CORRIDAS GENERALES DE BILBAO

José Antonio del Moral

"TORRESTRELLAS" DE SUPERLUJO, ÉXITO POPULAR DE PADILLA Y MUYSOLVENTE "EL FANDI"

AUNQUE LA CORRIDA DE DON ÁLVARO DOMECQ NO PUDO LIDIARSE COMPLETA, HUBO SUERTE Y ÉXITOS TOREROS: EL JEREZANO CORTÓ OREJA A CADA TORO DE SU LOTE Y OTRA EL GRANADINO AL ÚNICO QUE MATÓ DEL CAMPO ANDALUZ MIENTRAS MANZANARES HIJO SE LLEVÓ EL MENOS PROPICIO CON EL QUE SÓLO SE ACOPLÓ POR NATURALES AL FINAL DE LA FAENA. SIN EMBARGO, SE LA JUGÓ CON EL SERIO Y PELIGROSO SUSTITUTO DE JAVIER PÉREZ TABERNERO Y "EL FANDI" SE MOSTRÓ POR ENCIMA DE UN MUY DIFÍCIL E IMPONENTE SOBRERO DE CHARRO AL QUE BANDERILLEÓ COLOSALMEMTE POR LO CLÁSICO

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. 23 de agosto de 2005. Cuarta de Feria. Tarde nublada tras mañana de lluvia con más de tres cuartos de entrada. Cuatro toros de "Torrestrella" de muy buenas hechuras y excelente condición, destacando por más completos primero y cuarto. Noble aunque algo soso el segundo y muy flojo aunque asimismo noble por el lado izquierdo el sexto. Por devolución del segundo por muy débil y al correrse turno, en quinto lugar se lidió un sobrero descomunal y muy deslucido de Loreto Charro. Y por devolución del sustituto de Loreto Charro en tercer lugar, se corrió un segundo sobrero de Javier Pérez Tabernero, muy feo de hechuras y no menos peligroso. Juan José Padilla (lirio y oro): Estocada caída, oreja. Gran estocada, oreja y fuerte petición de otra. "El Fandi" (salmón y oro): Estoconazo desprendido, oreja. Media estocada y cuatro descabellos, ovación con saludos desde el caallejón. Jose Mari Manzanares (grana y azabache): Estocada,palmas. Buena estocada, palmas. Magnífico en la brega Juan Montiel.

Mañana de lluvia y tarde de paseo triunfal para uno de los dos sustitutos de Ponce que anunció la empresa, con el ahorro para los organizadores y de la mayoría de cuantos casi llenamos la plaza de otro sustituto, el rejoneador Andy Cartagena que se negó a actuar por el mal estado del muy mojado piso. Mejor así. Porque si sus caballos hubieran pisoteado la obscura y empapada arena, los toreros de a pie lo habrían sufrido y quizá también los toros de "Torrestrella".

Fue una pena que no se pudiera lidiar completa la muy bien presentada corrida de Don Álvaro Domecq. Una corrida de verdadero lujo pese a que solo pudimos ver cuatro toros. Cuando Ponce se haya enterado de cómo fue el lote que le hubiera correspondido de haber tenido la suerte que le sonrió a Juan José Padilla, se habrá tirado de los pelos. Nosotros no paramos de acordarnos del valenciano imaginando las faenas que podría haber llevado a cabo. Pero el toreo es así y siempre lo seguirá siendo. Además y salvando las distancias entre uno y otro toreros, Padilla anduvo tan a tope de ganas, de espectacularidad, de entusiasmo y de no pocos aciertos con capote, banderillas, muleta y espada que logró que la plaza se rindiera la sus pies. A poco estuvo de cortar tres orejas y de salir a hombros. Y es que a Padilla le quieren mucho en Bilbao y en su plaza, escenario de varias jornadas verdaderamente heroicas en las que el simpatiquísimo diestro jerezano echó el resto sin ahorrar nada. Y ayer, también feliz y satisfecho porque aunque sus dos toros merecieron caer en manos más sutiles y artísticas, nadie podrá negarle mérito a cuanto hizo.

Lo mismo que a "El Fandi", autor de lo más sobresaliente del festejo tanto con el único toro de "Torrestrella" que mató como con el impresionante sobrero de Charro. Un toro tan alto o más que los caballos de picar que, además, resultó enormemente deslucido. Solo por salir a banderillearlo y hacerlo en tres pares por lo clásico con tanta entrega y pureza como perfección y seriedad, merece el granadino el respeto y la admiración de toda la profesión y, naturalmente, del público que gozó con tan excepcional intervención banderillera. Que no ose nadie poner más ejemplos comparativos para desmerecer a "El Fandi", ya consagrado como el más grande rehiletero de todos los tiempos. También lo hizo alternado con Padilla en los primeros toros de ambos, y lo hizo como acostumbra: poniendo la plaza boca abajo y a los toros sometidos a su disposición. Así con el segundo de la tarde al que templó y condujo muy despacio y a compás sobre la mano derecha que fue el mejor lado de este noble aunque algo soso animal del que cortó una importante oreja.

Aunque tuvo peor suerte que sus compañeros, vi muy serio y muy dispuesto al joven Manzanares con dos toros de muy distinta condición. Inequívocamente valiente con el marrajo y peligroso de Javier Pérez Tabernero y dignísimo aunque tardara en descubrir su mejor pitón izquierdo con el sexto de "Torrestrella". Lástima, porque esos naturales al final de la faena nos supieron a gloria. Aún está a tiempo Jose Mari de volver a subirse al tren que, si no rectifica enseguida, se le está escapando.