojala salga todo bien.