FERIA DE SAN AGUSTÍN EN LINARES

EL HABITUAL TRIUNFO DE PONCE LLEGA A LINARES

Cortó dos orejas a un bravo ejemplar de "Jandilla" nada fácil y salió a hombros. Otra oreja logró "El Juli" frente a un noble aunque soso animal de esta misma divisa, mientras el local Curro Díaz resultó dramáticamente revolcado aunque sólo levemente herido por el sexto toro, de Luis Algarra, ganadería a la que pertenecieron tres de los lidiados

Plaza de toros de Linares. 29 de agosto de 2004. Segunda de feria. Calor y más de dos tercios de entrada. Tres toros de "Jandilla", sobrada aunque desigualmente presentados y de juego diverso, sobresaliendo por más bravo el que hizo de cuarto. Otros tres (primero, quinto y sexto) de Luis Algarra, más justos de presencia aunque con cara y de poco juego por su escasa fuerza. Enrique Ponce (amapola y oro): Estocada trasera desprendida, silencio. Buena estocada, dos orejas. Curro Díaz (añil desvaído y oro): Pinchazo y estocada corta, ovación. Resultó revolcado por el quinto en plena faena de muleta, siendo trasladado a la enfermería donde le atendieron de una pequeña cornada en los testículos de pronóstico menos grave. Mató al toro Ponce de media estocada caída. "El Juli" (añil y oro): Estocada caída, oreja. Dos pinchazos y más de media estocada, silencio.

No hay día sin pan ni corrida con Ponce sin triunfo importante. Los éxitos del maestro valenciano se repiten con tanta frecuencia que se están haciendo tópicos. "!Claro, – se escucha decir en los tendidos – está donde está porque nunca fallaˇ". No sucedió así con el primer toro de Algarra, un animal con clase que se acabó pronto en la muleta tras dar tres vueltas completas al ruedo en su salida. La gente se enfadó un poco cuando vio que Ponce solo pudo darle cinco muletazos. Y es que no entienden que cuando los toros se echan o se paran no hay manera. Todo quedó compensado con el cuarto, de "Jandilla", que resultó bravo aunque, tras un puyazo alevoso, llegó a la muleta cayéndose cuando Enrique lo pasó por el pitón derecho, lado por donde punteó molesto. Defectos que, una vez más, corrigió crecidamente cuando se echó la muleta a la mano izquierda y bordó varias tandas de naturales en las que tuvo que exponer porque el bicho no fue tonto y en cada embroque hubo que extremar capacidad, energía, temple con la difícil facilidad que distingue al gran torero. Lo mismo que al final con la derecha, pases a los que añadió sabrosos ayudados. Y como, además, agarró una buena estocada de efectos rápidos – por si le faltaba algo parece que Enrique goza de una buena racha con la espada –, dos orejas que paseó encantado porque en el brindis que hizo a un amigo mexicano le dijo que sentía no poder complacerle totalmente porque no le gustaba el toro. Anda que si le llega a gustar… Terminada la corrida se negó a salir a hombros en solidaridad con Curro Díaz que había resultado herido.

No chocó que Ponce estuviera preocupado por la terrible cogida que sufrió Curro mientras intentaba faena con el quinto. La impresión general fue que llevaba dos serias cornadas. Hasta se dijo que se le veían intestinos. El dramatismo de la cogida – le cogió de lleno lanzándole arriba, le recogió al caer y otra vez en el suelo - conmocionó a los espectadores, algunos enzarzados en disputas de paisanos afines y contrarios al torero local. Curro estaba toreando más pendiente de ponerse bonito que de llevar al toro convenientemente y como estaban gustando sus maneras…Además, con el único "Jandilla" que no había dado juego por pararse no había conseguido triunfar. Total, que entre unas cosas y otras, disgusto por la mala suerte del artista de la tierra que hace meses destacó en San Isidro con un memorable inicio de faena.

"El Juli" estuvo muy bien con el tercero – de "Jandilla" -, un toro que resultó noble pero algo soso. Condiciones a las que Julián se acopló perfectamente llevando la muleta siempre colocada por delante para remediar tal sosería a base ligar las tandas sin ninguna pausa. La excelente faena, casi toda por el lado derecho, terminó muy vibrante con dos faroles que empalmó a un pase de la firma y a una contundente estocada que, por caída, limitó el triunfo del madrileño a una sola oreja. Luego, con el sexto de "Algarra" que aparte de flojo tuvo peligro sordo, apenas pudo lucirse y no hubo nada.