FERIA DE FALLAS EN VALENCIA

OREJAS SIN MÁS TON NI SON QUE LA CERTERA ESPADA

DOS MUY BARATAS POR PURO PAISANAJE CON INTRASCENDENTE SALIDA A HOMBROS PARA UN TAL "LUMBRERITA" Y UNA POR COLETA PARA SERGIO MARÍN Y AMBEL POSADA, ÚNICO DE LA TERNA QUE MOSTRÓ SENTIDO TORERO Y LOGRÓ SUERTES CON CLASE.

BIEN PRESENTADOS Y NOBLES NOVILLOS DE "GUADALMENA" AUNQUE SIN RAZA NI APENAS FUERZA EN EL PRIMER FESTEJO DEL SERIAL

Valencia. Plaza de la calle Xátiva. 12 de marzo de 2005. Primera de feria. Tarde fresca con casi media entrada muy bien repartida. Siete novillos de "Gadalmena" incluido el sobrero que reemplazó al cuarto tras ser devuelto el muy flojo primero y correrse turno. Bien aunque desigualmente presentados y algunos con cuajo de toros. Nobles en distintos grados de fuerza, muy escasa en líneas generales, y aún más escasa casa. Por más enteros y mejores destacaron primero, segundo y el sobrero que hizo de cuarto. "Lumbrerita" (blanco y plata): Casi entera arriba, oreja. Pinchazo saliendo rebotado y estocada barrenando, oreja. Sergio Marín (azul prusia y oro): Casi entera y descabello, oreja. Estocada contraria y descabello, ovación. Santiago Ambel Posada (perla con plata y oro): Casi entera, oreja. Estocada, ovación.

Cuatro orejas cuarto se cortaron en la novillada inaugural y la verdad es que ninguna verdaderamente merecida. La gente estaba en plan sabadete, camisa blanca y …con ganas de no marchar de vacío. Ya se sabe, "ayer cayeron cuatro y lo pasamos en grande". La presidencia se lió la manta a la cabeza y atendió a las peticiones como si en vez de ocupar el palco de la histórica plaza de Valencia se acomodara en la de Alcorcón, dicho sea con todos los respetos para sus habitantes e hijos del lugar. Tantos trofeos, pues, no significaron ni definieron la jornada.

La cada vez más frecuente manía o incomprensible obcecación de incluir en los carteles menores de las grandes ferias a espadas sin maneras ni futuro por el solo hecho de ser nativos de la ciudad o de la región donde se celebran suele deparar el despropósito. Los paisanos apoyan sin medida al pretendiente, el también paisano usía no se atreve a negar el favor y, una vez abierta la mano para el de casa, imposible cerrarla para los de afuera, generalmente bastante mejor toreros que el favorecido. Total, que un para mi desconocido "Lumbrerita" sumó dos trofeos y lo sacaron a hombros tras matar con certeza y decisión los dos mejores novillos de la corrida. Pues qué bien. O mejor dicho, pues qué mal. Y digo mal porque seguro que a este irrelevante y basto aunque entusiasta "Lumbrerita" no habrá quien se atreva a negar sitio en la próxima feria de julio, ni en las Fallas del 2006, ni…. Otro torero valenciano más que debería ser apartado en vez de conservado – lean a los críticos locales y verán - mientras sobre las taquillas de la hermosa plaza de la calle Xátiva se instalaba ayer un mural para conmemorar los quince años de la alternativa de Enrique Ponce al que algunos aficionados y periodistas valencianos jamás reconocieron como lo que gloriosamente es: el mejor torero que ha dado esta ciudad en toda su historia y quizá el más grande del mundo en todos los tiempos. żA qué viene, entonces, el habitual y ridículo empeño de seguir apoyando paisanos de tan impracticable porvenir?.

De tal modo, los árboles no dejaron ver el bosque y para muchos quedó oculto lo que hicieron Sergio Marín y, sobre todo, Santiago Ambel Posada. El madrileño, con muy buen concepto del toreo aunque forzosamente inconsistente, desigual y destemplado al intentar practicarlo por todavía muy mermado de facultades tras las terribles lesiones óseas y de ligamentos que sufrió el año pasado en Madrid. Y el extremeño, inasequible al desaliento por verse en medio y al final de un festejo en el que no pudo triunfar como quería aunque sí dejar constancia de sus progresos profesionales.

Lo que hizo Santiago Ambel Posada fue lo único interesante de la tarde pese a que sus picadores se excedieron en el castigo de sus dos febles enemigos, a la postre el lote menos lucido del envío. Ya en el quite que enjaretó en el toro que abrió plaza dejó prueba de la clase que atesora con el percal. Luego y también con la mano derecha, ante el muy parado tercero. Y más aún frente al más cuajado y mucho peor sexto con el que se mostró valiente, inteligente e ilusionado pese a su mala condición hasta sacarle una faena en la que nadie salvo Santiago creyó iba a ser capaz de llevar para delante. Muy por encima de sus dos novillos y en cañón con la espada cubrió Ambel Posada su primer gran compromiso de este año.