FERIA DE SAN AGUSTIN EN LINARES

CONDE CAYÓ BIEN EN UN POBRE ANIVERSARIO DE "MANOLETE"

Cortó la única oreja del festejo y pudo lograr otra de no haber fallado con la espada en su segundo toro. Gris "Finito" y con ganas pero irresoluto Manazanres Jr frente a un desigual lote de Victoriano del Rio y muy poca gente en los tendidos

Plaza de toros de Linares. 28 de agosto de 2004. Primera de feria. Calor y un tercio de entrada en festejo televisado por canal autonómico. Seis toros de Victoriano del Río, bien aunque desigualmente presentados en distintos grados de nobleza y de fuerza. Por más noble, destacó el segundo. Y por más encastados, quinto y sexto. Tercero u cuarto, presentaron dificultades. "Finito de Córdoba" (marino y oro): Buena estocada y muchos golpes del puntillero que levantó al toro, aviso, petición y ovación. Seis pinchazos y tres descabellos, aviso y pitos. Javier Conde (tabaco y palta): Corta tendida, aviso y oreja. Estocada baja tendida, pinchazo y estocada, aviso y ovación. José María Manzanares (marino y oro): Pinchazo y estocada caída, palmas. Buena estocada y dos descabellos, aviso y ovación. Finalizado el paseíllo se guardó un minuto de silencio conmemorativo del LVII aniversario de la muerte de "Manolete" en esta plaza.

Muy poca gente en el aniversario de la muerte de "Manolete" en Linares. Desde los tendidos de sombra, dio pena ver paralizado el paseíllo con el fondo blanquecino y desolador de los vacíos tendidos de sol.

Hacía tiempo que no veía a "Finito". No pasa el tiempo para él. Está en esa edad torera que dura años. Indesgastable, permanece al frente de ese pelotón de veteranos todavía jóvenes que apenas aparecen en las plazas del primer circuito. Inalterable y desapasionado parece al margen del combate y da la impresión que a él todo le importa un comino. Como uno anda también en plan circunspecto, entiendo su postura aunque no la comparto como aficionado. Al primero lo toreó como suele desde hace ya muchos años y como antes decían los revisteros, sin despeinarse. O sea, sobrado, llevándolo muy tapado y sin exponer. Lo mató bien pero su puntillero le levantó al toro y quizá por ello no se vieron demasiados pañuelos. El cuarto fue muy protestado por su evidente debilidad y como además sacó genio, "Finito" aunque lo intentó brevemente por el lado derecho, no se complicó la vida y ni se inmutó ajeno a las protestas del publico mientras repetía pinchazos hasta sumar seis y tres descabellos. Total, para lo que debió cobrar…

Conde gustó en su debut. Tardío como en las muchas plazas que este año está pisando por primera vez. Se jalearon sus dos verónicas y media del recibo sorprendieron sus creativas improvisaciones con el segundo toro, un colorao noblón que se penas tuvo fuelle para aguantar breves tandas y los clásicos desplantes al paso del malagueño. Tanto gustó, que le dieron la oreja pese al espadazo tendido que resultó mortal. "Buenasuerte" se llamó el quinto y el toro respondió a su nombre desde que salió. Nuevos lances templados de Conde, gran tercio de banderillas a cargo de Paco Peña y Oscar Reyes, áspera bravura del animal en el último tercio y el malagueño muy dispuesto en acción muletera que, en los medios del inmenso ruedo linarense, se estiró, se desplantó y también corrió con esa manera que Conde tiene de hacer las cosas para bien o para mal: distinto a todos. No llegó a compenetrarse totalmente con el toro, pero sus ramalazos de inspiración calaron en la gente. Lástima que la espada le quedara baja y tendida primero y que pinchara después porque si hubiera matado bien habría salido a hombros.

La voltereta que se pegó el tercero tras recibir un breve castigo en varas dejó al bicho sin apenas posibilidades. Su inicial casta se trocó en genio por falto de fuerza, el animal duró poco y Manzanares, aunque aguantó lo suyo por naturales, no se encontró a gusto y encima le molestó el viento. Movido en los lances de recibo al sexto que también perdió pronto las manos y, aunque le castigaran en el puyazo que tomó, el toro se fue arriba incómodo en palos y se movió demasiado en la faena, por lo que Manzanares no logró empalmar sus buenos redondos y algún forzado de pecho que gustaron por su traza pero no convencieron por su inutilidad. La buena estocada, sin embargo, dejó la cosa en tablas.