TEMPORADA 2005
José Antonio del Moral
BARCELONA SE VOLCÓ CON MORANTE
Y LE REGALÓ UNA OREJA DEL CUARTO TORO, EL MÁS PROCLIVE DE UNA VARIADA E INTERESANTE CORRIDA DE NÚÑEZ DEL CUVILLO EN LA QUE "EL JULI" SE LLEVÓ UN LOTE INFAME Y "EL FANDI" UN TORO COMLICADO AL QUE MATÓ POR ABAJO PERDIENDO UNA LEGÍTIMA OREJA Y OTRO MUY NOBLE PERO DEMASIADO BLANDO
Barcelona. Plaza Monumental. 25 de septiembre de 2005. Corrida de la Merced y última de la temporada. Tarde agradable con más de media entrada con aspecto de dos tercios muy repartidos. Cinco toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, bien aunque desigualmente presentados y de juego desigual. Por más nobles destacaron primero, cuarto y sexto aunque éste sin fuerza. Complicado por encastado y a la postre rajado el tercero y mansote con genio el quinto. Por devolución del inválido segundo, un toro con el hierro de "Benjumea", se lidió un sobrero de Javier Pérez Tabernbero bien presentado y deslucido por gazapón que apenas se dejó por el lado derecho. Morante de la Puebla (salmón y azabache): Tres pinchazos y media baja, sileencio tras leve división. Estocada tendida, caída y trasera, oreja. "El Juli" (añil y oro): Pinchazo hondo y descabello, ovación. Estocada trasera tendida desprendida, palmas. "El Fandi" (negro y plata): bajonaazo trasero, petición y vuelta al ruedo. Estoconazo desprendido y descabeello, palmas.
Interesante festejo aunque en absoluto triunfal ni tan divertido como todos los que asistimos pensamos iba a resultar. Que "El Juli" y "El Fandi", los dos toreros más regulares del momento, se fueran de vacío mientras que Morante fue el único que tocó pelo, casi nadie podría haber imaginado que ocurriera. Sin embargo, el Morante de este año anda tan feliz, con tanto sitio y tantas ganas que, en cuanto la suerte le sonríe en los sorteos, se estira, se templa y se hunde como nunca o mejor que nunca lo hizo. Y claro, se arma el jaleo. Se levantan los tendidos y los olés surgen rajados de las secas gargantas.
Los catalanes también se emocionaron con el toreo de Morante y le dedicaron toda clase de piropos. Lo que pasó en Barcelona es que, si desde el punto de vista del arte podemos afirmar que Morante estuvo bien y hasta sembrado en algunos momentos, no podemos decir lo mismo si juzgamos su actuación desde el plano estrictamente profesional. Y es que a su primer toro se lo cargaron sus picadores antes de que el maestro lo rematara malamente con su espada. Y con el excelente cuarto, anduvo muy por bajo de lo que el toro mereció. No es cosa de comparar. Pero si a "El Juli" le hubiera tocado el lote de Morante, seguro que ayer hubiera cortado al menos tres orejas. Y si me apuran, también "El Fandi".
Pero a "El Juli" le tocó lo peor de lo peor y aunque anduvo por encima de sus toros, no se halló a gusto ni manejó bien la espada. Palmas de cortesía y de reconocimiento.
Bien anduvo "El Fandi" con el tercer toro, en principio muy encastado y a la postre complicado por informal y rajado. Completa lidia, perfectas intervenciones en la brega de Juan Montiel. Brillante y variado "El Fandi" con su ampuloso capote. Asombroso como siempre en banderillas. Muy bien al natural en una faena entrecortada por lo rajado que se mostró el burel en varias ocasiones. Y una estocada garrafal que ensucia todo e impide el bien ganado éxito del granadino que tuvo que contentarse con dar una vuelta al ruedo entre las palmas de la mayoría y el disgusto más o menos ostensible de los morantistas, negados en redondo a reconocer los méritos de "El Fandi". Luego y ya con la jornada vencida, al sexto toro le pagaron demasiado en el caballo y su nobleza quedó mermada en cuanto a brío. Justo lo contrario de lo que "El Fandi" necesita. No casaron las repetidas caídas del animal mientras "El Fandi" se afanaba en cumplir con lo que la gente siempre espera de él. Tanto afán apenas tuvo eco y la cosa quedó en silencio.