TEMPORADA 2004

GRAVE CORNADA DE SERAFÍN MARÍN EN BARCELONA

En la corrida de la Merced, con el mejor cartel del año en la ciudad Condal y con más público que nunca en la presente campaña, Ponce desperdició el primer y único buen toro de Victoriano del Río por demasiado castigado en varas, "El Juli" perdió la oreja del segundo por pinchar una valiente faena y el diestro local resultó gravemente herido por el tercero, uno de los peores del imponente y deslucido encierro

Barcelona. Plaza Monumental. 19 de septiembre de 2004. Corrida de la Merced y cierre de la temporada. Tarde excelente con más dos tercios de entrada. Seis toros de Victoriano del Río y de Cortés. Muy bien presentados y difíciles salvo el primero que fue muy noble aunque se apagó pronto y terminó echándose por excesivamente castigado en varas. Tercero, cuarto, quinto y sexto desarrollaron peligro. Enrique Ponce (burdeos y oro): Pinchazo y estocada, ovación. Pinchazo hondo tendido y descabello, silencio. Casi entera caída atravesada, silencio. "El Juli" (verde papagayo y oro): Pinchazo y estocada, petición de oreja y gran ovación con división de opiniones a la presidencia por no dar el trofeo. Estocada, aviso y palmas. Serafín Marín (perla y oro): Resultó gravemente herido en el muslo derecho en plena faena al tercero por lo que no pudo continuar la lidia.

Poca aunque doblemente triste historia deparó la corrida más importante de la temporada en Barcelona. Una pena porque el festejo había despertado mucho interés hasta lograrse una entrada muy superior a las que habían conseguido los anteriores en un momento de peligrosa crisis de la Fiesta en Cataluña. Lamentablemente, la mayoría de las reses lidiadas resultaron enormemente deslucidas, el torero local Serafín Marín resultó gravemente herido por el tercero en su empeño de sacar partido de una res evidentemente peligrosa, "El Juli" perdió una posible oreja por pinchar la primera de sus valientes faenas – anduvo a tope de ganas toda la tarde –, y Enrique Ponce perdió la ocasión de triunfar por todo lo alto con el toro que abrió plaza. Un animal de buenas hechuras que resultó muy noble y terminó arruinado tras dos puyazos excesivos. Bien Ponce en el recibo de capa y en el quite por chicuelinas tras el primer y demasiado largo puyazo, la presidencia ordenó que recibiera otro, quitó luego "El Juli" por caleserinas y cuando la mayoría creyó que íbamos a disfrutar con una gran faena del valenciano, tuvimos que contentarnos con un trasteo pulcrísimo, templado y bello pero a menos por el progresivo desfallecimiento del animal que, desangrado, terminó echándose. Una vez levantado, empezó a recular mientras Ponce se perfilaba duditativo para entrar a matar, lo que consiguió tras sucesivas colocaciones de pinchazo y estocada. Vengo observando últimamente que a Ponce le castigan demasiado a sus toros en la suerte de varas y que, en ese plan, su ejemplar temporada se está empañando el tramo final. Esperemos que en las corridas que le faltan tome conciencia de ello y rectifique.

Por lo demás, constatar los empeños de "El Juli" con sus tres toros, sobre todo con el más potable segundo frente al que desarrolló una valentísima faena en la que sufrió varios avisos de cogida. Ponce mató al que hirió a Serafín Marín y no pudo hacer nada con el peligroso quinto, una ve alterado el orden de lidia tras la cogida del torero local, dispuesto a todo con tal del triunfar en una corrida de tanto compromiso.

El público abandonó la plaza desencantado e intentando olvidar una temporada que en Barcelona ha resultado pésima a más de preocupante para el futuro de las corridas en la Monumental.