SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN

José Antonio del Moral

"EL JULI" SALVÓ UNA MEDIOCRE CORRIDA DE "JANDILLA" EN LA QUE

GALLO TAMBIÉN CORTÓ OREJA

MAGISTRAL Y MUY POR ENCIMA DE LOS TRES TOROS QUE MATÓ, JULIÁN LÓPEZ MEJORÓ LAS CONDICIONES DEL CUARTO Y DEL QUINTO Y CORTÓ UNA IMPORTANTE OREJA. ANTONIO BARRERA, QUE SUSTITUYÓ AL LESIONADO CESAR RINCÓN, VOLVIÓ A RESULTAR SERIAMENTE LESIONADO POR SU SEGUNDO TORO TRAS MOSTRAR QUE SE ENCUENTRA EN BUEN MOMENTO. Y EDUARDO GALLO CORTÓ OTRO APÉNDICE DEL SEXTO TORO, EL MÁS FÁCIL DEN ENVÍO, PESE AL BAJONAZO CON QUE LO MATÓ

San Sebastián. Plaza de Illumbe. 20 de agosto de 2005. Octava de feria. Tarde lluviosa fuera y bochornosa en recinto cubierto con dos tercios de entrada. Siete toros de "Jandilla", incluido el sobrero que reemplazó al primero, devuelto por descordinado de movimientos. Bien aunque desigualmente presentados y mansos en distintos grados de fuerza y manejabilidad, escasas en la mayoría de los casos. Por más nobles destacaron el segundo, aunque duró poco, y cuarto y quinto de muy menos a más ayudados por su matador. Los demás, muy incómodos. "El Juli" (amapola y oro): Estocada desprendida, ovación. Buena estocada, oreja. Media estocada y dos descabellos, gran ovación. Antonio Barrera (rojo y oro): Bajonazo trasero, ovación. Resultó alcanzado al recibir de capa al quinto. Llevado a la enfermería, fue atendido de rotura de clavícula. Eduardo Gallo (prusia y oro): Bajonazo trasero, gran ovación. Casi entera baja, oreja generosa.

Por fin se divirtieron los donostiarras en su plaza de toros gracias al magisterio que derrochó "El Juli" frente a una corrida de "Jandilla" que hasta que saltó el sexto toro no dio facilidades a ninguno de los tres espadas. La tarde empezó muy mal con un toro devuelto por descoordinado de movimientos y con otro de muy mal juego con el que Julián López ya anuncio que venía en plan de doctor en tauromaquia. Nada de filigranas artísticas, sino pura ciencia, técnica que dicen ahora, buena colocación, toques exactos y temple a raudales. Solo así fue posible que el animal medio pasara hasta doblar gracias a un espadazo eficaz.

Algo mejor el primer toro de Antonio Barrrera, que vino a sustituir a Cesar Rincón por haber sido uno de los pocos triunfadores de este ciclo, el sevillano aprovechó muy bien sus primeras arrancadas pero enseguida se vino abajo el toro. Fue nada más intentar el natural que el bicho no aceptó ni tampoco por el lado derecho que había sido por donde Barrera acababa de estirarse y ligar un par de tandas acompasadas y vistosas. El valor de Barrera, sin embargo, quedó en el aire cuando, echándose fuera al entrar a matar, dejó un vergonzoso bajonazo. No obstante, el público ovacionó con fuerza al sevillano. Malo sin paliativos el tercer "jandilla", peor su matador Eduardo Gallo, incapaz de templar una sola de sus ariscas arrancadas durante un largo trasteo que pareció no iba a acabar nunca. El morlaco se hizo el amo de la situación y Barrera también se tiró a los bajos para terminar con su enemigo.

Así iba la cosa cuando salió el cuarto y manseó como sus anteriores hermanos. La Ilusión y la solvencia de "El Juli" volvieron a poner de manifiesto que venía a por todas y así aconteció con otra faena no solo meritoria sino incluso lucida, en la que logró que el toro le obedeciera sumiso por los dos pitones dejando claro que quien manda en el toro es el que manda en el toreo. La estocada a tono con lo anterior, puso la oreja del animal en las manos de "El Juli", naturalmente orgulloso de haber logrado tan importante despojo. Otra podría haber cortado del quinto, un animal que nada más salir alcanzó de lleno por el vientre a Antonio Barrera y lo zarandeó trágicamente haciéndole saltar la barrera sin saber que llevaba echa polvo una clavícula. ¡Qué desgraciado este Barrera que parece gafado de por vida porque nada más salir de cada percance acontece en siguiente¡. Lo siento de veras. Pero allí estaba "El Juli" como digo, de nuevo dispuesto a que lo que parecía imposible fuera luminoso. Otra faena de enorme decisión y tanta precisión como hizo falta para que el renqueante animal tomara la muleta por redondos en principio inaceptados. Lástima que otra estocada superior necesitara de dos golpes con el descabello. Claro que, con dos orejas cortadas en distintos toros, "El Juli" no podría haber salido a hombros porque en el País Vasco rige un reglamento taurino que solo lo permite cuando se cortan un mínimo de tres, dos de ellas de un mismo animal. Casi mejor no poder salir a hombros en Illumbe donde se hace directo al aparcamiento de la plaza y no a la calle como en las demás plazas.

Y finalmente otra vez con más suerte que nadie en esta feria el único que en sus dos corridas ha tenido suerte con los lotes, Eduardo Gallo, que se encontró con el mejor y yo diría que único "jandilla" digno de la fama de la excelente ganadería de Borja Domecq. ¿Qué cómo estuvo Gallo frente a este magnífico animal?. Pues bien con el capote en el recibo y no tan bien en una faena que, siendo aceptable y desde luego mejor que las que llevaba hechas en esta misma feria, no la logró a la altura de la calidad de su oponente. Pero ya estaba la tarde lanzada por el éxito de "El Juli" y ni siquiera importó que Gallo dejara un espadazo caído para que lograra cortar una oreja mínimamente justificadora de su doble presencia en la Semana Grande de San Sebastián.