FERIA DE DAX
José Antonio del Moral
NOTORIO BAJÓN DE "EL VENTORRILLO"
MUY MALAS CORRIDAS DE LA NO, HACE MUCHO TIEMPO, APETECIBLE GANADERÍA. MIENTRAS EN DONOSTI BARRERA Y "EL FANDI" TOCARON PELO, EN LA PLAZA FRANCESA DE DAX ENRIQUE PONCE Y SALVADOR VEGA SE MOSTRARON POR ENCIMA DE SUS RESPECTIVOS TOROS PERDIENDO AMBOS UNA OREJA DE SUS MEJORES PRIMEROS ENEMIGOS POR SU MAL USO CON LA ESPADA. Y MUY PERDIDO MIGUEL ÁNGEL PERERA CON UN LOTE INFUMABLE
Plaza de toros de Dax (Francia). 16 de agosto de 2005. Última de feria. Tarde calurosa con lleno total. Seis toros de "El Ventorrillo", desigualmente presentados y de muy mal juego salvo el segundo que fue el único noble. También se movió con brío el más terciado primero aunque alocadamente. Los demás, prácticamente imposibles por mansos, desrazados y con genio. Enrique Ponce (celeste y oro): Metisaca, tres pinchazos y estocada caída, ovación. Casi entera trasera tendida y dos descabellos, silencio tras algunos pitos. Salvador Vega (marfil y azabache): Dos pinchazos y media, gran ovación. Casi entera caída y seis descabellos, silencio. Miguel Ángel Perera (marino y oro): Pinchazo, estocada ladeada y dos descabellos, aviso y silencio. Estocada caída, pitada general.
Las malas, las muy malas corridas de "El Ventorrillo" lidiadas el martes ferial de San Sebastián y de Dax supusieron un fracaso masivo de la no hace mucho apetecible divisa, últimamente vendida a precio de oro y diamantes por Antonio Medina a Fidel San Román. Mientras transcurría el festejo en la plaza francesa, muchos llamamos a San Sebastián para preguntar como iba allí la cosa y de inmediato se extendió la noticia del común fiasco por lo que muchos coincidieron en afirmar que tan catastrófica situación explicaba la repentina y sorpresiva venta de la ganadería. En Dax, para colmo, del lote inicialmente reseñado solamente pudieron lidiarse dos toros porque otros cuatro se lastimaron en el campo o en los corrales de la plaza. Complicada situación dadas las enormes dificultades que este año inciden en las plazas francesas por el llamado mal de la lengua azul que fue remediada con reses del mismo hierro y con la aceptación de uno de los lastimados. Por cierto, injustamente protestado por parte del público aún a sabiendas que se había escobillado debido a los golpes que sufrió al estrellarse contra una puerta. Total, un petardo del que casi todos los implicados resultaron francamente perjudicados, empezando por las empresas y terminado con los matadores.
La corrida de Dax que nos ocupa en esta crónica podría haber terminado con mejor humor si los dos primeros toros se hubieran lidiado al final del festejo. Fue con los únicos que el público se divirtió viendo a Ponce cómo metía perfectamente en su prodigiosa muleta a un animal en principio muy complicado por su comportamiento alocado al que convirtió en sumiso e incansable repetidor gracias a llevarlo siempre tapado con el engaño muy por delante en cada cite que en varios tramos por redondos, muchos pases parecieron uno solo. Pero Ponce, como tantas veces desde hace ya demasiado tiempo, entró a matar de mala manera y pinchó repetidamente perdiendo la oreja que, sin duda, tenía ganada. Casi lo mismo le ocurrió con el segundo toro a Salvador Vega aunque al malagueño le cortó menos cuajarlo por ser este animal el único verdaderamente bueno la corrida. Magnífico anduvo Vega en su faena que fue creciendo en ajuste e inspiración hasta poner los tendidos boca abajo. Pero, como digo, también pinchó perdiendo quizá un par de cartílagos.
A partir de ese momento, la tarde se hundió casi por completo. En el casi solo cabe la meritísima aunque apenas percibida labor de orfebrería poncista con el imposible cuarto al que tampoco mató como hubiera deseado y lo muy valiente que anduvo Vega con el asimismo enrevesado quinto al que también tardó en rematar con el descabello. Miguel Ángel Perera, por su parte, aburrió al personal tras empeñarse demasiado y, por cierto, muy perdido en pasar de muleta a los dos pésimos ejemplares que compusieron su lote, dejando muy mala impresión a los que le veían por primera vez.