FERIA DE SAN PEDRO EN BURGOS

José Antonio del Moral

DE MENOS A MÁS

TRES TOROS FRANCAMENTE ANOVILLADOS DE JOSÉ LUIS MARCA Y OTROS TANTOS MÁS CUAJADITOS SIN PASARSE BASTANTE MEJORES QUE LOS DE LA PRIMERA PARTE DE UN FESTEJO A LA POSTRE TRIUNFAL PARA CESAR RINCÓN, "EL JULI" Y SALVADOR VEGA QUE CORTARON UNA OREJA POR COLETA AUNQUE SIN LA PLAZA TAN LLENA COMO EL DÍA ANTERIOR

Burgos. Plaza del Plantío. 1 de julio de 2005. Séptima de feria. Seis toros de José Luis Marca, pequeños, "bonitos" y de juego muy desigual con dos primeros díscolos y protestones, un tercero noble aunque pronto muy rajado y tres restantes bastante más propicios en distintos grados de fuerza y de bravura, destacando el quinto por más completo del envío. Cesar Rincón (tabaco y oro): Pinchazo hondo y estocada caída, silencio. Pinchazo y estocada, aviso y oreja. "El Juli" (añil y oro): Cuatro pinchazos y estoconazo trasero tendido, oreja y petición de otra. Salvador Vega (palo de rosa y oro): Tres pinchazos y dos descabellos, aviso y silencio. Más de media estocada, oreja.

Por un momento pensamos que otra vez se nos venía abajo la feria a cuenta de los dos primeros "toros" de Marca – adrede las comillas por anovillados – que, para más inri, se comportaron como los niños más malos de la clase. Tan traviesos fueron que ni el encorajinado Cesar Rincón y menos por conformista "El Juli" lograron sacarles partido. Mejoró algo la situación con el tercero hasta que se rajó y, al compás de ello, Salvador Vega quien, por pinchar, perdió esa posible y primera oreja que le hubiera venido de perlas.

Comentar de pasada que, hasta llegado el momento de la merienda, únicamente gustó y se gustó Salvador Vega, últimamente sacudido de la modorra que le entró tras su fiasco isidril. Bien es cierto que el tercer toro empezó por embestir bien, pero no lo es menos que Salvador se estiró enseguida por bonitas verónicas, que quitó por preciosas y ajustadas chicuelinas y que hasta que el bicho se rajó su faena tuvo enjundia, cadencia y sentimiento. Nada que ver con lo que sufrieron Rincón y "El Juli" con los toritos anteriores. El colombiano quiso pero no pudo e incluso pasó lo suyo cuando el animal le hizo hilo hasta desarmarlo cundo intentaba torearlo al natural. El madrileño mosqueó al personal por pasar de cualquier esfuerzo con su minúsculo aunque enrevesado enemigo. ¿Qué le pasa a "El Juli" decían a nuestro alrededor?. Nada, contesté yo, que ahora espera a que le sonría la suerte.

Afortunadamente les sonrió a los tres. Cambio de decoración con el cuarto, algo más seriecito que sus hermanos a la vez que más formal, se animó la función. Muy meritorio este Rincón de 2005 que casi siempre sale a por todas sin que le importen los toros problemáticos ni los contratiempos como acababa de demostrar, y definitivamente feliz cuando vio cómo le obedecía su segundo toro. Aquí llegó el gran Rincón al que todo el mundo quiere ver en el mismo plan que en San Isidro. Y lo vimos, ¡vaya que si lo vimos¡, sobre todo con la mano derecha que utilizó entregado y sabroso. Tan bien estuvo Cesar, que a pesar del pinchazo previo a la estocada, cortó la primera oreja de la tarde.

Repentinamente animoso e irreprochable "El Juli" con el estupendo quinto – el mejor toro de la corrida - aunque en su nueva versión no acaban de entenderle los públicos ni los presidentes. Sobre todo éstos, cerrados en banda a la hora de conceder segundos trofeos. El esfuerzo que hizo "El Juli" con este toro empezó con dos largas de rodillas y terminó con una estocada contundente. Pero lo mejor fue su quite por gaoneras y la templada firmeza con que ligó varias tandas con la derecha, lo que no pudo lograr al natural quizá porque el viento molestó en el momento de intentarlos. También quizá por ello no le dieron la segunda oreja aunque en mi opinión la negativa se debió al recuerdo inevitable de la gran faena de El Cid del día anterior. Y es que "El Cid" está haciendo estragos en la cúpula. Eso aparte del llenazo que logró en compañía de "El Fandi" – otro que ya pasó la línea – y "El Cordobés" muy querido en Burgos. Ya puede ir "El Juli" – como Ponce - pensando en atarse más fuerte lo machos en Pamplona y en Bilbao.

Final y sencillamente enfibrado, rítmico, sentimental el más creativo y tierno artista, Salvador Vega, con el sexto. Un toro muy noble que se abrió demasiado al embestir y que también terminó rajado aunque no tan pronto como el segundo. Vega no se hundió tanto al torearlo con la muleta como hizo con su toro anterior y esta estrategia de la media altura fue la idónea para que el animal durara más. Tan mansito como dócil, este toro fue bien entendido por el malagueño aunque nunca logró que reventaran los tendidos. De ahí el mayor aprecio de los que no necesitamos de galerías para llegar a convencernos. Más certero con la espada que antes, para Salvador Vega fue la tercera oreja del festejo.