FERIA DE SAN IGNACIO EN AZPEITIA

José Antonio del Moral

MÁS MALO QUE BUENO EN UN DE TODO, COMO EN BOTICA

Y MALA SUERTE DE LA MUY DEESIGUAL CORRIDA DE "SAN MARTÍN" PORQUE LOS DOS ÚNICOS BUENOS TOROS DEL ENVÍO (PRIMERO Y CUARTO) MERECIERON MEJOR TRATO DEL QUE LES DIO ANTONIO FERRERA QUE DIO UN RECITAL DE LA MÁS BARATA DEMAGOGIA QUE UNO HAYA VISTO EN SU VIDA INDEPENDIENTEMENTE DEL FALLO A ESPADAS QUE LE PRIVÓ DE CORTAR TROFEOS Y DEL PERCANCE QUE SUFRIÓ AL SER ALCANZADO POR EL QUINTO EN LA CABEZA LO QUE LE PROVOCÓ UN REPENTINO DESVANECIMIENTO. SIN SUERTE ALGUNA CURRO DÍAZ CON EL PEOR LOTE Y COMO SIEMPRE TEMERARIO FERNANDO CRUZ QUE SE GUSTÓ CON EL MANEJABLE TERCERO Y SE JUGÓ LA CORNADA CON EL PELIGROSÍSIMO SEXTO

Plaza de toros de Azpeitia (Guipúzcoa). 31 de julio de 2005. Segunda de feria. Tiempo excelente con casi lleno. Seis toros de "San Martín", muy desiguales en todo, presencia y esencia. Por más nobles destacaron primero y cuarto que fue el mejor de la corrida por tipo y también por más bravo y encastado. Pésimos por desrazados segundo y quinto. Manejable a menos el tercero. Y peligroso el muy feo por avacado sexto. Antonio Ferrera (grana y oro): Cuatro pinchazos y estocada, aviso y silencio. Dos pinchazos y estocada caída, vuelta al ruedo pasando después a la enfermería donde le atendieron del golpe que recibió del toro en plena faena lo que le produjo un repentino desvanecimiento y, aparentemente, un ataque de nervios. Curro Díaz (blanco y oro): Pinchazo, estocada a toro arrancado y seis descabellos, silencio. Estocada perpendicular saliendo rebotado, palmas. Fernando Cruz (añil y oro): Media estocada y descabello, ovación. Estocada casi entera, vuelta al ruedo.

Dos toros de orejas que unidos a los tres que saltaron ayer, cinco sin aprovechar convenientemente en esta miniferia que, por el momento, no tiene triunfador. Lo debió ser por partida doble el extremeño Antonio Ferrera que, por pinchar, perdió al menos una oreja de cada uno de sus dos oponentes. Sobre todo del cuarto, el mejor presentado y más en tipo de "Saltillo" enviado por el ganadero mexicano José Chafick y además el más bravo y encastado de un lote demasiado desigual en todo. Pero este quinto sí que nos gustó a todos por pinta y por comportamiento según lo mejor de lo que actualmente se cría en el país hermano aunque este nació y se crió en los campos cordobeses de Azuaga, lindando precisamente con la provincia de Badajoz, patria de su matador.

A poco no lo cuenta Ferrera ya que resultó extraña e imperceptiblemente alcanzado por uno de los pitones de este quinto toro mientras realizaba una faena de muleta que, al igual que la que enjaretó en su toro anterior, fue un dechado de cantarina velocidad en dar trapazos divinamente vendidos a la galería. En cuanto a demagogia se refiere, Ferrera es ahora mismo el mejor de los toreros. Señores, ¡qué saltos, qué gritos, qué carreras, qué trayazos, qué martingalas y qué ratonerías más vistosas¡. Y antes, con las banderillas, más de lo que se pueda imaginar en la entrada y salida de las suertes, con andares charlotescos y desplantes en chulescas jarras incluidos. Hacía mucho tiempo que no veía a Ferrera pero se conoce que como solo actúa en pueblos, ha ahondado más y más en su tauromaquia de por sí pueblerina.

Debutaban el artista linarense Curro Díaz y el muy valiente espada madrileño Fernando Cruz, y ambos sin demasiada suerte. Sobre todo Díaz que prácticamente quedó inédito ante dos animales que apenas duraron un suspiro. Lo mismo que los dos trasteos de Curro en los que apenas logró apuntar su precioso estilo. Quien sí que dejó estela de valiente y hasta de temerario fue Fernando Cruz, muy torero con el manejable tercero aunque enseguida se vino abajo y suicida con el peligroso sexto sin importarle para nada el terrible revolcón que sufrió en plena batalla en busca del arca perdida de un triunfo que necesita como sea y donde sea. La actuación desesperada de Cruz le valió una vuelta al ruedo muy merecida. Más desde luego que la que se marcó Ferrera.