FERIA DE LAS COLOMBINAS EN HUELVA
"EL FANDI" ATACA A TODA VELA Y "EL JULI" SE RESISTE
Ambos salieron a hombros tras cortar una oreja de cada uno de sus toros aunque "El Fandi" pudo haber cortado cuatro de no haber fallado con la espada. Muy desigual, floja y descastada aunque en su mayoría noble corrida de Santiago Domecq en la que el tercero en discordia, Javier Conde, no participó en el duelo
Huelva. Plaza de la Merced. 3 de agosto de 2004. Cuarta y última de feria. Calor y tres cuartos de entrada. Seis toros de Santiago Domecq, desigualmente presentados con dos primeros feos y descarados de cuerna que dieron pésimo juego por el genio que desarrollaron y otros cuatro de mejores hechuras y más bonitos de cara que resultaron nobles en distintos grados aunque adolecieron de fuerza y acabaron rajados. Javier Conde (blanco y azabache): Dos pinchazos huyendo y descabello, pitos. Pinchazo y otro hondo yéndose y cuatro descabellos, aviso y silencio, "El Juli" (blanco y oro): Estoconazo trasero caído, oreja. Estocada caída fulminante, oreja. "El Fandi" (berenjena y oro): Pinchazo, estocada y dos descabellos, aviso y oreja. Pinchazo en los bajos y estocada, oreja y petición de otra. "El Juli" y "El Fandi" salieron a hombros.
Javier Conde vino para sustituir a Enrique Ponce pero no le gustaron sus toros - nada el que abrió plaza por su genio aunque lo intentó frente al posible y enrevesado cuarto con el que al final no se atrevió – ni tampoco su talante es el de los que entran en guerras que con él nunca fueron ni irán. Ausente, pues, el valenciano, la contienda quedó entablada entre "El Juli" y "El Fandi" quien, por primera vez en plaza ajena a las que él puede influir, se vio anunciado junto a las dos máximas figuras. Oportunidad de oro tras una par de años sufriendo lo que no está en los escritos dentro del cartel banderillero y otro ya fuera aunque sin apenas alternar con los grandes. Total, que la ocasión le vino pintiparada al de Granada para atacar y, como no podía ser de otra manera, lo hizo a toda vela y dispuesto a comerse a todo el mundo saliera lo que saliese por los chiqueros. Qué pena que los toros no resultaron bravos de verdad porque si llegan a serlo…
"El Juli", que como ya dije desde Santander, anda calentando motores tras varios meses por lo menos discutibles, sabía lo que se le venía encima y atacó el primero por ir en segundo lugar. Valiente anduvo Julián, y muy firme aguantando las tarascadas del pésimo segundo. Tanto que, pese a los muchos enganchones que sufrió en su porfiona faena de muleta, le bastaron sus ganas y un efectivo espadazo para cortar la primera oreja del festejo.
Así las cosas, saltó al ruedo un tercer toro bastante más bonito que sus dos hermanos anteriores, embistió con nobleza aunque huidizo siempre y "El Fandi" incendió la plaza de clamores desde que lo recibió con su ya habitual larga de rodillas hasta que llegó la hora de entrar a matar. Si bien y templado anduvo en las verónicas del recibo, en el galleo por chicuelinas y en el quite por ˇlopecinas! que bordó, mejor en banderillas – para qué insistir otra vez en la excelencia de su especialidad – y en una faena de muleta perfectamente acoplado y templado con el toro hasta que se rajó totalmente. Por ponerle un pero, que sobraron los últimos intentos de exprimir al ya exprimido animal, razón por la que creo pincho antes de agarrar una estocada que, por tendida, necesitó de dos golpes con el descabello. Pese a ello cortó una oreja aunque si mata bien le hubieran dado las dos.
Mejoradas las hechuras del ganado, el quinto que correspondió a Julián López también colaboró por noble pero, más rajado aún que los anteriores, hubo que lidiarlo con científico esmero en el que, por cierto, no colaboró el picador que dio en la arena con el malamente agredido animal. "El Juli" lo entendió a la perfección. Primero llevándolo a su aire, luego acariciándole por redondos y finalmente por naturales que ligó sin enmendarse a soberbios de pecho yéndose con el bicho hacia donde siempre quiso ir, a los tableros, lugar donde lo mató de espadazo contundente. Otra oreja al canto y la puerta grande asegurada a más de su honor.
La agresiva respuesta de "El Fandi" no se hizo esperar porque enseguida salió el sexto, también noble y huidizo, al que David Fandila lanceó siempre hacia los medios y templando por bajo con tan mala fortuna que el toro se pegó una voltereta y se cayó. La gente pidió su devolución en la creencia de que nada sería posible desde ese momento, pero "El Fandi" lo corrió convencido de lo contrario y acertó. Otro tercio memorable con los palos restableció la situación, volvió a desatarse el entusiasmo del público y, una vez hecho el silencio, "El Fandi" se fue hasta donde el toro había quedado y, sin más prolegómenos ni pruebas, empezó a torear por largos redondos que empalmó a dobles de pecho, trincheras y molinetes. El toro los aceptó con aparente motor. También la segunda tanda. Pero no la tercera y menos la cuarta por naturales. A pesar de ello, "El Fandi" se empleó más a fondo para que no se le fuera el triunfo y lo logró aunque por poco no. Un tropezón y un feo pinchazo precedieron a la estocada. Y de nuevo lo que iba para dos orejas quedó en una por decisión del palco que se negó a otorgar el segundo apéndice que la gente pidió. En cualquier caso, ahí quedó la gran tarde de "El Fandi" que llamó fuerte a las puertas de la gloria y en las barbas de la consagración. Señores empresarios, si de verdad queréis que las plazas vuelvan a llenarse hay que comprar corridas más fuertes y más bravas y fomentar la competición. Ahí quedó servida la de ayer.