FERIA DE SAN PEDRO EN BURGOS

José Antonio del Moral

HAY QUE MATAR

ENRIQUE PONCE, COMO CASI SIEMPRE, Y "EL FANDI" PIERDEN SENDAS PUERTAS GRANDES POR PINCHAR MERITÍSIMAS ACTUACIONES FRENTE A OTRA CORRIDA INFUMABLE DE "PUERTO DE SAN LORENZO" REMENDADA CON UN PÉSIMO SOBRERO QUE LE TOCÓ AL VALENCIANO Y CON OTRO DE LA GANADERÍA ANUNCIADA QUE LE CORRESPONDIÓ AL GRANADINO MIENTRAS "JESULÍN DE UBRIQUE" CORTÓ LA ÚNICA OREJA DEL FESTEJO POR UN ESPADAZO EFECTIVO TRAS UN ABURRIDO TRASTEO QUE SOLO CONVENCIÓ A SUS FANS

Burgos. Plaza del Plantío. 28 de junio de 2005. Cuarta de feria. Tarde calurosa con casi lleno. Cinco toros de "Puerto de San Lorenzo" bien aunque desigualmente presentados salvo el anovillado que hizo de segundo sobrero tras devolverse el sexto que se rompió una mano. Descastados y muy a menos por rajados en distintos grados de fuerza. Un sobrero de Angel Luis Peña que reemplazó al cuarto, devuelto por su mayor debilidad, serio y manso con muchas dificultades. Enrique Ponce (marfil y oro): Dos pinchazos, media tendida y trece descabellos, dos avisos y silencio tras algunos pitos. Pinchazo y más de media tendida, aviso y ovación. "Jesulín de Ubrique" (blanco y oro): Estocada, oreja. Dos pinchazos y estocada, silencio. "El Fandi" (celeste y oro): Estocada caída y cuatro descabellos, ovación. Estocada corta muy baja al hilo de las tablas, ovación.

Por algo se les llama matadores de toros y no solo toreros como a los banderilleros o ni siquiera toreadores, como solían identificarles los franceses en los tiempos de Merimé antes de que el inmortal Bizet compusiera su luego famosísima ópera Carmen. Matadores que ayer no fueron Enrique Ponce ni "El Fandi" por lo que perdieron la oreja de los cuatro toros que les correspondieron y, por tanto, salir a hombros que es lo que el sano pueblo burgalés quería que ocurriese mientras que, mira por donde, el único que tocó pelo fue el que peor estuvo, "Jesulín de Ubrique", precisamente gracias a la única aunque algo caída estocada con que liquidó a su primer toro. Por cierto, uno de los escasamente potables de otro envío infumable. No obstante el deficiente juego de las reses y pese a tanto pinchar, destacaron la maestría de Ponce – ciencia infusa tantas veces demostrada frente a cualquier clase de comportamientos – y los siempre increíblemente fabulosos tercios de banderillas de "El Fandi". Pero hay que matar y ninguno de los dos lo consiguió como Dios manda.

Ponce, para mayor desgracia, se eternizó con el descabello en el toro que abrió plaza y si no se lo echaron al corral fue por pura magnanimidad de la presidencia tras haber reconstruido sus ruinosas embestidas. Luego se enfadó mucho Enrique y con toda razón cuando vio y comprobó como era el sobrero que le soltaron en cuarto lugar. Ni un lance pudo darle y al volver a la barrera mientras sus peones lo banderilleaban como pudieron, le echó una bronca a su suegro que éste trasladó enseguida a Juan Ruiz Palomares, ambos culpables del increíble desaguisado. Claro que, saldado el incidente, Ponce se enfrentó al toro dispuesto a sacarle partido como fuera y lo consiguió ante el asombro de los profesionales y de los pocos entendidos que había en los tendidos porque la mayoría aplaudía creyendo que el manso era bueno. Otras dos faenas "inventadas" del gran maestro de Chiva que, como tantas y tantas, ensució con sus pinchazos. Una pena porque otro año más lleva perdidas Enrique por ahora al menos 30 orejas con la dichosa espada.

Y "El Fandi" lo mismo aunque insólitamente porque el granadino suele matar al primer envite y bien. Ayer, tras cuajar otras dos actuaciones dignas de su fama pese al mal juego de sus dos toros en la muleta. Se le vinieron abajo en parte por su condición, en parte por la intensísima lidia que recibieron y el cansancio que sin duda les produjeron los dos tremendos tercios de banderillas – cuatro pares a cada uno – en los que unos resultaron excelentes y otros imprecisos al clavar pero todos espectaculares e imponentes. Cuando como de costumbre paró "El Fandi" a sus toros tras correr delante de ellos sin ser arrollado por la velocidad de ambos animales, los tendidos se volvieron locos aplaudiéndole en pie. La gente se le entrega así aún sin saber que es el único torero de la historia capaz de dominar a los toros en el segundo tercio. Perdió otra vez "El Fandi" la ocasión de llevar a la práctica lo que un día le dije que hiciera cuando vea que los toros no le van a servir en la muleta: poner seis u ocho pares de banderillas, parar al toro y entrarlo a matar sin darle un solo pase. Pero como "El Fandi" quiere seguir mejorando – ayer le vimos muy templadas verónicas en el recibo del sexto y buenos naturales en el sexto – se empeña en imposibles faenas una vez agotados los toros por cuanto les hace e impone en los dos primeros tercios.

Me aburrió "Jesulín". Y me aburrió porque últimamente actúa mecánicamente, como para cubrir el expediente. Puede que su presencia en los carteles feriales atraiga todavía a muchas fans que no paran de gritarle, pero a los aficionados ya no nos interesa nada salvo cuando le suena la flauta con un buen toro y vuelve a ser el gran y muy templado diestro que fue.