José Aº del Moral

Jadmpc@terra.es

 4ª DE SAN LUCAS EN JAÉN

"EL CID" TRIUNFA EN LA ÚLTIMA BATALLA DE SU TEMPORADA

VOLTEADO POR EL MANSO QUE LE CUPO EN TERCER LUGAR, CUAJÓ UNA IMPORTANTE FAENA AL SEXTO QUE TAMBIÉN LE COGIÓ EN UNA MUY DESIGUAL Y COMPLICADA CORRIDA DE HERMANOS RUBIO QUE SOLO ECHÓ UN BUEN TORO CON EL QUE JOSÉ LUIS MORENO PINCHÓ OTRA BUENA FAENA MIENTRAS JESÚS MILLÁN PASÓ EL TRANCE SIN PENA NI GLORIA

 

LA OPINION DE

QUIEN DICE

LO QUE PIENSA

Costó ver alegres esta cuarta corrida de la - como casi todas - demasiado extensa feria de San Lucas en Jaén. Si no hubiera sido por la presencia en la plaza de bastantes taurinos, de la crítica andaluza al completo y de parte de la nacional, la tarde hubiera caído en el más absoluto de los olvidos. El festejo transcurrió en medio de un ambiente frío y en nada acogedor por el excesivo fresco que reinó, por la hora de su comienzo que echó la noche encima muy pronto y por el apenas quinto de entrada que hubo en los tendidos. Y si a esto añadimos el mal juego de la mayoría de las reses que se lidiaron, debemos reconocer por delante el gran mérito de los toreros al encarar el compromiso tan ilusionados y dispuestos como si en vez de torear tan poco arropados lo hubiera hecho ante una plaza llena e iluminados por el sol.

No es cosa de entrar en demasiados detalles porque la lidia, en su mayor parte, transcurrió con más pena que gloria. Caso, sobre todo, de Jesús Millán - segundo espada - que, llegado de su Zaragoza donde acaba de cortar dos fáciles orejas en la última de la feria del Pilar, en Jaén no encontró material propicio para el triunfo ni dejó nada para el recuerdo. Otro de esos toreros provincianos que en su tierra parecen ser gente y fuera no. Casi otro tanto aunque ya sin contratos José Luis Moreno, eterno aunque olvidado aspirante a ser figura, quien con el buen primer toro volvió a repetir lo de tantas veces en parecido trance de suerte: muy buen toreo y muy mala espada. Moreno lleva tantos años intentándolo sin resolver la papeleta por completo que, por no tocar pelo casi nunca, tiene que contentarse con el ánimo que le dan sus más cercanos y el tópico elogio de los falsos aduladores.

El único y gran protagonista de la jornada fue Manuel Jesús "El Cid". Muy importante y hasta heroico en su afán de triunfar por encima de cualquier circunstancia, fue emocionante verle luchar contra el genio del imponente manso que le correspondió en primer lugar hasta que, por insistir sin razón a la vista de sus irresolubles embestidas, se libró milagrosamente de sufrir un grave percance cuando, muy avanzado su trasteo, se empeñó en torear al natural. Y, otra vez más al borde de la cornada, cuando casi había consumado una sobrada y pura faena frente el sexto. Un toro que si rompió fue por lo mucho que le expuso el de Salteras y al que cuajó una de esas faenas que le han dado fama de gran interprete del toreo. Repuesto de la voltereta y decidido a que esta vez no se le fuera el triunfo, se tiró a matar como debería hacerlo siempre y, una vez enterrado el acero, cortó dos orejas que le valieron salir por la puerta grande. Enhorabuena por tal feliz aunque costoso final de temporada y hasta la temporada que viene que se le presenta como la que acaba de terminar aunque no con el rango que, si en vez de pinchar tantas ocasiones muleteras de gloria hubiera matado como lo hizo ayer, ahora mismo estaría en el lugar que ansía y aún está a tiempo de ocupar.