CORRIDAS GENERALES DE BILBAO
José Antonio del Moral
DOS TOROS CON MALA SUERTE
EXCELENTES AMBOS, SEGUNDO Y QUINTO DE UNA POR LO DEMÁS MUY DESLUCIDA CORRIDA DEL MARQUÉS DE DOMECQ, LE CORRESPONDIERON A LUIS BOLIVAR QUE SE LOS DEJÓ ESCAPAR PESE A LA GENEROSA OREJA QUE CORTÓ A SU PRIMERO GRACIAS A LA BUENA ESTOCADA CON QUE LO MATÓ. TAN BUENA COMO LA QUE DIO UCEDA LEAL AL PÉSIMO EJEMPLAR QUE ABRIÓ PLAZA CON EL QUE NO DIO PIE CON BOLA, LO MISMO QUE ANTE EL MÁS FÁCIL CUARTO AL QUE MATÓ MAL. SALVADOR CORTÉS, SUSTITUTO DE SERAFÍN MARÍN, SOLO PUDO MOSTRAR VALOR Y SENTIDO DEL TEMPLE CON DOS IMPOSIBLES
Bilbao. Plaza de Vista Alegre. 21 de agosto de 2005. Segunda de feria. Tarde medio nublada y fresca con media entrada. Seis toros de Marqués de Comecq, bien presentados y muy deslucidos por mansos y flojos salvo segundo y quinto que resultaron excelentes. Uceda Leal (gris perla y plata con cabos negros): Buena estocada, silencio. Dos pinchazos y estocada caída, silencio. Luis Bolívar (rosa y oro): Buena estocada, aviso y oreja. Pinchazo y estocada, aviso y silencio. Salvador Cortés (grana y oro): Pinchazo y estocada caída, silencio. Estocada caída, silencio. Se lució en palos Curro Robles. Finalizado el paseíllo se guardó un minuto de silencio por la muerte de Manolo Vázquez y al final de la corrida la banda estrenó un pasodoble dedicado al crítico de La Rioja, Pedro Mari Azofra.
Mala tarde para empezar y encima con pésima noticia que recibimos durante la lidia del cuarto toro: a Enrique Ponce le acababan de pegar una cornada en El Puerto de Santa María lo que le impedirá cumplir las dos corridas que tenía en Bilbao para los próximos martes y miércoles. Deja, pues, Ponce solo a "El Juli", lo que nos desalienta porque, tal y como estamos viendo, no sobrar toreros con verdadero interés. Rincón está al paíro tal y como pronosticamos hace días y "El Cid" no es ni la sombra de Sevilla y Madrid aunque la inercia triunfal que le proporcionaron aquellos éxitos, le sirven para seguir cortando orejas. Esta por ahora última cornada de Ponce es la cuarta de la era de su suegro como apoderado y digo yo que ya es hora que don Victoriano ponga tierra de por medio y se vaya a casa de una vez. No es cuestión de entrar en más disputas. Pero ya sabemos la fama que tiene este señor. Fama que, por desgracia, quedo de nuevo confirmada.
También hubo una noticia positiva coincidente con el festejo que comentamos: Juan José Padilla indultó un toro de Victorino en la última corrida de San Sebastián. Menos mal que no le tocó a Luis Bolívar a quien sí vimos en Bilbao con los dos únicos toros buenos de la corrida del Marqués de Domecq y a los dos se los dejó escapar pese a que al que hizo de segundo le cortó una oreja de pobrecito gracias a la estocada con que lo mató y también por decisión del casi siempre terriblemente exigente e inclemente Matías, el tristemente famoso presidente de la plaza de Vista Alegre a quien no hay modo ni manera de quitarlo de en medio como ocurre en Burgos con su amigo Muriel. Matías, que lleva años y años robándole orejas a muchas figuras del toreo empezando por Ponce, le regaló ayer una a Bolívar sin suficientes pañuelos según el criterio que él mismo presume de utilizar. Tomamos nota. Como en esta feria le niegue alguna a otro torero mejor que Bolívar con petición parecida, se lo recordaremos. Claro que, también hay explicación para entender la magnanimidad de Matías con Bolívar. Peor torero aún que el colombiano cuando intentó serlo en su juventud, es lógico que Matías no envidie a Bolívar. żO no?.
No se puede torear menos sincronizado ni más destemplado y veloz a dos toros tan buenos. Como sería de noble el segundo que aguantó tan mal trato y llegó incólume a la suerte suprema, a la postre única salvadora del maltratador. Pero el quinto, con más casta y alegre embestir, no toleró los desconexos y contorsionistas tironazos de Bolívar y decidió negarse a seguir colaborando a poco de iniciado el trasteo.
Abrió la tarde Uceda Leal vestidísimo para la que creo será su última tarde en Bilbao y tanto con el mal primero como con el más fácil cuarto ofreció su acostumbrado recital de incompetencia. Salvo su buena y como siempre celebrada estocada al primero, ni una línea más merece Uceda por mi parte. Finalmente, fue una pena que el lote de Bolívar no fuera a parar a las manos de Salvador Cortés que vino para sustituir al todavía convaleciente Serafín Marín. A Cortés y a pesar de la mucha firmeza con que anduvo frente a dos toros inservibles – el tercero con genio y el sexto sin ninguna fuerza - no le valió de nada que apenas dejara que ambos marrajos le tropezaran los engaños. En situaciones tan deslucidas, muy pocos espectadores se fijan en estos importantes detalles.