José Antonio del Moral
SEBASTIÁN
CASTELLA QUIERE GANAR YA EL DINERO QUE MERECE Y MIGUEL ÁNGEL PERERA ESTRENA
SINGULAR MENTOR
Sebastián Castella lucha por un apoderamiento mucho más rentable que
hasta ayer, provoca un cambio de
apoderamiento pero no se va sino que vuelve encarecido con los mismos que siempre
le llevaron, Luís Álvarez y José Antonio Campuzano.
Y en busca del arca perdida como tantos otros,
Miguel Ángel Perera que estrena nuevo mentor,
Fernando Cepeda.
A Sebastián Castella
le ha llegado la hora de ganar el dinero que buscaba en consonancia al muy alto
rango logrado tras no pocos sacrificios y, por todo ello, decidió cambios en su
apoderamiento aunque no sin sobresaltos, sustos y más de un disgusto aunque con
un buen final.
Los taurinos se ponen muy nerviosos
cuando esto sucede y se agarran al cómodo conservadurismo: No hay que molestar a
los empresarios. Es mejor que casi todo siga tan cómodo como estaba. Porque hay
que ver lo bien que estaríamos como estábamos….Y al contrario los toreros
cuando llegan a ser grandes. Si en sus primeros años lo único que les importaba
era torear mucho y llegar arriba, cuando por fin alcanzan la cumbre
profesional, empiezan a preguntarse por cuanto les van a pagar a partir de ese
momento. Y no solo cuanto sino cómo, donde y con qué periodicidad. Porque
quieren controlarlo todo como convenga mejor a sus intereses personales y ya no
quieren aceptar liquidaciones globales a mediados y/o al final de la temporada.
Prefieren que antes y después de cada corrida se les informe sobre la cantidad
a percibir. Y es lógico y hasta necesario que así suceda.
Según declaraciones del propio Castella en algunas emisoras de radio que le entrevistaron
cuando aún estaba en Lima y empezaron a circular muchos rumores de cambios en
su apoderamiento, Luís Álvarez dejaría de administrar su carrera, supongo que
en busca de la subsodicha y merecida cotización, mientras
que José Antonio Campuzano seguiría al frente de las cosas del arte, de la
técnica y de los sentimientos. Hasta se habló de que el mismo Campuzano podría
hacerse cargo de todo aunque una pendiente entrevista en México con Enrique
Martín Arranz – siempre alerta de las grandes novedades - desató toda clase de
especulaciones y, posteriormente, otra negativa del torero al respecto porque,
al parecer, los términos contractuales que Castella puso
sobre la mesa donde se sentó ante Martín Arranz no fueron aceptados por el
famoso mentor y promotor. Negativa que, por cierto, dejó en ridículo a quienes
desde una revista especializada venían moviendo los hilos a favor de su siempre
favorito Martín Arranz hasta el punto de antecederse a los acontecimientos
dando por hecho un acuerdo que a la postre no cuajó por atender Castella a quienes le aconsejaron retomar su apoderamiento
de siempre con la obligada condición de
que aceptaran nuevas y, desde luego, bastante más jugosas condiciones
económicas que las que hasta hace muy poco le eran impuestas por los
empresarios.
Curiosa y
vergonzosamente, los periodistas que tan contentos estaban de que Castella entrara a formar parte de su misma cuadra,
trocaron las alegres cañas por las repentinamente envenenadas lanzas contra
Sebastián en plena retrasmisión radiofónica de una corrida en Quito donde
actuaba el espada francés, ya enterados del fiasco. ¡Vivir
y escuchar desde tan lejos para ver…¡
CEPEDA, SEXTO Y ¿DEFINITIVO APODERADO DE PERERA?
De entre los muchos y por estas
fechas habituales cambios de apoderamiento, además del comentado y más curioso de
Morante, también ha sorprendido el de Miguel Ángel Perera.
Y no porque en este torero sea novedoso cambiar de mentor - ya lleva
coleccionados más de seis seguidos - sino por la singularidad del último
elegido, el matador de toros ya retirado Fernando Cepeda.
Buen profesor será, sin duda,
Fernando. Su extraordinario concepto del toreo, su formalidad y seriedad
personal y su más reciente licenciatura universitaria en derecho, lo
atestiguan. Queda por ver si, además, se revelará como buen administrador y
estratega frente a las empresas y al mundo de la información. De esto último ya
ha dado pruebas de su hábil diplomacia. Pero lo demás es otra cuestión. Porque,
vamos a ver, ¿qué le pasa a Perera para que cada año
cambie de apoderado?, ¿por qué no le gusta ninguno y les da inmediata puerta a
todos?. La culpa de su estancamiento no la van a tener
solo los que han llevado sus asuntos. Alguna culpa tendrá Miguel Ángel, digo
yo.
Mucho trabajo les queda a Perera y a Cepeda por delante. Para empezar, el joven torero
tendrá que ser más simpático y mostrarse más feliz delante de los toros. Se
torea como se es… y como se está. Y la verdad es que Perera
no ha roto todavía porque aún teniendo un valor descomunal y muy puras maneras,
la sequedad de su carácter lo empapa todo hasta parecer más un orgulloso
autómata sin alma que un muchacho que en verdad quiere llegar a los públicos
como se ha de llegarles, por el corazón y por los sentimientos más claros e
íntimos. Y es que no basta con que cuatro o cinco amigos te digan todas las
tardes que eres el mejor y que nadie torea como tu aunque sea el mismísimo
Ponce en su mejor tarde. Eso es equivocar muy gravemente al propio torero y
maleducarle. Así le iba al pobre. Que se creyó lo que le dijeron y a la hora de
la verdad...
De ahí también su impaciente inconformismo
con cuantos dirigieron su todavía breve carrera. Sus dos últimas dos grandes
actuaciones en Sevilla y en Madrid le parecen a Cepeda buena base y mejor
motivo para empezar la difícil tarea. De ahí en adelante… Acaba de demostrarlo
en Quito aunque quines más han sobresalido allá fueron el ya intratable Castella y Cesar Jiménez que indultó un toro en medio d un
diluvio y con el ruedo convertido en lago, no precisamente de los cisnes.
Ojala que Fernando Cepeda le haga
ver la realidad a Miguel Ángel Perera y, aparte
gustos, – el de Gines los tiene exquisitos – el joven extremeño logre de su
mano dar ese salto que tiene que dar: Pasar de poder ser a ser de verdad.