José Antonio del Moral
CORRIDA DE
CATEDRALICIA FAENA DE
MANZANARES EN UNA GRAN TARDE DE CASTELLA
El francés cortó tres orejas
y salió a hombros tras cuajar una perfecta labor con el toro más completo de la
buena corrida de Valdefresno y otra por encima del
más deslucido. El alicantino asombró con su toreo de alta escuela, sobre todo
en su faena al sexto - inconmensurable recital con la mano derecha - perdiendo
una oreja del tercer toro por lo que tardó en morir y la segunda del sexto por
matar de media tendida. Javier Conde, que sustituyó al anunciado Morante,
protagonizó una lamentable actuación en la que desperdició el toro más bravo
del magníficamente presentado encierro.
Plaza de toros de Bayona (Francia). 15 de
agosto de 2007. Tradicional corrida de
Que ¿porqué dejamos San Sebastián y nos fuimos a
Bayona a pesar de que en IIlumbe actuaba El Juli? Pues para ver otra vez a Manzanares que, ahora mismo,
es el torero que más merece la pena seguir con enorme diferencia sobre los
demás. Lo digo no como amigo, que lo es. Lo digo como aficionado porque lo soy
por encima de todo. Esperen cuantos todavía no le han visto este año y ya verán
lo que les hace a los toros este nuevo Manzanares que, donde pisa, se mete en
la cabeza y en los corazones de los espectadores. Y además sin que importe
mucho el juego que den los toros porque se adueña de casi todos. Basta que se
muevan. Pero si se mueven bien y con nobleza como el sexto de ayer a pesar de
resultar algo blando y de embestir a media altura, entonces llega el acabose.
Otro mundo, oigan. Otra dimensión. El toreo
pluscuamperfecto, mecido, acompasado, soñado… Compuesto, señorial, sinfónico, monumental,
catedralicio… En cada pase se pueden gritar tres olés
y en algunos hasta cuatro. Los que todavía no habían visto tan bien a
Manzanares, quedaron boquiabiertos. Y los que venimos haciéndolo, orgullosos y
relamiéndonos de placer. Y eso que esta faena no fue la más completa como
aquella del día del Corpus en Toledo. Fue, toda ella, con la mano derecha – el
mejor lado del toro – e hizo bien José Mari porque si hubiera intentado dar
algún natural, la creciente perfección de la obra quizá hubiera quedado paliada
y la faena oscurecida. La izquierda solo la utilizó cuando remató alguna tanda
de redondos cambiándose la muleta de mano para dar el pase de pecho. Lo demás,
fueron redondos eternos maravillosamente cosidos unos a otros, trincheras
perfumadas, y pectorales diestros tan anchos y profundos como el río Adour desemboca en Bayona. Y el final, un entrelazado de
unidades de lo anterior recetados al paso. Preciso y precioso. De exquisito
gusto. Ni un pase de más, ni uno de menos. La estocada no fue perfecta – dejó
media espada aunque suficiente en su eficacia – y por eso perdió la segunda
oreja. Pero dio igual. Hubo que ver los abrazos que muchos nos dimos en el
callejón y las caras de los toreros que allí estaban.
Había dejado de llover y la gente reacomodado en
sus asientos libres ya de impermeables y de paraguas. Porque la tarde se tiñó
desde el principio de nubes grises que no pararon de moverse sobre la bella
ciudad. Viento también, pues, que obligó a los toreros a cuidarse de sus
efectos y concretamente a Manzanares a esperar pacientemente varios segundos
antes de iniciar algunos pases. Esperas que le vinieron muy bien al toro y al
conjunto de la faena porque Manzanares torea hasta estando quieto, o andando
tan despacio como anda por el ruedo cuando entra o sale de cada tanda dueño
como lo es del especio y del tiempo que parece someter a su capricho. También
lo hizo así con su primer toro, que aunque también noble se vino a menos
apagado y la faena no pudo tener la misma dimensión si bien empezó a inquietar
a no pocos.
La tarde, en conjunto y sin embargo, fue de
Sebastián Castella porque esta vez mató pronto y
eficazmente a sus dos toros, y cuando la espada no le falla ya se sabe lo capaz
de triunfar que es el francés con lo que salga por lo chiqueros. Un segundo
toro excelente al que cuajó perfecto con el capote y con la muleta dentro de su
peculiar estilo, quietud, temple, intensidad y excelencia más precisa. Y otro
casi totalmente derrengado con el que, extremando temple y el valor, logró lo
que otros no hubieran conseguido. Privilegio de los más valientes y avezados. Los
aficionados franceses de Bayona se mostraron encantados con el triunfo redondo
de su torero y al final se lo llevaron a hombros por las calles. ¡Buen pelotazo
de Sebastián en una de sus plazas predilectas¡.
Con tanto toreo se me había olvidado escribir
como merece sobre la corrida de Valdefresno. Fue cara
y de lujo. Un lote de verdadera categoría. Y es que en las plazas donde se
controla lo que se paga, da gusto. Se notó que la habían reseñado desde hacía
mucho tiempo. No tuvo nada que ver con otras que hemos visto de la misma
ganadería. Con muchos pitones aunque muy bajos los toros y en tipo de embestir.
Tal y como aconteció. La pena fue que el más bravo cuarto cayera en las manos
de Javier Conde a quien vimos finiquitado de valor y, por tanto, acabado. A
este cuarto se lo mataron en el caballo y el despilfarro fue bochornoso. Y con
el primero, que fue el que menos duró, nada. Menos mal que mató pronto el
malagueño que, supongo, enseguida se fue para seguir comandando su feria. Este
año es empresario de