FERIA DE LAS COLOMBINAS EN HUELVA
SORPRENDENTE FAENA DE PERERA
Fue la única premiada con oreja en una infame corrida de Miguel Angel Millares por mansa, desrazada y floja que, además, contó con dos toros peligrosos. Con uno de ellos, el tercero, Miguel Angel Perera llevó a cabo el único trasteo interesante de una jornada con muy poco público en los tendidos y en la que "Jesuli de Torrecera" perdió otra oreja con la espada y Manuel Escribano no tuvo ninguna suerte
Huelva. Plaza de la Merced. 2 de agosto de 2004. Tercera de feria. Tarde agradable y un quinto de entrada. Seis toros de Miguel Angel Millares, discreta aunque desigualmente presentados y de vario juego bajo el denominador común de la mansedumbre que exhibieron rajándose o cayéndose los que tuvieron nobleza, o sacando peligro como tercero y sexto. "Jesuli de Torrecera" (grosella y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Tres pinchazos y estocada, gran ovación. Manuel Escribano (palo de rosa y plata). Pinchazo, estocada corta y dos descabellos, palmas. Bajonazo, palmas. Miguel Angel Perera (blanco y oro): Estocada trasera, oreja. Metisaca, pinchazo y descabello, palmas.
Salvo la faena de Miguel Angel Perera al tercer toro y, si a caso, lo enfribrado y dispuesto que estuvo "Jesuli de Torrecera" con sus dos deslucidos enemigos, la tarde onnubense fue un compendio de lo que una corrida nunca debería ofrecer. Precios de primera y ganado de quinta. Ni eso, porque en vez de bravura o mansedumbre encastadas, lo que dieron de sí los toros de Millares fue lo contrario de lo que las reses de lidia deberían portar. Desesperante el muy rajado primero, Jesuli sólo pudo lucir con el capote que manejó con garra porque con la muleta lo único que pudo hacer es perseguir a su enemigo que huía de su sombra. Desconcertante por su nula fijeza resultó el segundo con el que se estrellaron los imprecisos aunque entusiastas intentos de Escribano con capote, banderillas y muleta y espadas. Era su segunda corrida de toros y el pobre se llevó tan ingrata sorpresa. El tercero pareció estar toreado por sus extrañas y peligrosas reacciones en los dos primeros tercios, pero un tranquilo y muy valiente Miguel Angel Perera se plantó frente al bicho con tanta decisión y seguridad que el toro cambió a mejor hasta el punto de sorprender a la parroquia que solo esperaba un trasteo a la defensiva y se encontró con una faena realmente importante que fue premiada con oreja de ley. El cuarto, aunque sin fuerza, acabó manejable y Torrecera le templó bien en varios pasajes aunque por pasarse de faena lo pinchó más de la cuenta por lo que perdió una posible oreja. El quinto se rajó tanto o más que el que abrió plaza pero como fue noble, Escribano anduvo más a gusto y certero que antes, incluso en banderillas. Pero su larga persecución intercalando pases sin sustancia no llegó a nadie. Y el sexto, el peor de los seis, desarrolló peligro de principio a fin. Perera no pudo repetir el milagro anterior y al intentarlo e insistir en ello sufrió tres volteretas de las que se salvó por puro milagro.